Santa Cruz

Taganana: un “geriátrico sin techo” que se resguarda de la Covid-19

Un tercio de los vecinos de este pueblo de Anaga tiene más de 60 años y la pandemia ha acentuado el aislamiento que ya sufrían

Taganana cuenta con 469 vecinos censados. / F. P.
Santa Cruz de Tenerife. 12.04.12.-Reportaje sobre Taganana. Fran Pallero

“Todos sabemos relativamente de todos”, cuenta Luján González sobre sus vecinos de Taganana, uno de los muchos puntos de Anaga en la que el aislamiento, antes de este confinamiento impuesto, ya era una realidad. Y ese saber todos un poco de todos hace que las cosas sean un poco más fáciles para la gran cantidad de personas mayores que viven en el pueblo. “Si pasa algo nos enteramos y estamos pendientes de lo que puedan necesitar”, explica el presidente de la Asociación de Vecinos La Voz del Valle. Habla por teléfono con DIARIO DE AVISOS mientras camina hacia la finca que tiene cerca de Taganana. Es uno de los pocos tramos que tiene cobertura. Antes, había vuelto al pueblo desde el trabajo que desarrolla en Santa Cruz, y lo hacía en una de las pocas guaguas que tienen los vecinos para ir y venir. Como cuenta González, la media de edad en Taganana es muy alta. Según los datos del Ayuntamiento, un tercio de sus 469 vecinos, tiene más de 60 años, y entre ellos el 22% tiene entre 80 y 89 años. “Tenemos vecinos muy, muy mayores”, confirma González y especula sobre lo que un virus como la Covid-19 podría hacer en Taganana. “Nos quedaríamos sin nadie”. “La mayoría son personas muy mayores que, también de forma mayoritaria, viven solas, y están atendidas por familiares como sobrinos o cuñadas que acuden a cuidarlos. Ahora mismo, se tienen que extremar las precauciones, añade. González define a Taganana como un “geriátrico sin techo”, en el que “tenemos que tener mucho cuidado con nuestros mayores”, insiste.

Lo disperso de la población y su edad, reconoce el presidente de la La Voz del Valle, hace que los suministros se hagan más difíciles. “En toda la zona norte de Anaga, desde Taborno, solo hay una venta en Taganana”, detalla este vecino de Anaga. Cuenta como la venta, Víveres San Antonio o Casa Mary como la conocen los vecinos, son los que ahora están haciendo de enlace con las personas más mayores que no pueden salir, aunque matiza que “antes también lo hacían con los vecinos que no podían ir a comprar por otras cuestiones”. Explica González que “estamos hablando de una venta, no de un supermercado, lo que venden son productos de primera necesidad”. “El resto de vecinos -continúa- si necesita algo distinto tiene que desplazarse hasta San Andrés o al centro de Santa Cruz para comprar”. También tienen en el pueblo una panadería que hace el reparto a domicilio y que les permite tener pan del día, “eso por lo menos no tenemos que salir a buscarlo”, añade.

Cuando se le pregunta como sobrellevan los vecinos esta situación, contesta como haría la mayoría de los españoles, “con resignación”, para a continuación añadir que, “esto lo que ha venido es a dejarnos más en precario, con una sola venta y con muy pocas guaguas al día”.

Recuerda este dirigente vecinal que llevan años clamando por medidas para evitar la despoblación, un fenómeno que, afirma este vecino de Taganana, “puede llevarnos a desaparecer como pueblo. No hay ningún incentivo para que la gente se quede en Taganana, o que venga a vivir aquí”.

Entre las propuestas que han trasladado al Ayuntamiento de Santa Cruz está la de dar ayudas para que la gente rehabilite viviendas antiguas. “Se trata de que sea más barato rehabilitar que comprarse un piso en el centro. Hay gente que prefiere vivir aquí pero no puede permitírselo”, constata González.

También es importante mejorar el transporte. “Ahora mismo han modificado los horarios de las guaguas sin contar con nosotros, con los vecinos”, explica. “La guagua de las seis de la mañana la han retrasado a las ocho menos diez y eso está haciendo que gente que tiene que entrar a trabajar a las ocho o las nueve, llegue tarde a su trabajo”. “Si eso le unes -continúa- que la última sale a las 19.50 horas, con lo que supone que quienes salen a las ocho se quedan sin transporte para Taganana, tienes un conjunto de horarios que no nos lo ponen nada fácil”.

Luján González propone que se vuelva al horario de las seis de la mañana para la primera guagua y que la última se retrase al menos a las ocho de la tarde. “Es que ni siquiera podemos compartir coche”, recuerda González, ya que lo prohíbe el estado de alarma

Luján González es el presidente de La Voz del Valle. / F. P.

La Voz del Valle

Una de las medidas que ayuda a estos vecinos a mantenerse en contacto es la radio. Desde hace años cuentan con este medio de comunicación que, después de distintas etapas, ha vuelto a reactivarse en la actual situación. Cuenta González que “un grupo de personas ha estado trabajando para transformar la radio en una de emisión online y la verdad es que la gente me dice que les ayuda en el día a día”. Tertulias, información municipal o la historia de Taganana son algunos que hacen llegar a sus vecinos. La última iniciativa la desarrollaron el pasado Domingo de Resurrección cuando invitaron a los vecino a hacer un muñeco en caso para reproducir la tradición de la quema de Judas, que cada años acogen las calles de Taganana y que este año no fue posible realizar. “Invitamos a que cada uno hiciera un pequeño muñeco en casa y lo quemara”.

 

Un bucio en vez de aplausos para homenajear a los sanitarios

Como cuenta Luján González, cada tarde, a las siete, cuando la mayoría de gente sale a los balcones a aplaudir a los sanitarios, en Taganana, suena un bucio en todo el valle. “Aquí la dispersión no permite que los aplausos sea la mejor forma de homenajear a toda esa gente y por eso suena el bucio que suena en todo el pueblo como homenaje”.