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El objetivo principal de contener el contagio se alcanzó en el H10 de Adeje

La cuarentena tras el positivo por coronavirus de un turista desplegó una logística sanitaria basada en las catástrofes y obligó a crear en tiempo récord un dispositivo para atender a más de 1.000 personas
Exterior del hotel H10 Costa Adeje Palace durante su aislamiento tras el positivo de un cliente italiano. Sergio Méndez
Exterior del hotel H10 Costa Adeje Palace durante su aislamiento tras el positivo de un cliente italiano. Sergio Méndez
Exterior del hotel H10 Costa Adeje Palace durante su aislamiento tras el positivo de un cliente italiano. Sergio Méndez

La destacada revista sanitaria Emergencias publicó en su último número un artículo sobre la cuarentena del Hotel H10 Costa Adeje Palace elaborado por Clara Gironés, Marcela Posca, Ramón Pinto y Vinita Mahtani, miembros del Grupo de Trabajo Hotel Medicalizado Tenerife Covid-19, coincidiendo con el segundo mes de su inicio.

El 23 de febrero se identificó un turista con síntomas que provenía de Italia. Este viajó con su mujer y un grupo de nueve amigos. Estaba asintomático en el establecimiento desde su llegada, cinco días antes. El 24, la Consejería de Sanidad solicitó una orden judicial para el cierre y confinamiento del H10 por riesgo para la salud pública. En ese momento contaba con 893 huéspedes de 24 nacionalidades, con, al menos, 13 idiomas distintos y 263 trabajadores.

El dispositivo de 71 profesionales, coordinado por la Gerencia de Atención Primaria de Tenerife y el Servicio de Urgencias Canario, además de profesionales de los dos hospitales de Tenerife, constaba de 13 médicos, 42 enfermeros, cuatro auxiliares administrativos y 10 técnicos de gestión logística. Posteriormente, se completó con voluntarios del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (Gipec) y con traductores de la Confederación Española de Federaciones y Asociaciones Profesionales de Guías de Turismo (Cefapit). Además, intervinieron la Policía Nacional, Autonómica y Local, así como el equipo de profesionales del hotel que, además de su labor con los huéspedes, hicieron de enlace entre los sanitarios y los turistas.

La puesta en cuarentena de un estabIecimiento hotelero por riesgo para la salud pública fue una situación sin precedentes en España que supuso una logística sanitaria y organizativa basada en la medicina de catástrofes y una situación singular. Ese escenario inédito obligó a crear, en tiempo récord, un dispositivo para atender a más de 1.000 personas, en el que podía encontrarse cualquier situación médica y personal posible. Habían algunos casos de gravedad: leucemia, cáncer de páncreas, diabetes, epilepsia, insuficiencia cardiaca crónica, o situaciones como bebés, autistas o embarazadas.

Para los autores, “el objetivo principal de contener el contagio se alcanzó”. No obstante, el confinamiento en una comunidad cuya economía se basa en el turismo, “se puso en entredicho”. “Bajo nuestro criterio, en todos los casos estuvo justificado” como medida de salud pública, ya que el conocimiento sobre la Covid-19 “era escaso en el momento de dictar la orden de confinamiento”.

las claves

Las claves del éxito fueron “crear un equipo bien coordinado, multidisciplinar, con procedimientos claros, bajo un liderazgo colaborativo y con un objetivo común, donde todos los profesionales tenían su papel y su valor; disponer de todos los recursos humanos y materiales necesarios, y la coordinación con todas las instituciones involucradas en el seguimiento y salida de los huéspedes del hotel”.

El día 27 de febrero salieron siete residentes canarios, con seguimiento posterior. A partir del 28 comenzaron a dejar el hotel, en su mayoría, turistas extranjeros, comprobando mediante PCR que eran negativos, y regresaron en 50 vuelos comerciales organizados por operadores turísticos en coordinación con sus embajadas. Un grupo fue repatriado en un vuelo fletado por el Gobierno de Bélgica sin necesidad de test. El 10 de marzo, tras finalizar la cuarentena, se procedió a la apertura de puertas del establecimiento emitiéndose un certificado médico de aptitud para viajar a los 274 huéspedes que quedaban alojados.

Entre los 893 hospedados, 263 trabajadores del hotel y 71 profesionales del dispositivo se realizaron 848 test mediante PCR. El total de positivos fue de siete, seis pertenecían al grupo de contacto estrecho con el paciente cero italiano y que, por precaución, permanecieron aislados en todo momento. Fueron trasladados al Hospital de La Candelaria a medida que se detectaron casos. El otro positivo fue una clienta británica a la que se le realizó el test para viajar y que permaneció asintomática, regresando a su país tras dar negativo.

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