Este mes, el último de 2019, se cumple medio año de los nuevos gobiernos que surgieron de las elecciones municipales de mayo. Con sorpresas en algunos municipios como Tacoronte, La Victoria de Acentejo, Los Silos, Santa Úrsula, Icod de los Vinos y Puerto de la Cruz por la política de pactos y abrumadoras mayorías absolutas, las urnas marcaron el rumbo de la nueva política y por ende, de los próximos tres años en el Norte de la Isla.
Pero también la despedida de algunos, como el ex coordinador autonómico del PP y alcalde del Puerto de la Cruz en el mandato 2025-2019, Lope Afonso, quien el 4 de septiembre, anunció que se retiraba de la actividad política “con carácter definitivo”, tras haber sido inhabilitado durante 8 años para cualquier empleo o cargo público por un delito de prevaricación por el conocido como ‘Caso Mercadillos’.
Afonso se retiró de manera sigilosa, discreta y con el apoyo de todos sus compañeros de partido, anunciando su decisión mediante un comunicado en el que se mostró convencido de que pagaba las consecuencias de haber “renovado y depurado completamente el partido” en el Puerto de la Cruz.
Una manera muy diferente a la de su también compañera del PP y exalcaldesa de Santa Úrsula Milagros Pérez, quien seis meses antes recibió la misma condena por realizar contrataciones ilegales entre 2011 y 2013, años en los que estuvo al frente de la Alcaldía junto a su socio en el gobierno local, el concejal Víctor Hernández Barroso (PSOE).
Milagros Pérez, que hasta entonces era presidenta del comité local, fue la imagen de todos los carteles de la campaña electoral de mayo junto al candidato a la Alcaldía del PP, Edelmiro García Castro cuyo lema era ‘Súmate al cambio’.
Otra despedida importante de este año pero en este caso por voluntad propia fue la del exconcejal del Ayuntamiento de La Orotava Juan Dóniz, quien decidió decir adiós a la política tras 36 años los que le dedicó el 60% de su vida.
Lo cierto es que antes y después de las elecciones y políticos aparte, este año ha dejado asuntos para recordar y otros para olvidar. Las termitas subterráneas Reticulitermes flavipes, protagonistas absolutas de 2019, es uno de ellos.
Esta especie invasora es muy destructiva que se alimenta de la celulosa de maderas, plantas y libros y puede destruir desde muebles hasta viviendas. Los daños que ocasiona cuestan anualmente millones de euros. Aunque esta plaga se descubrió hace más de una década en Tacoronte, y en concreto, en la urbanización Parque Atlántico, no se pensó que podía ser tan peligrosa. A finales del año pasado y comienzos de éste, su propagación se ha extendido más de 60 kilómetros desde el foco inicial afectando a una superficie de dos millones de metros cuadrados.
La aparición de nuevos casos tanto en Tacoronte como en La Laguna y los continuos vaivenes entre las administraciones, hicieron que esta termita, originaria de Estados Unidos, se convirtiera en un quebradero de cabeza para sus responsables.
La ausencia inicial de soluciones y decisiones sobre qué tratamiento aplicar y lo más importante, una partida económica que permitiera hacerlo dado el alto costo que suponen, enfrentó en varias ocasiones a gobierno y oposición, tanto en el Ayuntamiento como en el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias.
Tras las elecciones el panorama cambió y los nuevos dirigentes alcanzaron el consenso tan esperado para actuar. Las conclusiones fueron claras: Por un lado, que es necesaria la ayuda económica de las administraciones superiores para poder erradicar la plaga, y por otro, que el único tratamiento que ha dado resultados hasta ahora ha sido con hexaflumurón, un producto inhibidor de la síntesis de quinina que debilita el crecimiento de estos insectos y evita su multiplicación.
Asi, en noviembre la comisión asesora de expertos creada para coordinar las actuaciones contra la plaga, aprobó el uso de este producto y a comienzos de diciembre Tenerife inició el mayor tratamiento emprendido hasta ahora en el mundo contra la Reticulitermes flavipes con la colocación de 4.000 portacebos entre los dos municipios citados. Una inversión de 1,5 millones de euros que aporta el Cabildo de Tenerife y no se descarta que pueda aumentar.
Tacoronte también vivió este año otro acontecimiento importante que ocupó varios titulares: la caída de un camión que portaba casi 3.000 litros de gasoil en el barranco de La Hondura, sobre el paisaje protegido de la Costa de Acentejo, debido a un fallo en los frenos.
El conductor, que milagrosamente salvó su vida, se dirigía a abastecer de combustible a una vivienda cercana. Sin embargo, el peligro ambiental que suponía que el vehículo estuviera allí requirió una rápida actuación de las instituciones ante la pasividad de la compañía aseguradora de la empresa.
Después de dos semanas de coordinación de los trabajos, el vehículo logró retirarse del lugar gracias a una compleja operación de rescate dividida en varias fases para la que fue necesaria una grúa de 124 metros de largo y 600 toneladas de peso.
2019 se va con un debe y un haber para tener en cuenta. En el primer asiento, la Cueva de Bencomo, que dio que hablar en 2018 pero también este año, sobre todo después de realizar la primera y única excavación en la que fuera la morada del penúltimo mencey de Taoro.
Los resultados del análisis del material que se extrajo en los primeros meses (punzones, dientes de animales, restos de cerámica, y herramientas de piedras, sobre todo obsidiana) indicaron que no había evidencia de ocupación de uso del periodo del mencey Bencomo.
Inauguraciones
También se incluyen en este apartado la inauguración de la esperada estación de guaguas del Puerto de la Cruz, tras once años de espera, y el primer parque inclusivo de Canarias, en la misma localidad. Ubicado en la zona de La Paz, El Laurel es un espacio de 5.800 metros cuadrados diseñado para todas las personas, independientemente de sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas.
Si de parques se habla, no hay que olvidar a El Montillo, el mayor parque natural de la comarca, al ocupar un espacio de 57.547 metros cuadrados ubicado estratégicamente en pleno corazón de La Matanza de Acentejo, de los cuales más de 30.000 están en uso ya que el resto pertenece a una segunda fase que todavía falta por acometer.
El proyecto, uno de los más ambiciosos del gobierno que dirige Ignacio Rodríguez, comenzó en el año 2009 y hubo que esperar más de diez años para que abriera sus puertas.
El auditorio municipal de El Sauzal fue la primera infraestructura inaugurada este año en el Norte de la Isla. Tras varios años de reforma debido a que el espacio había quedado insuficiente para la amplia y variada programación cultural que tiene el municipio, permitieron que en noviembre acogiera la gala de entrega de los XXXIV Premios de Gastronomía de DIARIO DE AVISOS-Dorada Especial.
En el haber todavía quedan deudas importantes que saldar de cara a 2020. Entre ellas, el cierre de la piscina municipal de Santa Úrsula que dejó sin poder practicar deporte a más de mil usuarios.
La falta de acuerdo entre el Ayuntamiento y la empresa Eulen S.A. concesionaria del servicio desde 2011, año en el que se inauguró la instalación, tuvo el peor de los desenlaces en el mes de junio y hasta ahora, no hay soluciones a la vista, al menos que hayan sido comunicadas por alguna de las partes.
Otro susto que deja 2019 fue el amago de cambio de fecha del festival Mueca a septiembre, que hizo incluso peligrar la celebración de un evento que logra reunir cada mes de mayo a miles de personas en el Puerto de la Cruz. Una decisión poco afortunada y nada aceptada que se logró salvar, en gran parte, gracias a la rápida acción de la plataforma ciudadana Cómplices Mueca.
En el balance del año también entran las promesas. Una vez más, se anunció que el mal llamado hospital del Norte, ubicado en la zona de Buen Paso en Icod de los Vinos, tendrá en 2020 quirófanos y urgencias pediátricas y el comienzo de las obras del Centro Insular de Natación, también en el Puerto de la Cruz. Que así sea.





