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El Tenerife gana al Extremadura y hace soñar (2-4)

El equipo de Baraja rompe la maldición de Almendralejo y vence 2-4 al Extremadura, acercándose a la promoción; los blanquiazules llevan seis partidos invictos y disputarán los dos próximos compromisos en el Heliodoro Rodríguez López
El Tenerife rompe la maldición de Almendralejo y vence 2-4 al Extremadura
Extremadura-Tenerife. La Liga
Extremadura-Tenerife. La Liga

Triunfo contundente, en un lugar donde jamás había ganado y ante un rival directo. El CD Tenerife eligió el mejor día para acabar con la maldición de Almendralejo, esa que no le había permitido llevarse los tres puntos de un campo que visitó por primera vez en la temporada de 1954/1955. Habían sido 14 viajes a la ciudad extremeña donde sólo se habían obtenido tres puntos, con tres empates, y se habían anotado dos goles.

Ayer, de una tacada, el CD Tenerife sumó tres puntos y metió cuatro goles que pudieron ser algunos más. En el mejor partido de la era Baraja el equipo blanquiazul demostró que en Segunda División se puede jugar bien al fútbol y obtener importantes resultados. El mérito del técnico blanquiazul va más allá de las cifras.

Baraja limpió el vestuario de lo que consideraba residuos futbolísticos y ha conseguido enchufar en su proyecto a jugadores como Nikola Sipcic, rehabilitado para el fútbol después de su desastroso inicio de curso, o el mismo Shaq Moore, que a base de recibir confianza se ha hecho con importantes minutos de juegos imposibles para un jugador muy discutido.

El norteamericano fue una de las sorpresas del once de ayer. Baraja lo incrustó en el interior derecho para aprovecharse de su trabajo en el ida y vuelta donde ayer Moore, por fin, estuvo afortunado. Así, el Tenerife manejó bien los minutos iniciales donde los locales apretaron con todo. En el libreto blanquiazul había dos palabras escritas en mayúsculas para este arranque: cero complicaciones.

Así hasta Alberto, al que le gusta salir jugando el balón, se dejó la uña de su dedo gordo del pie derecho despejando un balón nada más comenzar la contienda. El majorero y Sipcic fueron un martirio para Alegría, el atacante llegado en invierno que ayer tenía un particular duelo con Joselu a ver cuál de los dos seguía en racha goleadora.

Una vez pasado el periodo de ebullición de los de Almendralejo el Tenerife tardó poco en avisar. Lo hizo Aitor, luego Gómez, también Moore. Hasta que a los 27 minutos una jugada entre Nahuel y Muñoz acabó en centro al segundo palo y la aparición del norteamericano para empujar el cuero a la red. Gol blanquiazul y de nuevo mano al manual de instrucciones.

Baraja armó a su equipo de paciencia. Tocaba volver a aguantar la reacción de los locales, intentar dormir el partido para que no pasaran cosas y buscar alguna contra. En la primera de ellas Dani Gómez se cegó, como en muchas ocasiones esta temporada, y no cedió el balón para el remate cómodo de sus acompañantes de contra.

En la segunda el atacante madrileño partió desde la banda, le tiró un caño a Pardo y se metió en el área. El defensor local, agraviado por la maniobra que le había dejado retratado unos metros antes, le tiró una patada por detrás y lo derribó con claridad. Milla, que no había tirado penalti en la tanda copera ante el Athletic cogió rápidamente el balón y convirtió el lanzamiento en el 0-2.

Se fue el partido al descanso con el Extremadura seriamente dañado y al regreso la expulsión de Alegría, injusta, terminó de desarmar a los locales. El gol de Nono, de penalti también injusto, no sirvió para que los de Manuel Mosquera se metieran en el partido, porque el Tenerife no concedió nada atrás y liquidó arriba. Primero fue Moore el que asistió a Gómez para su remate a placer y luego el madrileño aprovecharía un gran pase de Javi Muñoz para redondear y permitir que el tanto de Pinchi fuera sólo una anécdota.

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