Adeje

“Persuadir no es manipular, hay que tener cuidado con lo que se dice”

Isabel Castells, profesora de filología española, destaca en la Universidad de Verano de Adeje el poder de saber comunicarse correctamente; asertividad y convicción, elementos claves

Un momento del curso Comunicar en tiempos revueltos, que comenzó ayer en la UVA. DA
Un momento del curso Comunicar en tiempos revueltos, que comenzó ayer en la UVA. DA

Uno de los cursos que conforman parte de la programación de la Universidad de Verano de Adeje, Comunicar en tiempos revueltos. Estrategias para elaborar discursos orales y escritos, que dirige la profesora del Departamento de Filología Española de la Universidad de La Laguna Isabel Castells, enseñó ayer cómo a través de la oratoria se puede ser elocuente sin subterfugios, pero también utilizar estrategias más aviesas. “La persuasión no es lo mismo que la comunicación, por eso hay que tener cuidado con lo que se dice”.

Castells fue la encargada de abrir el curso con una ponencia centrada en los contenidos textuales y figuras retóricas que utilizan los discursos orales, mientras que José Antonio Ramos, también del Departamento de Filología Española de la ULL, centró su intervención en los elementos no verbales y gestuales. El seminario trata de reducir la teoría al mínimo para basar la docencia en ejemplos de discursos célebres analizados y el propio trabajo del alumnado.

Como ejemplo de discurso directo, claro y honesto, la ponente propuso el que dictó la actriz Emma Watson ante la ONU para defender la necesidad de impulsar el feminismo en la sociedad a través de la iniciativa HeForShe, una intervención plena de asertividad y convicción, en la que la actriz introduce elementos autobiográficos para reforzar su posición, mezclados con datos. Además, afianza su intervención con el uso de preguntas retóricas que lanza a mitad de la locución y repite al final, para redondear las ideas principales del mensaje.

Por su parte, Ramos quiso derribar algunos mitos a la hora de afrontar una locución ante un auditorio. El primero es el de la “naturalidad”, que a su juicio es inexistente porque todas las personas, ya desde que nacen, adquieren algún tipo de construcción social derivada de factores como el género y el lugar de nacimiento. En su opinión, hay que ser plenamente conscientes de que se está “actuando” en público y, por ello, hay que ser capaces de adaptar cada intervención al público u objetivo que se persiga en cada caso.

Otro mito que quiso desmontar es el de que, para ganar seguridad, es necesario “defenestrar al público” con estrategias como “imaginar que la audiencia está desnuda” o “pensar que se sabe más que ellos”. En su opinión, el público está “perdiendo su tiempo, dinero o ganas” para escuchar al ponente, por lo que hay que considerarlo un cómplice, no un obstáculo.