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Más de 200 mayores de Canarias ‘okupan’ una cama hospitalaria

En las últimas semanas en el complejo sanitario de La Candelaria más de 110 plazas están utilizadas permanentemente por personas que podrían estar en un centro sociosanitario

Sanidad y Servicios Sociales deben trabajar en dar una salida digna a los pacientes que ocupan una cama sanitaria a falta de un centro. DA

Más de 200 mayores, que podrían estar ingresados en un centro sociosanitario, ocupan una cama en alguno de los hospitales adscritos al Servicio Canario de la Salud (SCS), una poblemática que afecta principalmente a las islas capitalinas. El Hospital Nuestra Señora de Candelaria es el centro con una mayor dificultad en este aspecto, con más de 110 camas utilizadas.

En las últimas tres semanas, el complejo de referencia para la zona metropolitana, la comarca Sur de Tenerife y La Gomera ha registrado entre 109 y 112 camas ocupadas indefinidamente por este tipo de pacientes. Por su parte, las camas ocupadas en el Hospital de Universitario de Canarias superan las 50 plazas. Una cifra similar a los que se encuentran en los Hospitales Doctor Negrín e Insular, a los que hay que sumar los ingresados en La Palma, Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro.

El problema de los pacientes que ocupan plazas hospitalarias, muchos a pesar de haber recibido el alta, no es nuevo y se produce de forma recurrente. En febrero de 2017 ya el entonces consejero de Sanidad, Jesús Morera (PSOE), cifraba en 96 las personas que se encontraban en esas condiciones en hospitales públicos de Canarias, 56 de ellas en Tenerife. Sin embargo, su sucesor, José Manuel Baltar (CC), elevó posteriormente a 125 los pacientes que vivían en los hospitales del Servicio Canario de la Salud pese a haber recibido el alta médica, en algunos casos abandonados en las plantas de hospitalización o en urgencias sin criterios para estar ingresados, pero no siempre debido al abandono familiar (una situación que puede llegar a penas de cárcel), sino a la espera de una plaza en residencias o centros especializados, ya que sus familias no podían hacerse cargo.

En enero de 2018, DIARIO DE AVISOS denunciaba que 13 ancianos -llegaron a ser incluso 20- habían sido abandonados por sus familiares en el Hospital de La Palma, una cifra tras la que se escondían hombres y mujeres en plena vejez y sin patologías que obligaran a su ingreso, algunos en proceso de depresión y todos víctimas de una profunda tristeza por la situación que les ha tocado vivir.

En el caso extremo, las cifras fluctúan, pero son crónicas. Casi una decena de pacientes en Canarias no pueden valerse por sí mismos y no tienen familiares. Algunos casos están pendientes de una decisión judicial para determinar su trasladado a una residencia. En los hospitales, al menos, cuentan con cobertura social, alimentación e higiene.

Las administraciones públicas canarias dejaron de construir centros sociosanitarios debido a la crisis económica, pese al paulatino incremento de la población mayor de 65 años debido al aumento de la esperanza de vida. El Gobierno de Canarias saliente puso en marcha el II Plan de Infraestructuras Sociosanitarias (2017-2020) con una inversión de 260 millones de euros, con el beneplácito de los siete cabildos, que supondría la construcción de unas 5.500 plazas en todo el Archipiélago entre residencias y centros de día, de las cuales casi 1.500 serían en Tenerife. La necesidad es evidente, en Gran Canaria y Tenerife hay más de 3.000 personas en lista de espera con dependencia severa que necesitan ser ingresadas en un centro.