Tacoronte/La Laguna

Inician en Tacoronte el operativo de control de termitas más grande del mundo

La empresa pública Tragsa comenzó ayer la instalación de 4.000 cebos detectores de madera y termicida autorizado en toda la zona afectada por la plaga

La colocación de los cebos con termicida comnezó ayer en la urbanización Parque Atlántico, en el mismo punto donde apareció por pimera vez la plaga. DA
La colocación de los cebos con termicida comnezó ayer en la urbanización Parque Atlántico, en el mismo punto donde apareció por pimera vez la plaga. DA

Si finalmente se perimetra y se actúa en la superficie prevista, el de Tenerife será el tratamiento de control y erradicación de las termitas subterráneas Reticulitermes flavipes más grande del mundo. Así lo aseguró ayer el responsable de la empresa Sanitrade, suministradora de los cebos y el termicida que se aplicará, Marcelo Chabrillón, quien insistió en que “si se hace bien el trabajo, esta especie se puede erradicar” ya que la Isla tiene condiciones especiales, como un suelo volcánico en el que no les es tan fácil desplazarse, a diferencia de la Península, donde las posibilidades de expandirse son mucho más amplias.

De hecho, confirmó que el mismo tratamiento ya ha sido efectivo en otras partes del mundo y ha logrado exterminarlas en unos cuarenta cascos urbanos en España.

Chabrillón hizo estas declaraciones durante el comienzo de la instalación de unos 4.000 portacebos en la superficie afectada en Tacoronte y La Laguna. El lugar elegido fue el punto en el que se supone que se inició esta invasión: en la urbanización Parque Atlántico, en el primer municipio, para después desplazarse al segundo y en concreto, a la zona de Valle de Guerra.

Este paso supone un gran avance para poner fin a una plaga que desde hace más de una década tiene en vilo a los vecinos. Allí quisieron estar presentes el presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín; la consejera insular de Gestión del Medio Natural, Isabel García; el alcalde de Tacoronte, José Daniel Díaz Armas; el primer teniente de alcalde, Carlos Medina; la concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Carmela Díaz y el responsable de la empresa pública Tragsa, Juan Pestano, encargada de acometer los trabajos, con un equipo de ocho personas.

Parte de estos dispositivos que se empezaron a colocar contienen en su interior detectores de madera para lograr un contacto con los insectos. Una vez que se consiga, se sustituirá por el producto autorizado que en este caso será el hexaflumurón. No obstante, en los lugares que ya se ha hecho una prospección previa y se sabe que están invadidos por termitas, como la denominada ‘zona 0’ de Tacoronte (Juan Fernández, Puerto de la Madera, Tagoro, y la parte alta del núcleo de El Pris) “se colocará directamente hexaflumurón para no perder más tiempo”, explicó Juan Pestano.

“La idea es que el tratamiento sea lo más selectivo posible para minimizar afección al medio”, declaró Pestano. Casi toda la zona de Tacoronte está prospectada con casi 2.000 estacas y se seguirá ampliando hasta cerrar el perímetro con unas 8.000 en total.

La actuación durará varios meses, durante los cuales se evaluará si es necesaria una mayor cantidad de cebos que se repondrán a medida que sea necesario, es decir, si las termitas subterráneas han consumido más del 75% del total.

Resistente al agua

Cada cebo pesa 150 gramos, contiene celulosa, alimento que atrae de forma poderosa a estos insectos y 0,75 gramos de hexaflumurón, el termicida que los envenena y que, al contagiar al resto de la colonia, permite exterminarla por completo. Este producto es inocuo para el ser humano y el medio ambiente hasta el punto de contar con el visto bueno de la Unión Europea. La particularidad que tiene este dispositivo es la de mantenerse durante todo el tratamiento, es decir unos nueve años. Tampoco se degrada ni se ve afectado por el agua ya que la celulosa aporta permeabilidad y resistencia por el tipo de resina que hay en la matriz, única en el mundo y que evita que se disuelva en agua, detalló Chabrillón.

La superficie afectada en Tacoronte es de 250.000 metros cuadrados (250 hectáreas) a las que hay que sumarle los brotes aislados que puedan surgir como ocurrió la semana pasada en el núcleo de Los Naranjeros. En La Laguna, su alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, indicó que “se están realizando estudios para determinar las zonas perjudicadas más que los metros, y hasta el momento solo se ha detectado una serie de termiteros en Valle de Guerra”.

Pedro Martín estimó que dentro de seis meses se podrá tener una valoración inicial del tiempo que se tardará en alcanzar el objetivo marcado: la erradicación total de esta especie, y subrayó el compromiso del Cabildo para conseguirlo de destinar alrededor de 1,5 millones de euros.

El alcalde, José Daniel Díaz, también compartió el optimismo de que será posible llevar a cabo este propósito y no sólo un control de la plaga. “Lo importante es actuar de forma contundente y con los recursos necesarios”, recalcó.

Una parcela específica para enseres y plantas afectadas

El Cabildo de Tenerife habilitará una parcela de su propiedad para depositar el material infectado, tales como enseres, maderas, plantas y restos de poda.
Pedro Martín apuntó que el solar se señalizará adecuadamente para que toda la población sepa que allí hay material con Reticulitermes flavipes a fin de evitar que se lo lleven o sea trasladado a otros puntos de la geografía insular.

En este sentido, la consejera de Gestión del Medio Natural, Isabel García, confirmó que “la manera más efectiva de deshacerse de los propágenos es quemarlos, ya que el desplazamiento hasta otros puntos, como puede ser el PIRS, en Arico, también supone un factor de riesgo”.