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La innovadora Declaración de La Laguna cumple 25 años de eficacia

El manifiesto de los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras fue una de las piezas clave en la creación de la responsabilidad social y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El campus central de la ULL, en la ciudad de La Laguna. A. G.
El campus central de la ULL, en la ciudad de La Laguna. A. G.
El campus central de la ULL, en la ciudad de La Laguna. DA

Hace 25 años se reunió un grupo de personas preocupadas por el futuro de las próximas generaciones, convocas por la Unesco, la Fundación Cousteau y la Universidad de La Laguna, para trabajar en una visión que abrió nuevos horizontes y esperanzas. Acudieron el divulgador y defensor del medio marino Jacques Cousteau, Federico Mayor Zaragoza, Mario Soares, Joaquín Ruiz Jiménez, Francisco Aznar, Marisa Tejedor y otros 30 intelectuales y especialistas en derechos humanos, médicos, científicos, políticos y filósofos. De su trabajo surgió por consenso, el 26 de febrero de 1994, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras.

Este manifiesto, que pasó a conocerse como Declaración de La Laguna, fue un documento innovador y que representa la base de la Declaración de la Unesco sobre las Responsabilidades de las generaciones actuales para con las generaciones futuras, proclamada el 12 de noviembre de 1997. El documento tuvo una gran importancia en el desarrollo de políticas posteriores y en el impulso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de responsabilidad social. Una declaración que, utilizando las palabras del filósofo Hans Jonas, se podría resumir con el siguiente principio: “Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la tierra”.

Identificamos tres dimensiones que están presentes en la Declaración de La Laguna. La primera es la constatación de que el planeta y las generaciones futuras están en peligro: Un contexto de urgencia que empeoró debido al calentamiento global, la crisis energética, la insostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo, el auge de los nacionalismos, los conflictos bélicos, la crisis económica, y el aumento de las desigualdades y de la pobreza (Jorge Riechmann).

En segundo lugar, un mensaje imperativo: debemos actuar para preservar el hoy de las generaciones futuras. La Laguna inició un proceso para la elaboración y adopción de normas para diseñar la primera relación histórica “de los derechos humanos de las generaciones futuras”, vinculadas con los derechos humanos, las identidades y el desarrollo sostenible para que el planeta perdure (Kenneth Farlane).

Y su tercera dimensión, una práctica ética: amplía la zona de responsabilidad. La inclusión de las nuevas generaciones en nuestra responsabilidad implica “la disposición para vernos nosotros mismos, individual y colectivamente, no como amos del planeta, o de una parte, sino como administradores fiduciarios que de alguna manera deben rendir cuentas de su proceder a los siguientes (Giuliano Pontara).

Por tanto, el espíritu de La Laguna va mucho más allá de su papel en el proceso de definición de la Declaración de la Unesco y de su contribución al desarrollo de instrumentos jurídicos para la defensa de los derechos de las generaciones futuras. La importante herencia del manifiesto ha sido contribuir a construir una ética de la responsabilidad, basada en la prudencia, en el largo plazo, en la conciencia del impacto de nuestras acciones en las condiciones de vida futura. Para el jurista checo Karel Vasak, es una “obra de esperanza” que introduce “propuestas innovadoras para repensar nuestra responsabilidad moral”. El manifiesto recoge a las generaciones futuras como sujetos de derechos universales que deben ser reconocidos por la comunidad.

Una Visión integral

El manifiesto va más allá de la defensa del medio ambiente (eje central en el texto de Cousteau de 1975) y se plantea una visión integral que incluye el patrimonio, la identidad, la cultura, etc. En este sentido plantea nuevas facultades como el Derecho a una tierra preservada (art. 1), el Derecho a la libertad de opciones de las generaciones futuras (art. 2), el Derecho a conocer sus orígenes y su identidad (art. 4), el Derecho al uso del patrimonio común de la Humanidad (art. 10) o el Derecho a la paz y el derecho a ser protegido contras las consecuencias de las guerras futuras (art. 11).
Y además de la conservación del medio ambiente, según la profesora Edith Brown Weiss, crea la “conservación de opciones”, y cada generación tiene que conservar la base de “recursos naturales y culturales a fin de no restringir” las opciones disponibles para las futuras.

El texto también resalta la prevención y “renueva claramente el pensamiento en materia de derechos”, como la Prohibición de futuras discriminaciones (art.12) que subraya la necesidad de que cada generación debe comprometerse a no tomar medidas que tengan por efecto provocar futuras discriminaciones entre los seres humanos.

Por último, presenta el papel de los Estados y otras organizaciones en su custodia ante “los imperativos del interés actual” y de la educación e investigación. El art. 14 está dedicado a poner en práctica de los derechos humanos futuros entre los Estados, las organizaciones internacionales y ONGs, las entidades públicas y privadas y los individuos para que asuman sus deberes para con las generaciones futuras y para que velen porque los derechos de esas generaciones no se sacrifiquen a los imperativos del interés actual”. La última frase hace hincapié en la importancia de “la enseñanza y la investigación para preservar y garantizar los derechos de las futuras generaciones”.

Un clamor ético

Durante los discursos de clausura de las jornadas celebradas en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna en 1994, Federico Mayor Zaragoza, en calidad de director general de la Unesco, afirmó que “el prevenir no es tan solo una posibilidad, es un clamor ético. A la Unesco nos encargaron ser la conciencia de la Humanidad”. “La opinión pública está decepcionada por la falta de acción de los gobiernos. Estamos convencidos que la solución está en la propia opinión pública”, señaló.

Por su parte, el explorador e investigador marino Jacques Yves Cousteau defendió “el deber de las generaciones actuales de proteger y transmitir la herencia biológica y ambiental”, así como el derecho de las futuras a decidir “qué forma de vida quieren, sin que tengan que pagar nuestros errores”. El manifiesto dejaba “la puerta abierta a los que vienen detrás”, significó.

Los jóvenes revisan el texto y realizan nuevas propuestas para salvar el mundo

Tras 25 años es el turno de debatir qué se ha cumplido, cuáles son los nuevos desafíos que hay que afrontar y cómo podemos contribuir a cambiar el mundo. Dentro de la programación del Campus América, se desarrolla Regreso al Presente una iniciativa mediante la cual 25 jóvenes de 25 años revisan la Declaración para conectarla con la actualidad. Para ello contaron con el apoyo de un equipo de la Universidad de La Laguna que orientó el trabajo para obtener unas conclusiones proyectadas al futuro y los objetivos de desarrollo sostenible.

Hoy tendrá lugar el Encuentro de jóvenes por el desarrollo humano, en el que 25 jóvenes de las Islas junto a otros llegados desde América debatirán las conclusiones y las propuestas. Este documento se presentará mañana en el marco de la Conferencia de Derechos de las Generaciones Futuras en el Siglo XXI, un acto en el que conmemorará el 25 aniversario de la Declaración.

En su primera parte Marisa Tejedor, Manuel Medina, Federico Mayor Zaragoza (online) y un representante de la Fundación Cousteau, valorarán el significado y transformación de los Derechos de las futuras generaciones tras el manifiesto. Seguidamente, en el capítulo de las nuevas dinámicas sociales y derechos del Siglo XXI, tomarán la palabra Emilie Galliard, Carolina Darias y Belén Llera. Será a las 12.45 horas cuando los jóvenes expondrán sus propuestas de futuro.

Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras

El 26 de febrero de 1994 se presentó en La Laguna la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras para su adopción y puesta en práctica por todos los pueblos y naciones:
1. Derecho a una Tierra preservada. Las personas pertenecientes a las generaciones futuras tienen derecho a una Tierra indemne y sin contaminar, comprendiendo el derecho a un cielo puro; tienen derecho a disfrutar de la Tierra que es el soporte de la Humanidad, de la cultura y de los lazos sociales.
2. Derecho a la libertad de opción de las generaciones futuras. Cada generación, que recibe como herencia momentánea la Tierra, tiene el mandato de administrarla, comprometiéndose a impedir todo atentado sobre ella y de respetar la libertad de opción en su sistema económico, social y político.
3. Derecho a la vida y a la preservación humana. Tienen derecho a la vida, al mantenimiento y perpetuación de la humanidad. Está prohibido atentar contra cualquier forma de vida por actos que comprometan de modo irreversible la preservación de la especie, la herencia genética de la humanidad, o tiendan a destruir un grupo nacional, étnico, racial o religioso.
4. Derecho a conocer sus orígenes y su identidad. Las generaciones tienen derecho a conocer sus orígenes, sus identidad y su historia, tanto personales como colectivas, conforme a la ley y en la medida que sea compatible con el derecho a la intimidad.
5. Exención de toda responsabilidad individual por las acciones cometidas por las precedentes. No pueden ser hechas jurídicamente responsables de las acciones u omisiones contrarias al derecho de gentes o a las leyes de la humanidad cometidas en el pasado, por individuos o grupos con los que tengan lazos de parentesco o vínculos.
6. Limitación de perjuicios futuros al derecho de propiedad. Las generaciones futuras, solas o en colectividad, son susceptibles de tener y ejercer el derecho de propiedad. Un derecho que no debe ser vaciado de contenido por leyes que tengan que hacer soportar a los futuros, de forma injusta y no equitativa, la carga de las medidas necesarias en interés del momento.
7. Derecho a la conservación y transmisión de los bienes culturales. Tienen derecho a disfrutar de los bienes culturales, que están formados por las aportaciones de todas la sabiduría del mundo. Sus elementos constitutivos deben ser preservados en su marco y transmitidos a las generaciones futuras como patrimonio común de la humanidad.
8. Derecho al desarrollo individual y colectivo sobre la Tierra. El derecho al desarrollo es inalienable del hombre, en virtud del cual las generaciones futuras tienen derecho a disfrutar de las mejores condiciones económicas, sociales y culturales que propicien su desarrollo. La adquisición, difusión y utilización de los conocimientos científicos, técnicos y médicos deben ser siempre para su beneficio.
9. Derecho a un medio ambiente equilibrado. Tienen derecho a un medio ambiente sano y equilibrado, propicio para su desarrollo económico, social y cultural. Los estados, los individuos y todas las entidades públicas y privadas no modificarán desfavorablemente las condiciones de vida, especialmente la climática y la biodiversidad, y vigilarán para que sus consecuencias no perjudiquen a la Tierra, los equilibrios naturales y el bienestar futuro.
10. Derecho de uso respecto del patrimonio común de la Humanidad. Nadie puede reivindicar un derecho exclusivo sobre el patrimonio común de la Humanidad. Las generaciones tienen derecho a su uso, sin agotar su substancia o modificar su calidad.
11. Derecho a la paz y a ser resguardado de las consecuencias de guerras pasadas. Las generaciones futuras tienen derecho a ser resguardadas de las guerras pasadas. Deberán adoptarse todas las medidas necesarias para que no queden expuestas a las consecuencias perjudiciales para su vida, salud o medio ambiente de los conflictos armados, especialmente del uso de armas prohibidas y de destrucción masiva.
12. Prohibición de futuras discriminaciones. Las generaciones futuras tienen derecho a nacer libres e iguales, en dignidad y en derechos. Cada generación no tomará ninguna medida que pueda provocar en el futuro cualquier tipo de discriminación entre los seres humanos, por cuestión de etnia, raza, color, sexo, lengua, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social.
13. Intangibilidad de los derechos humanos de las generaciones futuras. Cada generación debe velar por que los derechos de las futuras estén plenamente salvaguardados y no resulten sacrificados a los imperativos del interés contingente. Ningún derecho enunciado en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en los Pactos de Derechos Humanos, en los instrumentos de protección de los derechos humanos, así como en cualquier otro instrumento presente o por venir, y en particular en los de protección de los bienes culturales y del Medio Ambiente, podrá ser interpretado o aplicado para dar derecho a Estado, grupo o persona, para realizar actividades o actos tendientes a la destrucción de los derechos futuros.
14. Puesta en práctica de los derechos de las generaciones futuras. Los Estados, las organizaciones internacionales gubernamentales y no gubernamentales, los individuos y todas las entidades públicas y privadas deben asumir plenamente sus deberes para con las generaciones futuras y deben velar siempre para que sus derechos no se sacrifiquen a los imperativos del interés actual.

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