
La nueva rectora de la Universidad de La Laguna (ULL), Rosa María Aguilar Chinea, recogerá el próximo 10 de junio el testigo que le dejará Antonio Martinón. Nacida en La Gomera, en 1970, es catedrática y profesora titular de la ULL en el área de Ingeniería de Sistemas y Automática. Ya cuenta con experiencia en la gestión de la máxima institución académica de la provincia pues precisamente ahora se cumplen diez años desde que accedió al cargo de vicerrectora de Tecnologías de la Información y la Comunicaciones en el mandato de Eduardo Doménech (2009-2015).
-¿Cómo han transcurrido los días posteriores a su elección?
“La verdad es que han sido días intensos. Sigo muy ilusionada y ya pensando en cómo planificar el trabajo, porque el período académico en el que nos incorporamos es bastante reducido. Vamos a examinar esta semana a los chicos de la EBAU, abrimos el plazo de matrícula y prepararemos el próximo curso. Así que no podemos parar. Nos subimos a un tren en marcha, tenemos el mes de agosto en el que la Universidad cierra y es complicado, pero debemos planificar y seguro que en septiembre todo irá mejor”.
-Una de las primeras llamadas ha sido la del rector en funciones Antonio Martinón. ¿Ya se han reunido para el traspaso de poderes?
“Hemos mantenido una charla por teléfono y este lunes [hoy para el lector] nos reuniremos para planificar cómo será todo este traspaso. Ya se ha fijado el 10 de junio como fecha para la toma de posesión. De hecho, están ahora sacando las normativas de la EBAU y les he pedido que sean ellos los que resuelvan, ya que tienen las competencias, hasta que tome posesión y nombre al compañero que se encargue de este área de gestión”.
-¿Está dispuesta a tomar ya sus primeras decisiones a partir del día 10, o en estos próximos días ya aconsejará al equipo de gobierno en funciones alguna?
“Evidentemente hasta que no llegue el día 10 no puedo tomar ninguna decisión. Lo que está haciendo todo mi equipo ahora es planificar, y veremos en el período en el que estamos si las decisiones se tomarán antes o después del mes de agosto. Quizás algunas pueden ser muy precipitadas, ya que no tenemos a la comunidad universitaria cerca para hacerles llegar los motivos, que es una de las apuestas en las que hemos incidido en nuestro programa y durante la campaña electoral. Queremos comunicar las decisiones”.
-¿Tiene asumido que no podrá satisfacer a todo el mundo en la toma de decisiones?
“Sí, lo tengo asumido, pero cuando me reunía con las personas de la Comunidad universitaria en la campaña, muchos no me pedían estar de acuerdo o no con mis decisiones. Lo que sí quieren es que se les comunique el porqué se toman determinadas decisiones. Creo que eso es muy sencillo, será marcar objetivos, poner los criterios para llegar a esos objetivos e intentar conseguirlos. Unos u otros no van a poder estar de acuerdo con los objetivos y cómo llegar a lograrlos, pero desde luego estamos trabajando en ese sentido”.
-Usted, que conoce la idiosincrasia administrativa de la Universidad, pues lleva años vinculada, incluso en labores de gestión con Doménech, ¿cómo se puede mejorar? ¿Considera que todo pasa por erradicar la burocracia?
“En primer lugar hay que preguntarnos el porqué y tenemos que justificar todo este tipo de documentación actualmente para presentar, por ejemplo, una matrícula. Si la normativa que nos obliga este tipo de burocracia es reciente, será cuestión de ver si es necesaria o hay que cambiarla y adaptarla a los nuevos tiempos. Seguramente el hecho de que haya tanta burocracia viene marcado porque nos estamos acogiendo a normativas que, en su momento, fueron necesarias, pero que ahora con los cambios tecnológicos, legislativos y sociales, a lo mejor están desfasadas. Hay que repensarlo todo, a nivel normativo”.
-Se ha mostrado en la campaña muy abierta y receptiva con todos los estamentos que componen la ULL. ¿Perderá esa frescura ostentando ahora un cargo tan encorsetado como el de rectora?
“Mi idea es seguir siendo Rosi, la misma de siempre, así me conocen en la Universidad de La Laguna. Así fue mi eslogan, #VamosRosi, todos me conocen como Rosi y siendo rectora quiero que me sigan conociendo como Rosi. Porque creo que esa cercanía será la que me va a permitir resolver los problemas. Si no tuviera esa cercanía, no voy a conocer cuáles son las necesidades de la ULL y no voy a poder resolverlas. Quiero ser una rectora que esté al servicio de la comunidad universitaria y, por tanto, al servicio de la sociedad canaria, a la que nos debemos”.

-¿Qué le queda a Rosi una vez terminado el período lectivo? ¿Dejará algunas cosas pendientes en la Facultad?
“Me quedan los trabajos fin de máster (TFM), los trabajos fin de grado (TFM), los proyectos de investigación que tengo iniciados y algún congreso. Veremos cómo mis compañeros se pueden encargar de continuar el trabajo que realizaba y quedará pendiente. Hay una intensa labor de investigación que tengo entre manos y que tendrán que ayudarme mis compañeros. Tengo que dar un paso al costado pues debo dedicarme en cuerpo y alma al rectorado de la Universidad de La Laguna. El reto no es fácil y tendré que dedicarme en tiempo completo”.
-¿Se cogerá algunos días en agosto para estar con su familia?
“Eso es innegociable. En agosto me tomaré unos días de descanso con la familia, pero que esté con ellos no significará que en mi cabeza no esté pensando en algún momento en cómo reducir la burocracia. Afrontamos un momento importante de planificación, organización y, sobre todo, es que no queremos parar, estamos muy ilusionados y tenemos mucha energía que hay que aprovechar”.
-Todos se han implicado en su campaña y las primeras felicitaciones llegaron de sus dos hijos?
“Sí, la verdad es que mi marido y mis hijos están muy orgullosos de que sea rectora. Y me han apoyado desde el inicio. El mayor, [Isaac, de 19 años, que cursa el grado de Ingeniería electrónica industrial y automática en la misma facultad que su madre imparte la docencia] ha querido participar en la campaña, una decisión que fue suya, mientras que el pequeño, que tiene 15 años, todavía más, y no entendía cómo no me votaban todos los miembros de la ULL.
-¿Pedirá algún consejo tanto a Eduardo Doménech como a Marisa Tejedor?
“Evidentemente, he estado muy vinculada a Eduardo, ya que fui su vicerrectora durante seis años, con lo cual vi en una segunda fila lo que es el trabajo de un rector y aprendí mucho de esa experiencia. Y con Marisa, tengo una relación especial. En primer lugar porque yo entré en la ULL siendo ella rectora, y ahora tengo el honor de tenerla como amiga. Seguro que le pediré todos los consejos habidos y por haber. Lideró la expansión de la ULL, y supo dirigirla estupendamente. Ahora, hay un momento importante de modernización que tenemos que saber dirigir bien si queremos tener una universidad de futuro, con lo cual me veo identificada en Marisa Tejedor”.
¿Cómo quiere que se le recuerde tras finalizar su mandato como rectora de la ULL?
“Lo que más me gustaría es que a la Universidad no la reconociera nadie, en el sentido de afrontar su modernización. Si conseguimos quitarnos de encima la burocracia, estoy segura de que veremos cómo la ULL se pondrá en los primeros puestos, pues tenemos mucho conocimiento, muchas ganas de formar y de transferir, pero ciertamente la burocracia es un peso y una loza tremenda. Cuando empecemos a simplificar los procedimientos y todos vean que damos valor a la Institución, todo empezará a creer”.
-Va a tener que asumir proyectos que ya están en marcha, entre otros las obras de rehabilitación del edificio de Educación, o la construcción de Informática y Ciencias de la Salud, que lleva 50 años en aquellos barracones.
“Tenemos asumido que hay muchísimas infraestructuras en la ULL que es fundamental su mantenimiento. Habrá que ver cómo van las obras y la planificación que se ha llevado a cabo por el equipo anterior y, a partir de ahí continuar hacia adelante. Tenemos que ser sostenibles, y habrá que continuar el trabajo y, en función de las necesidades y los criterios que tengamos, cambiaremos algunos aspectos”.
-Empezó sus estudios en los viejos hangares de Los Rodeos. Supongo que para usted y las primeras promociones, que hayan concedido al Grado en Ingeniería Informática el sello de excelencia Euro-Inf, es una magnífica noticia.
“Estudié en los viejos hangares de Los Rodeos y, junto a mis compañeros, nos manifestamos para pedir que se implantara Informática. Dependíamos de la Politécnica y cuando íbamos a comenzar el tercer curso fue cuando se creó la Universidad de Las Palmas y dejó de impartir Informática en La Laguna. Ese año comenzamos las clases el 3 de diciembre. Salimos ese año con la diplomatura, una titulación media, que nos obligó a muchos a irnos a Gran Canaria a estudiar cuarto y quinto y acabar la licenciatura allí. La primera promoción de informática en la ULL llegó a continuación. Con lo cual estuve como alumna en las protestas para que la ULL tuviera la titulación de Informática, y ahora he vivido como profesora, y también como futura rectora que nos hayan concedido el sello de calidad europea. Es reconfortante ver cómo han evolucionado las Ingenierías en la ULL”.
-Recuérdenos las líneas básicas que propone para la ULL.
“En el colectivo de estudiantes apostaremos por fomentar y crear los órganos donde puedan participar, como el Consejo y el Defensor del Estudiante, dos figuras vitales porque, a partir de ellas, se podrá trabajar en llegar a consensos en los calendarios, etc. En cuanto al PAS, organizaremos el trabajo para que se sientan valorados en su labor y sepan que son importante para conseguir los objetivos de la ULL. Y en relación al PDI, hay que agilizar los procesos de contratación para cubrir las vacantes que se generarán en los próximos años, y abordar el plan de ordenación docente, que debe ajustarse a las necesidades reales de los departamentos”.





