CD Tenerife

José González Carrillo: “Concepción tiene puesto todo su ser en el club, pero le falta tener a su lado gente de fútbol”

Con 85 años y sentado en el palco que dirigió, José González Carrillo rememora para DIARIO DE AVISOS aquella dura etapa y opina de la actual

Año 1969. El Tenerife Atlético Club vivía momentos de incertidumbre. Tras tocar el cielo en Primera División, el club acaba en Tercera con una deuda superior al millón de pesetas y con el apoyo de apenas dos mil socios. Esta crisis económica y deportiva provocó que en el verano de 1968 algunos equipos de fútbol de la Isla le prestasen jugadores y dinero con el fin de ascender Segunda División. En el año 1969 surgió la figura del presidente José González Carrillo. Bajo su mandato, el club logró dos hitos importantes para su historia: cosechó un ascenso a Segunda División en el año 1971, con García Verdugo como entrenador, y cambió la denominación de la entidad a CD Tenerife, que perdura hasta este momento. Justamente ahora se cumplen 50 años que González Carrillo dirigió una entidad que se acerca a su centenario. Este expresidente sigue ligado al fútbol. Acude a cada partido que se juega en el Heliodoro Rodríguez López, y también a la entidad, pues forma parte del consejo social de la Fundación del CD Tenerife, un órgano consultivo de lo que pretende convertirse en el corazón de la entidad. Con 85 años y sentado en el palco que dirigió, José González Carrillo rememora para DIARIO DE AVISOS aquella dura etapa y opina de la actual.

-¿Qué recuerdos guarda de su etapa al frente de la presidencia del CD Tenerife?
“Guardo muy buenos recuerdos. Tomé el cargo con la ilusión de meter al equipo en la categoría que se merecía, porque estábamos condenados a volver a jugar en la liga regional. En el año 69 jugamos en Tercera, ya que no había Segunda B, en el grupo madrileño, que también incluía a los equipos extremeños. Jugábamos contra el Plus Ultra, el Pegaso, el Cacereño, el Moscardó y equipos de ese estilo. Los que quedamos de aquella época, sabemos lo que era jugar por aquel entonces. Nosotros nos pagábamos un viaje y jugábamos dos partidos seguidos. Nos pasábamos dos semanas viviendo en la península, en un hotel modesto. Aquel club no era una Sociedad Anónima. Era un grupo de personas que ponían en juego muchas cosas para sacar al club adelante”.

-Entiendo que el mayor problema del club en aquel entonces era hacer frente a los viajes.
“Eso es, ya que el 99 por ciento de los jugadores eran de aquí. De la capital o de los pueblos más cercanos. El que más lejos llegamos a tener era Felipe, de La Orotava. Es una pena que hoy en día no se pueda hacer eso, porque seguro que hay jugadores. Yo antes de estar en el Tenerife estaba en la directiva del Toscal y me arropaban una serie de personas con un gran conocimiento del fútbol regional”.

-Bajo su mandato cambió la denominación del club. Bajo su presidencia se fijó el nombre de Club Deportivo Tenerife, el mismo que perdura hasta la fecha.
“Sí, y le explico la razón. Nosotros tuvimos el apoyo de Vicente Calderón, presidente del Atlético de Madrid. Él era dueño de una financiera y con nosotros estaba en la directiva Eduardo Valenzuela, que era socio de esa financiera. Para que el club saliera adelante, Calderón nos mandó cuatro o cinco jugadores. Jugaron con nosotros, pero no nos sirvieron para nada y encima nos costaron un dineral. Todo el dinero que nos llegaba de la Federación, era para pagar la ficha de estos chicos. A cambio de cedernos a estos jugadores, nos pidieron que el club se llamase Tenerife Atlético. Un día le hicimos una visita de cortesía a Antonio Perera, que había sido presidente del año 50 al 52 y estaba en cama. Me pidió que le cambiara el nombre al club, que yo ya lo tenía previsto. Esto se hizo en el año 70 y aprovecho para quitar de la mente de la gente las dudas que hay sobre el año fundacional del club. El Tenerife se fundó en el año 1922, no en el año 1912 como mucha gente dice. Nosotros hicimos la bodas de oro y Javier Pérez el 75 aniversario, por lo que ahora toca celebrar el centeranio en el año 2022”.

-¿Qué era lo que más le llamaba la atención del club?
“La cantidad de gente que nos arropaba. El estadio se llenaba hasta la bandera, a pesar de que la economía nunca nos ayudó”.

-¿Cómo ve el Tenerife actual?
“Pues creo que se han equivocado mucho. Se ha equivocado la dirección deportiva, le falta experiencia y más trabajo de campo. Yo me acuerdo que en los viajes, yo me veía tres y cuatro partidos cada día. Iba de aquí para allá. Supongo que la juventud de los directores deportivos que hemos tenido también ha pesado. Quizás han leído mucho fútbol, pero poco visto. Aquí llegaron en enero cuatro jugadores y jugaron muy pocos partidos. Eso no es justo. Hay que hilar mucho más fino. Y otra cosa es la cantera. Yo he sido un amante toda la vida de lo nuestro y en la cantera también hay que mejorar. Antes había gente que veía todos los partidos que se jugaban en Ofra, en San Andrés o donde fuera. Si me decían que en Los Silos había un chico que valía, para allá íbamos. Felipe llegó así y fue internacional. Mire, el otro día jugó Javi Alonso y parecía que lo había hecho durante toda la vida. No todo es ir a la península a buscar jugadores. Aquí hay gente que sabe”.

-Pero el Tenerife, a veces, cae mal en otros campos de la Isla.
“Esa es una historia muy larga y también en mi época pasaba. Tanto que aquí no hubo quien ayudara a constituir una junta directiva. Los birrias somos pocos. Y si no somos pocos, el sentimiento no se muestra mucho. Lo que ocurre es que tampoco se dan muchos motivos para estar orgullosos”.

-¿Qué opina de la figura de Miguel Concepción?
“Concepción tiene puesto todo su ser en el club. Le ha faltado tener a su lado gente de fútbol, pero estoy seguro de que Concepción no ha podido hacer más. En el último partido me hubiese gustado preguntarle a todos esos que chillaban si tenían la solución. ¿Vamos a traer a un jeque de esos? Si esa es la solución, mal vamos”.

-¿Sigue acudiendo al estadio?
“Más bien me traen y me llevan. Ya me cuesta subir las escaleras, pero vengo a cada partido y me siento en el palco”.