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Andrés Orozco (AECC): “Lo importante es el paciente y lo de menos es quién preste ese servicio”

Andrés Orozco Muñoz, presidente provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)
Andrés Orozco Muñoz, presidente provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). | DA

Tras permanecer durante 17 años al frente de La Caixa en Canarias y posteriormente en su Fundación, Andrés Orozco Muñoz cogió la presidencia provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), después de ostentar la vicepresidencia durante varios años mano a mano con Juan Julio Fernández Rodríguez, que tras 14 años deja el cargo. Orozco, licenciado en Derecho, que también es vicepresidente del Consejo Social de la Universidad de La Laguna, quiere dar un nuevo impulso a esta querida asociación.

-¿Cómo se financia la AECC?
“Esta no es una asociación de pacientes, está compuesta por gente voluntaria y socios que aportan, cada uno dependiendo de su posibilidades, un dinero. El 90% de los ingresos de la AECC proceden de los socios, y eso nos da una autonomía muy importante para poder tomar decisiones sin estar condicionados por las fuentes de financiación. El socio se acerca por muchas razones, unos, por un gesto de solidaridad y generosidad, y otros muchos porque han tenido algún caso próximo y han vivido directa o indirectamente un cáncer. Depositan una cuota con la confianza de que vamos a dar un buen uso de estos fondos”.

-¿Cómo ayuda la Asociación Española Contra el Cáncer a aquellos enfermos o familias que se acercan a ustedes?
“Hay que ponerse en su piel. Cuando le preguntas a una persona con cáncer qué quiere, suele responder vivir más y, si es posible, vivir mejor. De esta manera empiezas a construir los servicios que puedes prestar. La asociación, que nació en 1953, ha ido adaptándose a las necesidades que demanda la población. De ser una entidad que nació para ejercer la caridad, hoy lucha contra el cáncer desde la prevención y la investigación, hacemos acompañamiento, asistencia emocional y psicológica o fisioterapia, y asistimos al enfermo y a su familia, dejándoles una cama articulada, una silla de ruedas, una muleta, una peluca o una ayuda de alimentos”.

-¿Sin dejar la investigación incidirán en la prevención?
“Si no hay investigación, no hay posibilidades de cura del cáncer. Sin embargo, es una actividad cara y hay que buscar los recursos necesarios para que nuestros magníficos investigadores no abandonen sus proyectos o emigren. La prevención será nuestro primer objetivo y el que va a contar con casi los mismos recursos que dediquemos a la investigación. La mayoría de los cánceres son prevenibles y curables con una detección temprana. Para combatirlos, fundamentalmente, hay tres factores destacados: el primero es implantar hábitos de vida saludables desde la más temprana edad; también es clave luchar contra la obesidad y el sobrepeso, pero el factor más importante es erradicar el tabaco. El cáncer no discrimina de edad, sexo ni condición social, pero sí tiene una población diana, que es a partir de los 50 años. Por tanto, cuanto mayor sea la población, mayor número de tumores se producirán, por lo que hay que prevenir para poder combatirlos de una manera adecuada”.

-¿Con qué personal cuenta la AECC en la provincia tinerfeña?
“Una asociación de este tipo, que atiende a enfermos, lo puede hacer con voluntarios, pero la atención especializada y psicológica necesita profesionales y técnicos. La AECC cuenta en la provincia con una plantilla compuesta por nueve psicólogos, cinco trabajadores sociales y una fisioterapeuta oncológica, y luego está el personal de administración y un gerente. Todos los servicios que prestamos son gratuitos. Si le damos al paciente una cama articulada, una silla ruedas, una muleta, una peluca, el tratamiento psicológico, todo eso es gratuito. En mi caso y en el de muchos más, somos voluntarios y ofrecemos una parte de nuestro tiempo y experiencia a la asociación. Una de nuestras funciones es buscar e intentar captar recursos para poder atender todas esas necesidades. Todos los años sacamos la hucha en la campaña de cuestación, vendemos lotería, organizamos cenas y algún torneo deportivo, hacemos marchas y caminatas. Unas actividades que nos dan visibilidad ante la sociedad y que son una fuente de financiación”.

-Una parte fundamental de la AECC son los voluntarios.
“La Asociación Española Contra el Cáncer tiene una red de voluntarios que es clave para poder llegar a mucha más gente. Esas personas que dejan su tiempo, unos para acompañar, otros para ayudarte en las tareas administrativas y de gestión, otros para vender la lotería o hacer cuestaciones. El mix de profesionales técnicos y de voluntarios nos hace caminar. A lo mejor, el dinero es lo que menos nos interesa de una persona, necesitamos su tiempo, su inteligencia y su experiencia para ayudar, por ejemplo, en la parte administrativa o de gestión de una ONG”.

-En el cáncer de colon la prevención es fundamental y ahorraría sufrimiento y costes.
“En el caso del cáncer de colon una simple prueba para localizar sangre en heces puede determinar si puedes tener o no ese tumor. Es un test que nació de una investigación en la que participó el doctor tinerfeño Enrique Quintero. Realizarla cuesta lo mismo que un análisis de orina y ahorraría muchísimo dinero, pues hacer una colonoscopia a toda la población objetivo sería inasumible para Sanidad. Por este motivo nos dirigimos a nuestros gobernantes para que en el año 2021 asuman esta prueba en todo del Archipiélago. Y también incidimos en la población que puede estar en riesgo, ya que no superamos el 50% de asistencia a la citación. Nuestra salud está en juego y hay que aprovechar esta oportunidad. Alguno no acude porque tendrá miedo a que le digan que tiene cáncer, otros por pudor, pero creo que la mayoría no va por comodidad. Una acción que no te quita apenas tiempo, puede salvarte la vida. También me gustaría que los familiares y amigos insistan y les digan: “Hazte la prueba, que quiero tenerte conmigo muchos años saludable. Hay que recordar que el cáncer de colon es el segundo tumor que más muertes produce en Canarias tras el de pulmón y, por tanto, hay que combatirlo. No descansaremos hasta lograrlo. Una atención aparte merece el cáncer de pulmón, el hecho de que no puedas fumar en muchos sitios ayuda. Yo dejé el tabaco porque me asusté y porque cada vez era más difícil fumar”.

-En el tiempo que lleva en el cargo, ¿ha podido poner en marcha algunos proyectos?
“Cuando asumes una responsabilidad está dentro de nuestra obligación el cuestionarte algunos proyectos y las líneas de trabajo para intentar mejorar. Tengo varios objetivos en mente. Uno que me preocupa es ampliar el espectro de voluntariado incorporando a la juventud, ya que entiendo que está muy lejos de la asociación. También quiero realizar un voluntariado científico y romper una lanza por la investigación, llevando a Canarias a los primeros puestos a nivel nacional en este campo. Nos gustaría lograr más fondos para que los investigadores que están trabajando en la lucha contra el cáncer logren una beca y así ayudarles”.

-Hay muchas organizaciones que hacen lo mismo. ¿Cómo se podrían ayudar entre ustedes?
“Me he empeñado en que debemos trabajar todos juntos. Hay que fomentar un cambio, lo importante es el paciente y lo de menos es quién haga ese servicio. Me gustaría un cambio cultural y de modelo para romper barreras y abrir puertas para que las ONG trabajemos de la mano creando sinergias y realizando proyectos comunes. Desde aquí hago un llamamiento al resto de asociaciones para decirles que vamos a tocar su puerta para intentar caminar juntos, dejando el personalismo a un lado para que ganen los pacientes y favorecer la suma de recursos”.

-Con una visión del mundo financiero, ¿cómo se entiende que haya recursos sin utilizar?
“Hay estupendas asociaciones que realizan una gran labor. Muchas veces no nos hablamos porque estamos encerrados en nuestra burbuja, pero hay que romperla, oír al paciente, y estar más tiempo en la calle, hablando con las otras ONG y buscando cómo mejorar. Me gustaría que un paciente tuviera claro dónde debe dirigirse si tiene una necesidad. Si gestiono dos pisos con una ocupación del 50%, creo que los podrían haber utilizado otros pacientes que se desplazan a la Isla y no tienen medios, de la misma manera que otras asociaciones tienen servicios que nos podrían interesar a nosotros. Siempre he pensado que entre ONG debe estar prohibida la competencia, hay que poner los recursos al servicio de las personas. Sin perder nuestra identidad, debemos intentar hacer un ejercicio de generosidad para beneficiar a más personas”.

-¿Qué es lo que más le ha impactado en estos años?
“Descubrir la red de voluntarios y el personal especializado que mantiene la calidad de vida de mucha gente. Una red anónima de extraordinario valor, con una gente que ayuda de manera altruista y a la que hay que prestar una mayor atención. Si un día se pararan todos los voluntarios, se produciría el mayor caos que podría vivir una sociedad. No somos conscientes de las miles de personas que se levantan para ayudar a los demás, una labor que hay que reconocer”.

-Parece que ahora tiene una agenda más complicada que cuando trabajaba en el sector financiero o en la fundación.
“Ahora dedico más tiempo a la familia y estoy atendiendo tres ocupaciones que me apetecía mucho hacer. La primera era una actividad de servicio público, y entonces llegó la invitación de Juan Julio Fernández para participar en la Asociación Española contra el Cáncer, una de esas cosas que cuanto más vas entrando, más te engancha. La segunda actividad llegó de una invitación de Antonio Martinón para que aportara mi experiencia a la Fundación Social de la Universidad, y ahí estoy involucrado y disfrutando al lado del presidente, Raimundo Baroja. Y luego está la de cultivar, junto a mis hermanos, el trozo de tierra familiar en Arafo. Estamos empeñados en sacar adelante la viña y unos olivos, una actividad que recomiendo como terapia mental”.

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