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Enfermos de diálisis, obligados a comer en la calle en su tratamiento

El Defensor del Paciente denuncia que los usuarios de un centro de Santa Cruz se alimentan en su exterior antes o después del procedimiento en condiciones lamentables, incluso bajo la lluvia
Imagen de los usuarios de hemodiálisis que, debido a los protocolos de seguridad, deben comer en la calle de un polígono industrial. DA
Imagen de los usuarios de hemodiálisis que, debido a los protocolos de seguridad, deben comer en la calle de un polígono industrial. DA
Los usuarios de hemodiálisis que, debido a los protocolos de seguridad, deben comer en la calle de un polígono industrial. DA

Más de una veintena de usuarios de la unidad de hemodiálisis de un centro de Santa Cruz de Tenerife presentaron una reclamación ante el propio centro, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias y la Asociación de Enfermos Renales de Tenerife (ERTE) al verse obligados a comer en la calle debido a las normas de protección frente al coronavirus implantadas por dicho centro, que, antes les había, al parecer, privado del catering que recibían durante las sesiones, teniendo que llevar el paciente su alimento, al tiempo que no se les autoriza comer en el interior de las intalaciones durante las largas sesiones a las que tienen que someterse.

El Defensor del Paciente ha elevado un escrito al Fiscal Superior de Canarias para que abra una investigación de oficio e intervenga, pues afirma que es un “irresponsable incumplimiento” del estado alarma y un posible delito contra la salud y la vida de las personas.

En el momento de declararse la alarma por la crisis sanitaria de la Covid-19, se dejó de proveer alimentos a los pacientes que reciben diálisis en el centro, y posteriormente se comunicó que durante las sesiones se les prohibió que comieran, sin tener en cuenta las diversas patologías que presentan los pacientes (diabetes, hipertensión, problemas hepáticos, etc.), ya que el hecho de no poder alimentarse a lo largo de la sesión -que dura entre tres y cuatro horas, tres días a la semana- supone un perjuicio para la salud de los afectados.

A todo esto se suma que, debido a los protocolos de seguridad establecidos debido a la Covid-19, las ambulancias han reducido su ocupación, lo que obliga a que muchos pacientes tengan que madrugar antes para acudir a las sesiones y, de ese modo se incremente el tiempo de ayuno. También se les ha impedido comer en la sala de espera, obligando a los usuarios a hacerlo en la calle del polígono industrial, “en condiciones lamentables, incómodas, antihigiénicas” y en alguna ocasión incluso bajo la lluvia.

Un portavoz de los enfermos, que quiso mantener su anonimato, señaló a DIARIO DE AVISOS que “muchos usuarios son ya personas mayores que tienen miedo a reclamar, porque temen represalias, como quitarles de la lista de trasplantes, pero, pese a ello, y debido a la situación insostenible que están viviendo, más de una veintena han presentado un escrito de queja ante la Consejería de Sanidad, el ERTE y el Defensor del Paciente”.

Explica que “el centro debió darles una solución, habilitando o alquilando un lugar para que puedan comer o bien permitirles utilizar por turnos la sala de espera, en una situación como la actual de fuerza mayor”. No permitirles comer durante la sesión les obliga a hacerlo antes de entrar o una vez haya finalizado, “pero siempre fuera de las instalaciones, usando un muro, el alféizar de una ventana o el capó de un vehículo como mesa, de pie o sentados en su silla de ruedas, en unas condiciones denigrantes”.

Aunque el centro concertado ha ampliado el espacio entre las butacas, los usuarios consideran que “no se guarda la suficiente distancia entre pacientes durante la diálisis”, y creen qe el centro “no está apto” en las circunstancias actuales.

En el escrito también denuncian que a los pacientes se les obliga el uso de mascarilla, “pero el centro solo proporciona a cada paciente una mascarilla quirúrgica que pretende que utilice toda la semana”.

Asimismo, recuerdan que a los pacientes con fístula “se les facilitaban guantes” para taparse y evitar una contaminación, pero ahora no las entregan, por lo que solo pueden cubrirse con gasa o algodón”, finalizó este usuario.

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