SANIDAD

Ramsés Marrero, el médico tinerfeño que ayudó a diseñar un ventilador mecánico que podría “salvar vidas”

El anestesiólogo tinerfeño, uno de los creadores de un respirador mecánico imprimible en 3D fácil y barato, espera tener en los próximos días la validación de las autoridades para su utilización sanitaria

Respirador mecánico imprimible en 3D. | DA

El médico interno residente (MIR) del servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, Ramsés Marrero, es uno de los diseñadores de un ventilador mecánico que puede reproducirse en impresoras 3D para que pueda ser utilizado de manera inmediata. El prototipo comenzó a desarrollarse tras la declaración del estado de alarma ante la expansión del Covid-19 por el canario y el ingeniero informático asturiano Marcos Castillo, dentro de la iniciativa REESpirator y del proyecto Coronavirus Maker, en el que participan miles de personas.

El médico interno residente del servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, Ramsés Marrero. |DA

“Había desarrollado otros proyectos desde el punto médico. Nunca había hecho algo tan grande como esto. El viernes 13 entré en el proyecto un día después de crearse el grupo, ya con un centenar de personas. El grupo está diseñado para crear un dispositivo de ventilación automático con impresoras 3D. Así conocí a Marcos Castillo, que es el ingeniero que más está involucrado en el proyecto, y juntos diseñamos en los primeros días el respirador manteniendo un contacto diario a través de videoconferencia y posteriormente lo comunicamos al resto para ponernos manos a la obra”, afirmó Marrero mientras estaba a punto de desplazarse en un avión militar de transporte del Ala35 de Base Aérea de Getafe para seguir trabajando de forma presencial en el proyecto en la Península.

“Siempre hemos pensado que el respirador debía tener tres características básicas: que fuera fácil de fabricar, que fuera rápido de hacer y que funcionara”, para poder ser reproducido en código abierto por todo el mundo a un bajo coste y fácilmente. “Se están haciendo todos los test posibles. Nosotros ponemos la seguridad por encima de todo. Evidentemente lo principal es que debe ser una herramienta de utilidad, así que debe estar probada y calibrada. Tras llevarse a cabo las pruebas con una máquina calibradora, pasaremos a las pruebas con animales. Estas son los ensayos que nos piden las diferentes consejerías de Sanidad para validar su uso y que puedan ser utilizadas”, aseguró. El tinerfeño no quiso dar un plazo, ya que todo dependerá “de la validación de las autoridades”. “Todo el proceso va muy rápido y espero que en próximas semanas podamos tener un producto viable para reproducir”.

Una vez aprobado, llegará el momento de afrontar la construcción de los dispositivos. “Hemos estimado que se podría hacer un respirador cada tres horas, de manera artesanal, utilizando las máquinas 3D y de corte láser, por cada una de las personas. Ahí estará después la adherencia de cada uno al proyecto, las ganas que tengan de trabajar y la gente que quiera apuntarse”.

Cuestionado por si puede ser implementado inmediatamente, Marrero aseguró que “el respirador se puede utilizar en las conexiones del propio hospital con un caudalímetro normal o con una bombona que proporcione el suministro de oxígeno fundamental para los pacientes que se encuentran en esta situación. Hay que tener en cuenta que este respirador es un aparato para utilizar cuando lo demás falle. Está realizado para cumplir unos criterios mínimos para su utilización, pero evidentemente los respiradores comerciales van a tener muchísimas más características y beneficios. En el caso de que tuviéramos la necesidad de utilizarlo porque no tengamos otros recursos, se podría utilizar. El coste de un aparato profesional está sobre los 20.000 euros, mientras que el nuestro podría costar unos 250. Podría ser un valioso instrumento para salvar vidas y su uso está pensado para eso, pero mi deseo es que no llegue a utilizarse”, finalizó el anestesista.

El respirador mecánico durante las pruebas realizadas | DA

“Toda la comunidad está trabajando con todo su corazón para ayudar”

Mucha gente con el paso de los días se ha animado a crear comunidades. En Canarias hay varias que trabajan en fabricar diversos productos, como pantallas, gafas, etc. “El proyecto inicial del Coronavirus Maker nace para fabricar respiradores, que quizás sea el proyecto más avanzado y la punta de lanza, pero actualmente hay muchas líneas activas como gafas, viseras, mascarillas, geles, etc., con muchísimas personas involucradas. Nos hemos distribuido por grupos para que todas estas ideas y acciones puedan llegar a toda España. Cada grupo está en contacto con los diferentes organismos para conocer las necesidades que hay en cada lugar, y así darles soluciones. Toda la comunidad está trabajando con todo su corazón para ayudar”. Cuestionado por los materiales, aseguró que “hay proyectos para los que es difícil encontrar materiales actualmente como filtros de mascarillas, pero para construir viseras tenemos los recursos y estamos en plena fabricación”.

Respirador mecánico imprimible en 3D. | DA

Ramsés Marrero es una de las personas que en todos los lugares de Canarias, España y el Mundo están trabajando en buscar soluciones para afrontar la crisis del coronavirus, aportando sus conocimientos, experiencia, ilusión, ganas y sus recursos en dotar de medios de protección a los sanitarios y el personal que trabaja en estos momentos en primera línea contra el Covid o propone soluciones inteligentes y creativas para buscar instrumentos para resolver la falta de material y los diversos problemas que todos los países están afrontando.