fútbol

El Tenerife pierde su identidad y encaja el primer golpe del curso

El equipo de López Garai, tras un notable inicio, paga un nuevo error grosero en defensa y no sabe jugar contra remolque en el marcador ante un rival que no fue nada del otro mundo

Se le fue una gran oportunidad al CD Tenerife para empezar sumando en un inicio liguero del que salió con la cabeza agachada de nuevo por sus errores. Buena puesta en escena durante los primeros 40 minutos y vuelta a las andadas con un fallo defensivo terrible que fue castigado de inmediato. Luego, escasa capacidad de reacción y vuelta a casa con mucho que mejorar.

Anduvo despistado el cuadro blanquizul de inicio. Le costó soltarse los nervios del estreno y a los tres minutos ya pudo ver vulnerada su portería cuando Kagawa filtró un balón entre los centrales que Dwamena cruzó demasiado ante Ortolá.

La ocasión fue como un cachetón de esos de los que hacen espabilar. El Tenerife se soltó y empezó a parecerse a lo que quiere López Garai. Tuvo el balón, lo movió con criterio y generó llegadas. La primera la remató al bulto Malbasic después de un centro de Luis Pérez.

El conjunto blanquiazul, ayer de un rosa y granate chirriante que asustaría a los mismísimos Marco & María, tuvo otra opción con un remate alto de Milla y Malbasic volvió a encontrarse con Cristian Álvarez en un mano a mano que no supo definir.

Ni Kagawa ni nada. El Zaragoza quedó a merced del Tenerife y de su estilo atrevido y valiente aún con Arcediano Monescillo interpretando a su estilo las faltas siempre hacia el mismo lado. Si Lasso hubiera elegido bien cuando tuvo oportunidad de hacerlo y Malbasic hubiera anotado alguna de las que tuvo el Tenerife habría llegado al descanso con renta favorable.

No fue así porque el mediapunta sevillano volvió a equivocarse a la hora de tomar la decisión adecuada en una contra con superioridad numérica de los de López Garai. En la jugada siguiente llegó lo que nadie pensaba. Un error de Alberto que midió mal un salto en el centro del campo obligó a Sipcic a salir para tratar de arreglar el tinglado montado por el majorero, el Zaragoza le hizo llegar el balón en carrera a Suárez, que entró en el área. Isma López no acudió a cerrar a tiempo y el jugador local mandó el cuero a la red.

Increíblemente el Zaragoza se había puesto por delante a cuatro minutos del descanso. Demasiado castigo para el buen juego, de forma generalizada, de los blanquiazules. Un error de concentración, un balón mal medido por arriba, un fallo continuado en cadena y tocaba irse al descanso con cara de tonto.

López Garai mantuvo el mismo once sobre el campo para arrancar la segunda mitad y todo comenzó de forma muy parecida al inicio del compromiso, con Dwamena rematando fuera una buena jugada ofensiva del Zaragoza.

Fue sólo el comienzo de los apuros serios de un Tenerife que no supo jugar a remolque en el marcador. No es que le costara rearmarse, es que no llegó a hacerlo. Y eso que su rival no fue, ni mucho menos, superior. Eso sí, pudo volver a marcar a los siete minutos otra vez por medio de Dwamena en una nueva llegada por la banda de Isma López. El atacante que estuviera en la lista de futuribles de Víctor Moreno este verano envió el disparo fuera, el tercero.

Encontró unos minutos de tregua el cuadro visitante y los aprovechó para volcar el juego por su flanco bueno, el derecho. Por ahí percutieron en varias ocasiones Suso y Luis Pérez pero sin encontrar rematadores.

La cosa no se había torcido del todo para los blanquiazules hasta que fue el tobillo de Sipcic el que quebró en una jugada fortuita. Se fue en camilla el serbio y entró Carlos Ruiz. También se marchó el amonestado Naranjo para enviar a Malbasic a la banda izquierda, donde desapareció por completo y que Dani Gómez ocupara el centro de la delantera.

Ni por esas inquietó el conjunto blanquiazul. El Zaragoza le había arrebatado el balón y, con ello, le había sustraido la personalidad propia a un Tenerife que se fue cayendo poco a poco. Los locales tuvieron una triple ocasión (minuto 63) y luego Milla encontró la última de los de López Garai en un remate que rozó en la mano de Ros para irse al córner. No hubo VAR para revisar esa jugada.

Sin posesión el sufrimiento del Tenerife fue aumentando y la sentencia podía llegar en cualquier momento. El equipo tinerfeño ya ni siquiera presionaba igual y su centro del campo había desaparecido. Se le iban amontonando los infortunios que se acrecentaron con la justa expulsión de Carlos Ruiz en el minuto 82.

Luego apareció el VAR para meter en el área blanquiazul un derribo de un inocente Bermejo sobre Blanco. Ros hizo el segundo para los locales para liquidar la contienda. El Tenerife regresa de vacío a la Isla y los únicos puntos que trae se los llevó Luis Pérez en una aparatosa herida en su frente.

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