Economía

Chus del Real: “Hay que abrir Santa Cruz al mar y a su puerto”

Para el arquitecto Chus del Real, la revitalización portuaria debe ser vital, y más aún en el lugar que ocupan las Islas en el Atlántico, por lo que es básico el impulso de la reparación de buques

El arquitecto Chus del Real propone que Santa Cruz se abra aún más al mar y a su puerto. Fran Pallero
El arquitecto Chus del Real propone que Santa Cruz se abra aún más al mar y a su puerto. Fran Pallero

El arquitecto Chus del Real ha planteado la necesidad de abrir la ciudad de Santa Cruz al mar y al puerto, planificando, ordenando y desarrollando su kilométrico frente marítimo y la franja costera. Es posible, viable, necesario y compatible con un mejor puerto, en sus diferentes usos, donde se puede realizar un desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Un lugar donde tendrían cabida todos los sectores: servicios, turismo e industrias, entre ellos la reparación naval, en la que Tenerife Shipyards, empresa del Grupo Hidramar, apuesta por su impulso con la llegada de un dique flotante.

Chus del Real cree que es “fundamental diversificar la economía tinerfeña” y apostar por otros sectores más allá del turismo. “La industria es una parte básica de la economía, son vasos comunicantes donde todo suma. La industria, porque permite desarrollar productos y servicios, pero todo debe ir muy vinculado a la planificación, que nos debe dar ese orden para colocar cada cosa en su lugar, y que pueda desarrollarse de una manera adecuada. No hay un país desarrollado donde no sea protagonista”. Cuestionado por el impacto que significaría un astillero que pueda realizar grandes reparaciones, el arquitecto consideró “básico”, como lo es “en todos los países de primer nivel”. “Se haría a través de la planificación de las infraestructuras. Los puertos son una parte importante en lugares con mar y más en el emplazamiento en el que estamos, en una autopista en medio del Atlántico”.

Chus del Real cree que “la integración de los sectores que hacen vida en el puerto es necesaria y, en el caso de Santa Cruz, es técnicamente sencillo, por la cantidad de kilómetros de longitud de costa que tenemos, su amplitud, anchura, y también las características de cada lugar. Este largo recorrido de costa nos permitiría ordenar el frente marítimo y, a partir de ese frente que debe estar ligado a la planificación de la ciudad, sectorizando cada zona del litoral”.

De esta manera, cuestionado por la posibilidad de integrar actividades de ocio en un puerto que desarrolla actividades logísticas y de reparación naval, el arquitecto señaló que, “por supuesto, con orden, cada cosa en su lugar. Al igual que en nuestro hogar tenemos una cocina, una lavadora, un salón y un dormitorio, todos son importantes, pero todos están en su lugar”. De esta manera, propone afrontar la Dársena de Los Llanos y el Muelle de Ribera, como elementos más urbanos vinculados al ocio y al turismo, con cruceristas o visitantes deportivos. Por su parte, el Muelle del Este, la Dársena Pesquera, e incluso las canteras, deberían estar vinculados al uso industrial y el desarrollo del puerto.

Prioridades

Si Chus del Real tuviera en la mano la posibilidad de acometer esta reforma, el arquitecto afirmó que su “prioridad básica para convertir Santa Cruz en una ciudad realmente del siglo XXI, y a la altura de sus características climáticas y económicas, sería el desarrollo del frente marítimo, ya que generaría riqueza y reactivaría económicamente a la ciudad”, y señaló la consolidación de la ciudad con su mar: “Hay que abrir Santa Cruz al mar y abrir Santa Cruz al puerto. Estos dos elementos son básicos”.

En esta materia, se debería comenzar “por la organización portuaria, separando las cargas pesadas de las ligeras, la salida portuaria en la zona del Auditorio y, por distintas fases, ir fusionando ciudad y puerto”. En relación a esta apertura al mar, entiende “un todo desde el sur al norte”. Por ejemplo, las zonas de Acorán y Añaza, y de Las Teresitas a Igueste, “deben estar vinculadas a los parajes naturales”. También consideró vital afrontar “la regeneración de la refinería y su franja marítima”.

Seguidamente, destacó que su objetivo de “ciudad abierta al mar cuenta con zonas de baño, playas y el desarrollo del ocio”. Así, en la Dársena de Los Llanos propone “una zona de baño”, mientras que en el Muelle de Ribera sugiere “una zona de ocio como en Barcelona o Málaga”.

De esta manera, aglutinaría la parte más industrial del puerto entre el Bufadero y la Dársena Pesquera, “donde hay que generar un espacio atractivo a la inversión y a la generación de economía y beneficio social”.

“Eso no quita para que en esa zona no pueda haber una fusión puerto-ciudad, con actividades ciudadanas integradas y unas calles que pueden ser espacios más urbanos”, acotando “las zonas que son de carga o con usos determinados del puerto”, reiteró el arquitecto tinerfeño.