claves para ser brillante

La sociedad del emoticono

Quizás te preguntes cómo unas simples ilustraciones han podido acaparar tanto protagonismo en la vida de millones de personas como lo han logrado los populares emoticonos

Hace apenas unas décadas ni imaginábamos su existencia y ahora no podemos vivir sin ellos. Quizás te preguntes cómo unas simples ilustraciones han podido acaparar tanto protagonismo en la vida de millones de personas como lo han logrado los populares emoticonos. Para comprender este fenómeno es imprescindible echar la vista atrás, revisar su intrépida evolución y reflexionar sobre su impacto e influencia en multitud de ámbitos en nuestra vida.

Trayectoria meteórica

Todo empieza en los años 60, cuando se populariza la carita sonriente conocida como smiley, una sencilla representación en color amarillo, que se convierte en un gigantesco éxito, llegando a facturar más de 500 millones de dólares. En 1982 aparecen los famosos emoticonos, una secuencia de caracteres colocados al final de una frase que servían para expresar emociones. Muchos recordaremos ejemplos como el de la cara sonriente :-), la cara triste 🙁 o el guiño ;-), todavía en uso por algunos nostálgicos.

En 1999 nacen los emojis. Su creador Shigetaka Kurita, acuña el término combinando las palabras japonesas: e (imagen) – mo (escritura) – ji (caracter), generando representaciones gráficas que se han convertido en el símbolo de las nuevas, y no tan nuevas, generaciones. Reproducen expresiones emocionales, sentimientos y gestos, además de variados objetos, animales, plantas y actividades cotidianas.

Hoy los emojis constituyen el lenguaje simbólico más utilizado del mundo, presentes en la mayor parte de dispositivos y aplicaciones de uso habitual. Reconocidos en 2015 por el diccionario de inglés de Oxford en la categoría de “palabra del año”, y en 2018, por la Real Academia Española (RAE) con su inclusión dentro de la primera edición del Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica.

Un lenguaje universal

El lenguaje de los emojis se ha convertido en un elemento más de nuestra comunicación cotidiana, alcanzando la notoriedad propia de una estrella de Hollywood. Tienen su propia película, una enciclopedia oficial (emojipedia) y hasta su Día Mundial, que se celebra cada 17 de julio desde su proclamación en 2015.

Sorprendente, ¿verdad? Pues eso no es todo. La ciencia ha constatado que, literalmente, estamos enganchados a estos inocentes dibujitos ya que nuestro cerebro genera respuestas neuronales similares a las que origina la comunicación cara a cara.

Se encargan de establecer el tono emocional en las conversaciones, reducen la ambigüedad del discurso, mejoran la adecuación al contexto, enriquecen el atractivo del mensaje y facilitan las relaciones sociales. En resumen, los emojis satisfacen la necesidad de expresarnos a través de las señales no verbales que nos ayudan a interpretar las intenciones y sentimientos de los demás, proporcionándonos un valioso recurso para intercambiar esa parte de la información que las palabras no alcanzan a transmitir.

Ranking mundial

Están por todas partes, omnipresentes, pero más allá de las fronteras y los idiomas, ¿existe uniformidad en su uso? Un estudio, realizado por la Universidad de Michigan junto a la de Pekín, analizó los mensajes de cuatro millones de usuarios de smartphones de 212 países, con el objeto de comprobar si el uso de emojis difería entre países y culturas. El resultado fue asombroso pues casi de manera unánime, la cara con lágrimas de alegría es el emoji más usado en todo el mundo, seguido del símbolo del corazón y del rostro con ojos de corazón.

En cuestión de género, las mujeres usan emojis más a menudo, pero los hombres emplean más variedad. Además, se ha estudiado una correlación entre la frecuencia de uso de ilustraciones positivas y rasgos como la extroversión, estabilidad emocional y amabilidad. Incluso algunas investigaciones han obtenido resultados eficaces en la predicción y diagnóstico de la depresión. Por no hablar de la locura que invade a los analistas de datos ante eventos relevantes como unas elecciones, permitiéndoles predecir los sentimientos y simpatías del electorado hacia partidos y candidatos, en función de los mensajes y emojis que publican en redes sociales.

¿Y ahora qué?

A pesar de todas estas bondades, no está de más relativizar el alcance y perdurabilidad de esta recién incorporada herramienta. Está claro que podemos vivir sin emojis, pero también es evidente que no estamos ante una simple moda pasajera. Y es que, el cambio ha venido para quedarse, nuestro mundo está en constante transformación y conducimos a toda velocidad por la autopista de la tecnología. Aún así, volvemos una y otra vez a lo más esencial, ese valioso tesoro que nos une llamado emociones.

Hoy más que nunca, se hace necesario tomar consciencia de lo extraordinario de las cosas cotidianas, de lo rápido que evolucionamos e incorporamos lo nuevo. Ya sea a través de un corazón o mediante un cálido abrazo, las personas sentimos y lo expresamos de las más diversas formas. Algunas de ellas, ni siquiera alcanzamos a imaginarlas todavía 😊

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