SANTA CRUZ

Las cruces de Santa Cruz

El cronista oficial rememora la historia de algunos de los símbolos más antiguos de la capital tinerfeña, que hoy, 3 de mayo, celebra unas fiestas fundacionales deslucidas por la pandemia de coronavirus y el confinamiento

CRUCES SANTA CRUZ DE TENERIFE
Las cruces de Santa Cruz de Tenerife

Las cruces existentes en esta ciudad, formando parte de nuestra memoria colectiva y de nuestro patrimonio histórico y cultural, en su origen fueron alzadas en la orilla de la playa, en la plaza principal, en la intersección de caminos, en los descansos callejeros del Vía Crucis, etc.

Cruz de la Fundación

Santa Cruz recibiría su nombre el 3 de mayo de 1494, después de que el Adelantado clavara en la playa de Añazo una Cruz de madera para celebrar la misa de acción de gracias por la fundación del lugar y puerto de Santa Cruz.

Allí, muy cerca de la orilla del mar, al naciente de la plaza de la Iglesia, la Cruz soportaría lluvia, sol y maresía hasta que en 1745 el alcalde solicitó permiso al obispo para entronizarla en una capilla que le había construido en la placeta de la Cruz, llamada del Santo Sudario.

Como en 1794 el obispo permitió demoler la citada capilla para ampliar la inmediata Carnicería, cuyas rentas pertenecían a la parroquia, la Cruz fue colocada junto a la puerta de la ermita de San Telmo hasta que en 1850 el fraile dominico Lorenzo Siverio, valorando lo que aquel antiguo símbolo representaba para la población, la trasladó a la capilla del Hospital de Nuestra Señora. de Los Desamparados –Hospital Civil-.

Pero los habitantes de Santa Cruz no comenzarían a sentir gran interés por el testigo fundacional de su Historia hasta 1871, cuando el alcalde Emilio Serra y Ruz tuvo que iniciar los trámites para que fuera reconocida su titularidad municipal, pues la parroquia matriz no veía con buenos ojos las pretensiones del Ayuntamiento; las autoridades de Marina alegaron que les pertenecía, pues San Telmo era la ermita de los marinos; y el Ayuntamiento de La Laguna también la reclamaba, alegando que debía estar en su Consistorio, junto al Pendón, por tratarse de una pieza fundamental en la historia de la Isla. Sería el 19 de abril de 1873, cuando la Comisión Permanente de la Diputación Provincial informó que la Cruz de la Conquista pertenecía de hecho y de derecho al Municipio de Santa Cruz de Tenerife.

En 1892, al comprobar el estado lamentable en que se encontraba la venerada reliquia, el Ayuntamiento acordó que fuera incrustada convenientemente en buena madera e introducida en un relicario de madera, níquel y cristal, y que en su parte superior figurara repujado el escudo de armas de Santa Cruz. Desde entonces comenzó a otorgársele carácter institucional a su festividad, y permanece en la Iglesia Matriz de La Concepción.

Cruz de Montañés

Como el lugar y puerto denominado Santa Cruz no tenía expuesto al público el símbolo epónimo por el que era conocido, Bartolomé Antonio Méndez Montañés, hijo y vecino del lugar, capitán de forasteros, síndico personero, y uno de los más importantes comerciantes y navieros de la Villa, encargó (1759) al taller de Salvador de Alcaraz y Valdés, de Málaga, una cruz de mármol que simbolizara dignamente el apelativo de esta población.

La Cruz se colocó en la parte alta de la Plaza de la Pila (La Candelaria), sobre un pedestal en grada del mismo material. En su base podía leerse: “A devoción y expensas de D. Bartolomé Antonio Montañés, capitán de forasteros y síndico personero de este puerto de Santa Cruz de Tenerife. Año de 1759”.

Cuando en 1929 se llevó a cabo la remodelación de la citada plaza, entonces llamada de la Constitución, la Cruz de Mármol sería trasladada a la plaza de San Telmo, en el barrio del Cabo. Con la apertura de la calle Bravo Murillo y la consiguiente desaparición de la plaza de San Telmo, este sagrado símbolo iría a parar a su actual emplazamiento, junto a la parroquia matriz de La Concepción, la Plaza de la Iglesia, en un espacio ajardinado, rodeada de una verja metálica.

Consideramos que la Cruz de Montañés debería volver a su lugar original, en la plaza de la Candelaria, mientras en la ciudad no exista otro símbolo epónimo que lo atestigüe.

Cruz de San Agustín

Los frailes agustinos que acompañaban a los castellanos en 1494, establecieron un hospicio en las afueras de la Villa, actuales calles Puerta Canseco y San Francisco de Paula, mudándose en 1744 a un descampado en el Toscal, situado en el camino Real que iba a Paso Alto, donde fundaron hospicio, colocando una gran Cruz de madera en su fachada para señalarlo.

Lo que en principio fue una humilde fundación, pronto adquirió cierta relevancia, recibiendo la ayuda de los vecinos; por ello, cuando en 1767 una Real Provisión suprimió el hospicio y los frailes se marcharon al convento que la Orden tenía en La Laguna, la Cruz se conservó en un lugar cercano, siendo conocido como barrio de la Cruz de San Agustín, donde sus vecinos, los días 2 y 3 de mayo, la enramaban y organizaban una popular fiesta muy concurrida en la que había verbenas y puestos de turrones.

En 1908, el historiador Felipe Miguel Poggi y Borsotto, en nombre de la comisión del barrio, pidió al Ayuntamiento la cesión de una pequeña parcela para construirle un santuario a la Cruz de San Agustín, pero el comandante de Ingenieros Tomás Clavijo y Castillo, que había levantado su vivienda en el solar resultante del derribo del hospicio, se opuso a ello, seguramente porque la citada capilla le quitaría la envidiable vista sobre la bahía.

Cuando la familia Rodríguez López levantó su mansión en la actual calle de La Marina nº 57, la Cruz fue a parar a los depósitos municipales, de donde fue rescatada por la Asociación Luz y Vida, del barrio de El Toscal, y colocada en un bonito jardín, muy cerca de su emplazamiento original, sito en la confluencia de las calles de La Marina y San Francisco, mirando a la glorieta del arquitecto Marrero Regalado.

Cruz Verde

En la ciudad pervive otra Cruz histórica que da nombre a la calle de la Cruz Verde, también conocida como calle de las Tiendas, porque en los siglos XVII y XVIII aglutinaba la mayor parte del comercio de Santa Cruz.

Aunque esta Cruz se relaciona con el ataque de Nelson en 1797, ya que en aquella zona tuvieron lugar encarnizadas luchas callejeras en las que los milicianos tinerfeños acosaron a las tropas inglesas que habían logrado desembarcar y fueron obligadas a refugiarse en el cercano convento dominico de La Consolación, actual Teatro Guimerá, y cuando la procesión cívica del 25 de julio llegaba frente a la Cruz, el concejal que portaba el estandarte del Ayuntamiento se inclinaba en memoria de los defensores tinerfeños muertos en aquella Gesta, está documentado que en 1761 ya existía una Cruz de tea, pintada de verde, cuyo origen podría estar relacionado con los descansos que se hacían durante el Vía Crucis callejero del Viernes Santo, entre la parroquia matriz de Nuestra Señora de La Concepción y la iglesia de San Francisco.

La citada Cruz de madera, pintada de verde, sería sustituida por otra de mármol, aunque seguiría llamándose igual, lo mismo que a la calle.

Cruz del Señor

En la confluencia de los caminos de San Sebastián (actual Avenida de Bélgica) y el camino de La Laguna (Avda. Islas Canarias), en 1754 se colocó una Cruz como lugar de descanso del cortejo fúnebre que se dirigía al cementerio, pues era costumbre que el ataúd fuese llevado a hombros desde el domicilio del finado. Tiempo que se aprovechaba para rezarle una oración a la vez que se recobraba el aliento y se reponían fuerzas para continuar el viaje.

En 1940, cuando en este lugar se creó la parroquia, bajo la advocación de la Santa Cruz, recordando el primigenio nombre de la más antigua iglesia de la ciudad, el arraigo de la devoción popular a la humilde Cruz estaba tan identificado con el sentir del barrio que, sobre el nombre oficial de iglesia de la Santa Cruz, prevaleció el de la iglesia de la Cruz del Señor, recordando el origen de este barrio chicharrero.

Cruz de Santiago

En el escudo de la Muy Noble, Leal e Invicta Villa, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, otorgado por Real Cédula el 28 de agosto de 1803, la insignia de color rojo de la Orden de Santiago que asoma detrás de la Cruz fundacional, y que atraviesa la tercera cabeza de león, se debe a que el día de la festividad del Apóstol, 25 de julio de 1797, los invasores ingleses al mando de Horacio Nelson fueron derrotados por las Milicias tinerfeñas, siendo Santiago nombrado compatrono de esta Ciudad.

Como también el Apóstol es el patrón del Arma de Caballería, en 1968, el capitán del Cuerpo, Fernando Zerolo Davidson, tuvo la iniciativa de realizar una Cruz de Santiago de 8 metros de altura, de acero galvanizado y rodeada de un hilo luminoso, colocándola en el risco de la altura, en la montaña de Paso Alto –Barrio de la Alegría-El histórico monumento fue hecho y montado por los soldados que realizaban el curso de Promoción Profesional en el Regimiento Mixto de Ingenieros de La Cuesta.

La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife es la encargada de llevar su mantenimiento, gracias a su iluminación los vecinos y paseantes podemos recordar este legado histórico de la capital tinerfeña, y de referencia a los pasajeros de los barcos que nos visitan.

*Cronista oficial de Santa Cruz de Tenerife