López Aguilar: “Europa afronta un test existencial en la hora solidaria”

Juan Fernando López Aguilar, en una entrevista con DIARIO DE AVISOS. / SERGIO MÉNDEZ
Juan Fernando López Aguilar, en una entrevista con DIARIO DE AVISOS. / SERGIO MÉNDEZ

Ante el desafío del coronavirus, la Unión Europea busca contra reloj remedios a la crisis social y económica que se le ha echado encima. Pero las manecillas no están coordinadas. Aunque les den cuerda, los dirigentes no se ponen de acuerdo. Ni el Consejo Europeo (los gobiernos de los Veintisiete) ni el Eurogrupo (los ministros de Economía y Finanzas de la zona del euro) encuentran la aguja en el pajar. “Esta es la hora de la solidaridad y esto es un test existencial para la Unión Europea”, transmite a DIARIO DE AVISOS el eurodiputado Juan Fernando López Aguilar. En nombre del grupo de los socialistas, denuncia “la intolerable miopía, lesiva para el proyecto europeo, de esa minoría de gobiernos de composición claramente conservadora y escorados hacia el egoísmo nacional que se niegan a entender que la solución tiene que ser a escala europea, con instrumentos extraordinarios”. 

El jurista y profesor repasa las lecciones de la gran recesión y la prolongada crisis que vino después: “Entonces se arbitraron unos mecanismos condicionados por la austeridad recesiva con la característica de la condicionalidad. Los préstamos acarreaban la consecuencia de que, primero, los países son estigmatizados por la supuesta mala gestión de los recursos públicos y, en segundo lugar, reformas estructurales, que se traducen en el adelgazamiento del sector público. Y eso en esta ocasión nos parece completamente intolerable. Aprendiendo también de la austeridad recesiva, el actual Gobierno de España, claramente progresista, se ha puesto a la cabeza de la exigencia de que, bajo ningún concepto, ese modelo de gestión de crisis se puede repetir ahora. Quien pretenda que los países que tengan que incurrir en gastos extraordinarios para sufragar el daño, financiar planes de recuperación o subsidios de desempleo a los damnificados por esta crisis deban hacerlo con cargo a recursos propios, endeudándose, incurriendo en déficit porque luego deba pagar intereses prohibitivos e introducir reformas de adelgazamiento de su sector público, no ha comprendido nada”.  

El Parlamento Europeo mantuvo su actividad habitual hasta el momento en el que la pandemia fue declarada como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 11 de marzo. “Desde entonces”, comenta López Aguilar, “hemos hecho cuanto está en nuestras manos para continuar trabajando por las vías tecnológicas disponibles”. El político canario preside una de las comisiones de mayor peso y rango legislativo: la de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior. “Prácticamente, desde el último pleno, que debía haberse celebrado en Estrasburgo y se desarrolló en Bruselas, hasta hoy, hemos sostenido videoconferencias a diario e incluso, una sesión de la Comisión por medios telemáticos. Sostengo interlocución con la Mesa y con la Junta de Portavoces casi a diario, al igual que con los comisarios de mi área. La Conferencia de Presidentes [portavoces del conjunto de la Eurocámara] ha escuchado con claridad los mensajes distintivos de la familia socialista”. 

La Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas ha puesto sobre el tapete ideas como “el restablecimiento del pilar social, un seguro de desempleo europeo, un marco de salario mínimo y, por supuesto, una unión sanitaria, con el reconocimiento de la tarjeta sanitaria”. También, la “estandarización” de los métodos de cómputo: “Producen perplejidad y desazón la heterogeneidad de los datos disponibles de las distintas situaciones nacionales y las diferentes respuestas de emergencia. En España se han impuesto las medidas más drásticas, más restrictivas. Hace falta una partida europea de exámenes rápidos y fiables para, cuanto antes, poner el foco en la población vulnerable, a la que hay que proteger de manera más intensa y eso ayudará, consecuentemente, a distender el tipo de las medidas sobre la población”. 

Además de eso, los socialistas han alentado el debate sobre la compatibilidad de las medidas de emergencia con los valores europeos: “Hemos censurado el carácter inaceptable de las medidas adoptadas en Hungría, que significan una liquidación del Estado de derecho y de la democracia representativa, la concentración del poder en el primer ministro, Víctor Orbán, para gobernar por decreto, sin control parlamentario, sin actividad legislativa y sin elecciones; con carácter indefinido, sin marco temporal. Se ha impuesto una reforma del Código Penal draconiana, que llega a penar con cinco años de cárcel a quien critique el modelo de gestión de la crisis y con ocho años de prisión a quien difunda presuntas noticias falsas, una seria amenaza a la libertad de expresión”. El Partido Popular Europeo volverá a discutir si expulsa al Fidesz, después de que trece líderes firmaran una carta contra la deriva autoritaria. “No Pablo Casado, lo cual es una vergüenza”. 

López Aguilar no subestima “el demoledor impacto político y social” que conlleva “la percepción de que Europa no ha respondido de manera solidaria y a escala supranacional y que ha abandonado a su suerte a quienes han padecido el embate del virus de forma más cruda”.  Sin embargo, se siente en la obligación de explicar aquellas iniciativas con recorrido sin dejar, por ello, de reclamar más: “Un programa de reaseguro de desempleo, con 100.000 millones de euros, para que los estados reciban una financiación extraordinaria a coste cero.  La Comisión ha financiado la repatriación de ciudadanos europeos, ha dedicado 400 millones a la investigación de retrovirales y de una vacuna, y el Banco Central Europeo ha liberado cerca de un billón de euros de préstamos a tipo cero y otros 200.000 millones para liquidez inmediata”. 

En este trance, la emisión de coronabonos (mutualización de la deuda, a la que se resisten Alemania, Países Bajos y los nórdicos) ha derivado en un diálogo de eurobobos. El semanario germano Der Spiegel tacha el rechazo de “mezquino y cobarde”. 

Juan Fernando López Aguilar, en el Parlamento Europeo.  / DA
Juan Fernando López Aguilar, en el Parlamento Europeo. / DA

Lleva casi once años en la sala de debates de la casa común. Juan Fernando López Aguilar es eurodiputado desde 2009. Antes, fue diputado en la VII legislatura del Congreso, ministro de Justicia (2004-2007) y secretario general del PSOE de Canarias. Bajo su liderazgo, el Partido Socialista fue la lista más votada en las autonómicas del 27 de mayo de 2007: pasó de 15 a 26 escaños (de 60). 

 

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