La Laguna

Las Tocas de Arriba inicia sus fiestas de San Antonio de Padua

El barrio de Valle de Guerra, que en 2016 recuperó sus festejos patronales tras un paréntesis de 33 años, refuerza sus tradiciones con la implicación de todos sus vecinos

Miembros de la comisión organizadora de las fiestas de San Antonio de Padua 2019, de las Toscas de Arriba. DA
Miembros de la comisión organizadora de las fiestas de San Antonio de Padua 2019, de las Toscas de Arriba. DA

El barrio de las Toscas de Arriba de Valle de Guerra inicia mañana jueves sus fiestas populares en honor de San Antonio de Padua, que cuentan con un cartel anunciador obra de Juan Cairós y están organizadas por la comisión integrada por los vecinos José Francisco Adrián, Aarón Hernández, Miguel Adrián, Agapito Barbuzano , Agustín Barbuzano, José Antonio Mendoza, María del Mar Pérez, Víctor López y Sergio Rodríguez.

Arrancan así las celebraciones de las Toscas de Arriba, que fueron recuperadas tras un paréntesis de 33 años gracias a un grupo de vecinos formado por Andrés Víctor López, José Antonio Mendoza, Severo Rodríguez, Miguel Ángel Adrián, Agapito Barbuzano, José Francisco Adrián, José Damián Hernández y Cándido Julián Ramos. Esta comisión, que pasará a la historia del pueblo vallero, será recordada durante las fiestas, al igual que los vecinos fallecidos este último año, como Mencha Barbuzano, Antonio Figueroa, Manolo (Valleseco) y Juana Figueroa Pérez.

San Antonio de Padua era venerado en Valle de Guerra desde muy antiguo. Según consta en el archivo histórico de Noticias de La Librea de Valle de Guerra (1875-2015), recopilado por el expresidente Derimán Alonso, en la primera década del siglo XX la Librea alternaba entre las fiestas del Rosario, en octubre, y las celebraciones en honor a San Antonio de Padua, en julio. Ahí se recoge, por ejemplo, cómo el jueves 2 de julio de 1908, por la noche, “volverá a salir la procesión de San Antonio, con comedias y la Librea con sus barcos”. A mitad del siglo XX los actos populares se hacían en la casa del matrimonio conformado por Eleuterio Cairós Bonilla y Carmen Dorta, concretamente en la parte baja del garaje, donde guardaban el viejo camión de la antigua casa rural. Los actos consistían en la salida y veneración de San Antonio de Padua, acompañado por una gran comitiva y el párroco Leonardo Regalado (1954).

El programa constaba de un festival folclórico, ruedas de fuego como promesas pedidas al venerado santo, también llamado San Antonio de Lisboa, lucha canaria, carreras de sortijas, campeonato de envite, etc. También había un ventorrillo tradicional, donde la carne fiesta y el buen vino se convertían en cómplices de las tertulias y la felicidad de muchos habitantes valleros. Los actos religiosos se celebraban en el salón de Ramón Rodríguez. El altar, donde estaba el santo, lo enramaba con amor la vallera Teresita Rivero.

En 1949, el mismo año en que se hizo la primera romería de Valle de Guerra, llegó la imagen de San Antonio de Padua al barrio de las Toscas de Arriba, de la mano de Álvaro Abreu. Dos años después se celebró la primera fiesta en su honor, que continuaron hasta 1983, cuando se perdieron. Hasta que en 2016 las recuperaron los vecinos.