cultura

Las andanzas de Rambo, escena a escena, a través de sus localizaciones en Tenerife

La aventura final del personaje interpretado por Sylvester Stallone lleva varias semanas en pantalla y acumula mala crítica, aunque para los tinerfeños tiene algo muy especial

En ‘Rambo: Last blood’, quinta entrega de la saga iniciada en 1983, el guion corre a cargo de Matthew Cirulnick y el propio Sylvester Stallone.
En ‘Rambo: Last blood’, quinta entrega de la saga iniciada en 1983, el guion corre a cargo de Matthew Cirulnick y el propio Sylvester Stallone.

John Rambo está de vuelta y nunca mejor dicho. Hace unas semanas se estrenó la quinta entrega de la saga de un personaje mítico interpretado por Sylvester Stallone. Una película con un vínculo muy especial con Tenerife ya que fue rodada en la Isla durante casi tres semanas del mes de diciembre pasado.

Las localizaciones tinerfeñas le han dado un plus a una historia que comienza con tranquilidad, con Rambo retirado de todo conflicto, cuidando de su familia más cercana en un rancho donde piensa pasar el resto de sus días, hasta que su sobrina Gabrielle (Ivette Monreal) cruza la frontera de México para ir en busca de su padre y es raptada por uno de los cárteles de la droga más peligrosos del país.

Ahí es cuando entra en acción el veterano Rambo, que encuentra el apoyo de Carmen Delgado (Paz Vega) quién también sufrió la desaparición de una hermana a manos del cártel de los hermanos Martínez.

La crítica es feroz hacia la película, pero porque no la han visto con los ojos de un tinerfeño. A partir de ahora toca leer algo de spoilers chicharreros y nos vamos a situar en las localizaciones isleñas dándole un particular giro a la historia. Allá va.

Gabrielle descubre que su padre vive en Los Gladiolos. Se lo cuenta su amiga Jezell y es por eso por lo que la chica se adentra en el barrio de Taco, por abajo, por la zona perteneciente a Santa Cruz. Allí vive su colega que le tiene una sorpresa preparada. Visitan a Manuel, el padre de la muchacha en Los Gladiolos y este la desencanta revelándole que no podía ver a su madre y que no quería tener chiquillos.

Gabrielle sale triste de allí y Jezell se la lleva a una discoteca de Llano del Moro, Casa Manolo, al lado del Guachinche de la Carne. Allí le hace la pirula, le pide un sol y sombra y llega el Flaco, un amigo de los proxenetas y le mete burundanga en la copa con lo que la chica despierta en un prostíbulo de Barrio Nuevo, en Santa Cruz.

Rambo se coge una calentura porque Gabrielle no ha vuelto a casa. A él le cuesta poco y la piba se lo pone en bandeja. Encuentra una pista que le conduce a Los Gladiolos, a casa del padre de la nota al que no revienta porque Dios es grande. De ahí tira para Taco, a casa de Jezell y cuando habla con la nota se da cuenta de que esta vendió a su amiga así que la obliga a ir al Llano del Moro y da con el Flaco. Le da una cuerada al basura ese y le saca dónde está la piba.

El ex boina verde tira para Barrio Nuevo pero aquello es una encerrona. Los Martínez, que viven en un chalé en Santa Úrsula y otro en Ifara, y sus colegas, le dan una tunda buena y le cortan el careto, lo dejan tieso. Lo recoge Carmen y se lo lleva a su casa, en García Escámez.

Se equivocaron al dejarlo vivo porque Rambo se recupera, vuelve a Barrio Nuevo a buscar a la piba, la rescata y se la lleva para su rancho pasando por el Parque Nacional del Teide. En el camino sucede un rollo y Rambo se termina de atravesar. Pasa por Ifara para hacer un destrozo de los suyos y se vuelve de nuevo a casa. Ya lo demás lo pueden ir a ver al cine, que el que no se divierte es porque no quiere.