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La tinerfeña Vivian Gutiérrez, profeta en su tierra y también en Japón

La joven música y directora se encuentra en Osaka donde compartirá pódium con el gran maestro Jiro Morishita
Vivian Gutiérrez
Vivian Gutiérrez
La joven música y directora Vivian Gutiérrez lleva dos semanas en Japón pero será mañana cuando demostrará todo su potencial artístico ante más de 2.000 personas que asistirán al Festival Hall de Osaka. DA

Vivian Gutiérrez tiene 36 años, es natural de Santa Úrsula y se siente orgullosa de poder decir que “es profeta en su tierra” y que vive de lo que le gusta. Dirige orquestas, coros y bandas , Trabajó con muchos japoneses y eso la llevó a tierras niponas varias veces, primero, como música y luego, como directora.

Este año se encuentra en Osaka como profesora invitada para dar clases de dirección y de preparadora. Tras dos semanas de intensas jornadas de ensayos, clases y charlas, su experiencia culminará mañana con el concierto del Regular Concert de la Kindai University Wind Band, una banda integrada totalmente por estudiantes universitarios, y que es especialmente conocida por su gran nivel, donde compartirá pódium con el gran maestro Jiro Morishita. Un broche final de lujo.

En 2018 también trabajó con la Kindai como profesora invitada de dirección y preparadora para la edición 2018 del Concurso Nacional de Bandas de Viento de Japón, de la que dicha agrupación fue campeona.

“En Japón todo es diferente, la cultura, la organización de la gente, y la mentalidad. A nivel disciplinario es una maravilla y organizativo también, hay mucho nivel de música de banda”, comenta.

A diferencia del país asiático, en España las bandas “mezclan” músicos de todos los niveles. En Japón, la música está integrada en los centros educativos, mientras que, por otro lado, hay bandas profesionales.

Vivian comenzó sus estudios de música desde pequeña, apenas con 4 años, en una familia en la que casi todos sus miembros se dedicaban al folclore. Con esa edad tocaba el órgano moderno y a los 12 ya se dedicaba a la animación de bodas junto a un compañero que cantaba mientras ella lo acompañaba en el órgano. Nunca pensó que se iba a terminar decantando por el clarinete. Fue por descarte, ya que en realidad, confiesa, que su preferido era el saxofón pero no había. Fue en 1993. Una vez que lo cogió nunca más lo dejó y tuvo claro que sería su instrumento.

Como la mayor parte de los habitantes de Santa Úrsula, se formó en la Asociación Músico Cultural Ernesto Beteta, que lleva el nombre del maestro con el que tuvo la suerte de estudiar y al que considera como “un padre” y un verdadero referente. “Don Ernesto – como lo llama- no era exigente, él sabía sacarnos sin apretarnos, tenía ese encanto y esa dulzura para enseñar, incluso si teníamos que hacer los deberes del colegio se sentaba con nosotros”, recuerda.

A los 16 años empezó a hacer cursos de dirección, porque siempre le había llamado la atención, guiada por Beteta y otros directores como José Luis Peiró. Desde muy joven pudo asistir a los que impartía, quien actualmente es el director de la Banda Municipal de Barcelona, José Rafael Pascual Vilaplana, y supo que era un referente claro de lo que quería hacer en su vida. “No solo en lo profesional sino en lo personal, porque es una excelente persona. Reúne todas las condiciones”, sostiene.

Vivian Gutiérrez
Vivian Gutiérrez se encuentra en Osaka donde compartirá pódium con el gran maestro Jiro Morishita

En 2004 terminó sus estudios profesionales de clarinete con Vicente Ferrer en el Conservatorio Profesional de Música de Santa Cruz de Tenerife y en 2007 sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Canarias con el profesor Antonio Sanchís.

Dos años después se trasladó a Valencia, donde actualmente vive y trabaja. Entre 2010 y 2015 su vida transcurrió entre esta ciudad, donde trabajaba, y Bélgica, donde tuvo la oportunidad de ampliar sus estudios. “Me pasaba la Navidad en el aeropuerto”, bromea.

Su esfuerzo valió la pena. Obtuvo la Licenciatura de Dirección de Banda y un máster de Dirección de banda HaFaBra Conducting con una mención cum laude.

Pero Vivian no se olvida de sus inicios y de la Asociación Ernesto Beteta, de la que también fue profesora y directora de la banda juvenil. “Mis amigos y mis alumnos son de la banda, algunos incluso son actualmente músicos profesionales”, apunta.

Le quedan muchos recuerdos y vivencias porque toda su infancia y adolescencia transcurrió allí, entre los colegios del Casco y San Fernando y el Instituto de Santa Úrsula. Y cada vez que tiene oportunidad vuelve.

El año pasado, las fiestas patronales del pueblo estuvieron dedicadas a la música coincidiendo con el XXV aniversario de la agrupación musical, que fue testigo de su crecimiento personal y profesional. Nadie mejor que ella para ser la pregonera de los festejos. Agradeció a sus profesores y se acordó de “sus niños y niñas de la banda”, a quienes definió como “la alegría más grande que he tenido, además de un orgullo absoluto”.

CONSTANCIA

Sin embargo, esta joven santaursulera no ha dudado en dedicarse a otras ocupaciones para alcanzar su sueño de ser música. Correos, camarera, o cuidar niños son algunos de los trabajos a los que se enfrentó. “Para vivir de la música hay que ser muy constante”, insiste, al tiempo que recalca el apoyo incondicional que ha tenido siempre de su familia para lograr su objetivo.
El lunes 9 las 2700 personas (es el aforo que tiene el recinto) que asistirán al Festival Hall de Osaka, serán testigos de la profesionalidad de Vivian Gutiérrez, que no ha dudado en cruzar las fronteras de Santa Úrsula y superar cualquier tipo de obstáculo para alcanzar su sueño de dedicarse a la música y poder decir que es profeta en su tierra, pero también en Japón y en el mundo.

ERNESTO BETETA ES NOMBRADO HIJO PREDILECTO A TÍTULO PÓSTUMO

El músico Ernesto Beteta Garmendia, al que Vivian Gutiérrez considera como “su padre”, fue nombrado recientemente Hijo Predilecto de Santa Úrsula a título póstumo. Es el primer reconocimiento honorífico que entrega el Consistorio.

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