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Canarias aborda hoy con Interior el repunte de pateras y cayucos

La Administración autonómica y el Ministerio de Grande Marlaska se reúnen para estudiar medidas “suplementarias”, una semana después de la visita que cursaron Torres y Rodríguez
Una patera en Gran Canaria. DA
Una patera en Gran Canaria. DA
Una patera en Gran Canaria. DA

El Ministerio del Interior y el Gobierno de Canarias mantienen hoy una reunión para abordar el repunte de la inmigración irregular por mar. El jefe del Ejecutivo regional, Ángel Víctor Torres, y su número dos, Román Rodríguez, conversaron el día 3 de enero en Madrid con el ministro competente en la materia, Fernando Grande Marlaska, ante quien reclamaron “medidas suplementarias” para atajar el aumento en el flujo de inmigrantes; entre ellas, la de agilizar los procesos de devolución a los países de origen. En la cita de hoy, la comunidad autónoma planteará que se haga un mayor esfuerzo para frenar la salida de las pateras en África, en colaboración con los países de la zona. También demandará que “las devoluciones sean administrativamente mucho más ágiles”, avanzó Torres.

Está previsto que representantes del Ministerio del Interior se desplacen mañana a Canarias para conocer las instalaciones relacionadas con el control de la inmigración y de acogida a quienes llegan en pateras y cayucos. Y el propio Grande Marlaska se comprometió a viajar a las Islas antes de que termine el mes, “para conocer in situ la realidad”. Eso dependerá, por supuesto, de la composición del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. Canarias recibió el año pasado 2.698 inmigrantes en patera, una cifra que dobla la de 2018 (+106%) y que es la más alta desde que terminó la crisis de los cayucos, en 2009.

Conforme a los datos del Ministerio del Interior, la llegada de inmigrantes en patera a las costas españolas se redujo más de la mitad en 2019, un 54,5 %, cuando accedieron al país por mar 26.168 personas, frente a las 57.498 de 2018. Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2019 entraron por mar y tierra 32.513 inmigrantes, un 49,4% menos que el año anterior, cuando la cifra fue de 64.298.

El pasado año, llegaron a las costas españolas a bordo de 1.192 embarcaciones, un número un 43,5 % inferior al registrado en 2018. En los primeros días de 2020 arribaron a las costas españolas más de 400 inmigrantes; la gran mayoría, a la Región de Murcia, Alicante y Canarias. Frente al descenso generalizado, el Archipiélago registró en 2019 un incremento de más del doble (106,4 %), al haber alcanzado su litoral 2.698 personas, 1.391 más que las 1.307 de 2018, en 133 pateras, un 92,8% más. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) atribuye el aumento de llegada de migrantes a las Islas a un cambio de ruta de la migración debido al mayor control fronterizo en el Estrecho.

“Simplemente, ha habido un cambio de ruta, más negociación con Marruecos, que se ha traducido en un mayor control, y han continuado las devoluciones en la valla”, ha transmitido a la agencia Efe la directora de Políticas y Campañas de la organización, Paloma Favieres. Varias ONG han alertado de que esta ruta es una de las más peligrosas para acceder a Europa. Según cálculos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), solo en los diez primeros meses de 2019, al menos 324 personas murieron ahogadas al naufragar las pateras en las que viajaban intentando llegar a España. A ello habría que añadir la muerte, en diciembre, de 63 inmigrantes que naufragaron en Mauritania cuando se dirigían a Canarias desde Gambia.

En noviembre, el Ministerio del Interior trasladó a la Administración autonómica que el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) estaba funcionando bien, a pesar de que nueve personas habían perecido en el naufragio de una patera que arribó a la costa de Lanzarote sin ser detectada. La única deficiencia que reconoció la secretaria de Estado de Seguridad era el cierre del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barranco Seco (Gran Canaria). Precisamente, las autoridades canarias abogan por reabrir de forma inminente centros como el de El Matorral, en Fuerteventura, para reconvertirlos en “espacios adecuados”, porque, en palabras de Julio Pérez, “en algunos casos, los CIE son peor que la cárcel”, dado que los inmigrantes “no pueden salir ni entrar y comen mal”.

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