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Astrónomos aficionados y profesionales del IAC, unidos por la misma pasión

El observador ‘amateur’ Aleix Roig impartió una charla en el congreso de la Unión Astronómica Internacional celebrado en Tenerife; “fue como si a un niño le dijeran que al día siguiente jugaría al fútbol con Leo Messi”

Aleix Roig, Ignacio Trujillo y Raúl Infante-Sáinz durante el congreso de la Unión Astronómica Internacional celebrado en Tenerife. | Alejandra Rueda (IAC)

La pasada semana, un centenar de especialistas de todo el mundo se reunieron en La Laguna para debatir sobre la evolución del estudio, en diferentes áreas de la astrofísica, de los objetos celestes con luces más débiles y difusas. Pero al congreso de la Unión Astronómica Internacional no solo asistieron astrónomos profesionales, sino que participaron algunos astrónomos aficionados. Así, una de las charlas más aplaudidas fue la que protagonizó Aleix Roig, un astrónomo catalán que colabora con el IAC en el estudio de la galaxia M101.

Roig se aficionó a los 12 años a mirar el espacio y, con ayuda de la Asociación Astronómica de Sabadell, se construyó su propio telescopio. “Recuerdo los grandes cometas de finales de los años 90, hice mis primeros pinitos de fotografía y ya, con la irrupción de la era digital, me aficioné más a la astrofotografía”.

Tras varios años, Aleix se lanzó a colaborar con el IAC. “Tenía ganas de hacer alguna otra actividad fuera de lo que hacía como aficionado. Poder colaborar en un proyecto científico ha sido un estímulo brutal. Así, me puse en contacto con Ignacio Trujillo y Raúl Infante. Han sido tres meses de trabajo intensos, de análisis de datos, dormir poco y caminar un kilómetro diario para enviar los datos, porque en mi casa la conexión a internet no es buena. Pero fue una experiencia estimulante”.

Con 40 años, este profesor de Primaria es impulsor del Parque Astronómico de Les Muntanyes de Prades (Tarragona), donde hay unas condiciones de observación del cielo buenas, “como se ha podido comprobar” en esta colaboración. Con sus alumnos “también ha realizado actividades como el Proyecto Educativo con Telescopios Robóticos (PETeR) del IAC, por el que niños de 10 años pueden utilizar el Telescopio Liverpool de 2 metros para hacer una fotografía. Para ellos fue especial poder ver cómo un telescopio en el que se están realizando investigaciones punteras puede hacer un proyecto infantil”.

“Fue como jugar con Messi”

Cuestionado por cómo se sintió al dar una charla en uno de los congresos de astrofísica más importantes del mundo, Aleix Roig afirmó que “para mí fue como si a un chaval que estaba jugando al fútbol en el patio de la escuela le hubieran dicho que va a jugar un partido con Leo Messi. Para mí ha sido una oportunidad brutal el poder estar en contacto con líderes mundiales que conocía por artículos y reportajes científicos. Ha sido tremendo encontrarlos en la Isla. Sobre todo me ha sorprendido su humanidad, humildad y cercanía. Para mí fue una grata sorpresa”, reconoció.

Durante meses han estado estudiando la galaxia M101, de gran diámetro y relativamente cercana, “haciendo una imagen profunda de esa galaxia, que se ha logrado de sumar muchísimas imágenes siguiendo la metodología que me dieron desde el IAC”. Los datos obtenidos han llegado a un nivel altísimo, equiparándose a las investigaciones realizadas por profesionales en equipos más potentes. “Esto nos alentó para, además de esta galaxia, poder continuar estudiando otros objetos. Este primer objetivo nos sirvió para validar nuestro método y la colaboración está establecida para investigar otros objetos”.

“Espero que esto sirva para que más gente se sume a este tipo de investigación. En principio puede padecer una burrada equipararse con un astrónomo profesional que está meses dedicado con su equipo a un proyecto científico, pero solo así avanza la ciencia, con mucho tensón”. “Hemos podido sumar nuestro trabajo al conocimiento científico. Para mí fue lo más grande”, finalizó Aleix Roig.

“Aporta ventajas”

Esta colaboración nació a través del programa de divulgación científica Coffee Break, que difundió la propuesta que el investigador del IAC Ignacio Trujillo realizó durante una charla en la Agrupación Astronómica de Gran Canaria, un grupo que también colabora con el IAC.

“Trabajar con amateurs aporta muchas ventajas”, reconoció. “Con telescopios pequeños se puede observar un gran campo visual. El diámetro del telescopio de Aleix es de solo 8,5 centímetros, pero cubre un gran campo visual, lo que equivaldría a 5 lunas llenas de diagonal, mientras que el Gran Telescopio de Canarias (GTC) cubre un campo un poco inferior a un tercio de la Luna”. Por tanto, para Ignacio Trujillo, “cuando quieres observar cosas que están cercanas y quieres cubrir un campo grande, los telescopios pequeños son muy competitivos”.

¿Será la chimenea?, la quitamos

El investigador del IAC también desveló que Roig llegó incluso a “cortar por la mitad la chimenea de su casa”, ya que al enviar un lote con varias imágenes “había una mancha enorme de luz en mitad de la imagen” y pensó que “alguna fuente de luz se estaba reflejando en ella” así que optó por rebajar la chimenea.