Santa Cruz

Santa Cruz cierra la inscripción para los comedores escolares de verano con 170 niños

El plazo para apuntarse en los talleres cerró el miércoles, aunque la alcaldesa, Patricia Hernández, insiste en que se atenderá a todas las familias que soliciten ayuda

Los talleres llevan aparejados el servicio de comedor escolar. DA
Los talleres llevan aparejados el servicio de comedor escolar. DA

El miércoles cerró, de forma oficial, el plazo de inscripción para asistir a los talleres lúdico educativos que incluyen comedor escolar, y que se van a desarrollar en los meses de julio y agosto en Santa Cruz de Tenerife. Hasta ese día, 170 niños se habían inscrito en las distintas oficinas de distrito para asistir a unas actividades que las Concejalías de Participación Ciudadana y Educación, Deportes y Juventud, coordinadas por Alcaldía, han puesto en marcha contra reloj. Esta cifra de menores, es la que, en años anteriores habían venido acudiendo a esta iniciativa, de forma que se cubría más o menos la mitad de las plazas que se ofertaban, unas 300, según los datos de la Consejería de Educación.

Los talleres, que finalmente darán comienzo este lunes, se impartirán en cuatro colegios del municipio: CEIP Santa Cruz de California (calle El Ganso, El Sobradillo), CEIP Los Verodes (Alcalde García Ramos, Los Gladiolos), CEIP Las Delicias (Pedro Doblado Claverie, Ofra), y CEIP Salamanca (Febles Campos, Salamanca). Los pequeños podrán disfrutar de distintas actividades, de lunes a viernes, de 9.00 a 14.00 horas, finalizando cada jornada con un almuerzo en el comedor escolar.

El programa de comedores escolares de verano arrancó en 2013 para dar apoyo a las familias más necesitadas. Entonces fueron más de 500 las familias que se beneficiaron en Santa Cruz, una cifra que ha ido disminuyendo con los años, hasta quedarse en torno a los 150 de los dos últimos años, 170 en esta edición organizada por el Ayuntamiento. Precisamente, la optimización de los recursos, fue lo que llevó al Gobierno de Canarias a cambiar la organización de los talleres, aunque, como han denunciado tanto Santa Cruz de Tenerife como Las Palmas de Gran Canaria, y la propia Federación de Municipios de Canarias (Fecam), hacer ese cambio sin consenso previo con los ayuntamientos y en pleno mes de junio, con la constitución de las corporaciones locales de por medio, ha sido un error que a punto ha estado de dejar a las familias más necesitadas sin un recurso como este.

En Santa Cruz, los niños de cuota cero, es decir, los que tienen comedor escolar durante todo el curso de forma gratuita, son 1.900. A ellos, los directores de los colegios les enviaron un correo electrónico el pasado jueves, avisando de que, finalmente, sí habría talleres. Dada la premura y que es posible que muchas familias ya no estuvieran pendientes del colegio, la alcaldesa, Patricia Hernández, insistía ayer en que, si alguna familia aún no se ha enterado de que los talleres y comedores se han puesto en marcha, acudan a las oficinas de distrito. “Aunque oficialmente el plazo de inscripción se cerró el miércoles, atenderemos a cualquier familia que lo solicite aunque ya se haya cerrado el plazo de inscripción”.

Hernández ha venido insistiendo en estos días que esta actividad nunca debió dejar de ser organizada por la Consejería de Educación y confía en que, tras la toma de posesión del socialista Ángel Víctor Torres como presidente de Canarias, se retome el programa tal y como ha prometido Torres.

Las Palmas de Gran Canaria rectifica y también asume los talleres

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria comunicaba este jueves que había acordado con la Consejería de Educación el procedimiento para tramitar el acceso a los comedores escolares para los niños de cuota cero del municipio capitalino. Así, a los talleres que cada año organiza el Ayuntamiento, se incorporarán los niños de cuota cero. El alcalde de la ciudad, Augusto Hidalgo, había recibido numerosas críticas por no haber asumido desde el minuto uno la incorporación de estos menores alegando que era una competencia del Gobierno de Canarias, tal y como hizo Patricia Hernández en Santa Cruz.