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Marta Arocha: “Las personas sin hogar acogidas en los pabellones municipales no volverán a las calles”

La concejala de Atención Social del Ayuntamiento de Santa Cruz hace balance de los servicios sociales en estos dos meses del estado de alarma
Marta Arocha es la concejala de Atención Social de Santa Cruz / Sergio Méndez

Cuando llegó a Santa Cruz admitió estar sorprendida por los índices de pobreza del municipio. Ahora está preocupada por el tsunami social que está sufriendo la capital y que en los próximos meses, según las primeras estimaciones, no va a remitir. Marta Arocha, concejal de Atención Social y Vivienda de Santa Cruz, ocupa el puesto que hace ya ocho años ocupara su padre, José Manuel Arocha, el mismo que le aconseja ahora que se aísle del ruido externo y se centre en lo único importante, trabajar para que nadie pase hambre. Y es que solo en estos dos meses, desde que se decretara el estado de alarma, el Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) ha sumado a sus 20.000 usuarios anuales, que se traducen en unos 40.000 contando a sus unidades familiares, otros 1.300, que vienen a ser 4.000 personas. Si se hace una proyección con esos números, mirar al futuro es verdaderamente angustiante. La necesidad de personal es urgente para tramitar todo lo que viene, ocuparse de que las personas sin hogar recogidas ahora en los pabellones no vuelvan a la calle, es más urgente aún, que el resto de las administraciones hagan las transferencias prometidas, es igual de acuciante. Todo en Atención Social desde el pasado 15 de marzo es urgente.

-¿Cuál es la fotografía de los servicios sociales ahora mismo?
“Hay una carencia evidente de personal. Lo primero que tenemos que hacer es reforzar el IMAS, que ya estaba justito antes de la crisis. Hay que contratar al menos un trabajador social más por cada Unidad de Trabajo Social (UTS), para las situaciones diarias, pero a parte hay que reforzar con trabajadores sociales para la Prestación Canaria de Inserción (PCI). También nos preocupa que va a venir la prestación del Estado y seguramente lo tendremos que gestionar nosotros. Hay que reforzar sí o sí los servicios sociales”.

-¿Cómo está soportando el personal del IMAS la carga de trabajo?
“Los trabajadores sociales y auxiliares del IMAS están dando el 200% de su capacidad y eso hay que ponerlo en valor. Los procedimientos para las tarjetas de alimentos se acortaron porque para concederlas bastaba con un informe firmado por el trabajador social y por mi, y desde el 16 de marzo, todos los sábados y domingos yo he firmado los informes subidos por los trabajadores sociales. Eso muestra el nivel de compromiso que tienen. No solo hay que reforzar porque hay que ir más rápido sino porque también tenemos que darle un respiro a nuestros trabajadores sociales”.

-¿Qué respuesta está dando el área de Recursos Humanos a su demanda?
“Están comprometidos. Nos han puesto cuatro trabajadores sociales más. No nos podemos olvidar que estamos en una administración pública, y, a veces, los procesos son engorrosos y gravosos. Ya hay una lista de reserva de trabajadores sociales que, menos mal, se había hecho antes del estado de alarma, y se está llamando a toda la gente de esa lista. Espero que en las próximas semanas se pueda incrementar y si no es posible buscaremos otras alternativas”.

-¿Se está comiendo la urgente a lo importante en los servicios sociales?
“Nosotros nos planteamos toda esta situación desde dos perspectivas. Efectivamente por un lado está lo urgente, que es la perspectiva asistencial, esa en la que ya hemos entregado más de 6.000 tarjetas de alimentos, comprado otras 6.000 cestas de productos frescos, las cajas de alimentos y farmacia de Cruz Roja, todo eso era lo urgente para el momento. Pero también necesitamos planificar para los próximos meses, porque la crisis sanitaria pasará, pero quedará una crisis social importante. Tenemos que ir planificando esa parte, ver qué es lo importante”.

-¿En esa planificación están las personas sin hogar? ¿Qué va a pasar cuando se abran los pabellones del Quico Cabrera y el Paco Álvarez?
“Desde que llegué a la concejalía el tema de las personas sin hogar es algo que me preocupa mucho. Estamos trabajando con ellos. Ya se ha abierto un piso más para atenderlas y llevamos al Consejo Rector del IMAS otro piso para madres con hijo a cargo, y trabajamos coordinadamente con el Cabildo y el Gobierno de Canarias para ver el tratamiento que se le da a las personas sin hogar una vez que se levante el estado de alarma”.

-¿Y en qué sentido se va a avanzar?
“Se ha hecho un trabajo espectacular en esos pabellones. Estos recursos de emergencia han permitido trabajar con las personas. Cruz Roja y Grupo 5 se han implicado muchísimo, y han intentado buscar alternativas. Algunas personas han salido ya hacia otros recurso y también se trabaja para que vayan al Centro Municipal de Acogida (CMA). Ahora mismo no cabe la opción de que se abran las puertas y esas personas se vayan a la calle. Trabajaremos con ellas, buscaremos pisos, recursos a dónde llevarlos, pero no van a volver a la calle”.

-Estamos hablando de unas 50 personas sin hogar…
“Ya no son 50. Hay algunos que han conseguido alquileres de habitaciones e incluso volver con algún familiar. Hablamos de unas 40 personas, aquellas que no quieran volver a la calle, no lo harán. Para la mayoría no cabe la alternativa de que se abra la puerta y se vayan. Ahora mismo es absolutamente impensable, se trabajará y se buscarán alternativas asistenciales, y para ello ya estamos trabajando con algunas entidades”.

-¿Cómo explica la presencia de gente durmiendo en el Pancho Camurria o incluso en la acera del albergue?
“Es cierto que cuando se abrieron los pabellones hubo gente que se fue y que ahora ha vuelto a los alrededores del Pancho Camurria porque es donde están los recursos, donde consiguen ducha y comida. Desgraciadamente va a seguir existiendo personas en calle, gente a las que el Ayuntamiento no puede dar respuesta. Nosotros llegamos a la parte social y ayudaremos a todo el que lo requiera y lo necesite socialmente, pero todas aquellas persona que tienen problemas de salud mental, de adicciones, ahí no podemos llegar, ahí tendrán que ser responsables otras administraciones”.

-¿Cuánta gente está siendo atendida por los servicios sociales en estos momentos?
“Antes de la crisis atendíamos a 20.000 personas en el IMAS, que se traducen en unas 40.000 personas si sumamos sus unidades familiares. El cálculo aproximado de nuevas tarjetas sociales que se han abierto desde que comenzó la crisis es de 1.700, eso se correspondería aproximadamente con unas 4.000 personas si tenemos en cuanta sus familiares. Así que podemos decir que en este primer momento se ha incrementado la atención entre 4.000 y 5.000 personas y habrá que ir viendo como evolucionan los próximos meses”.

-¿Cuánto tiempo se está tardando en dar una tarjeta de alimentos?
“En situaciones muy urgente se está intentando darla en una semana. De hecho, la emergencia alimentaria se puso por encima del resto de ayudas. Se dejó de tramitar cualquier otro tipo de prestación para poder atender a la demanda de alimentos. En situaciones muy urgentes, incluso de un día para otro se consigue esa tarjeta, pero sí es verdad es que hay que reforzar la atención telefónica. Estábamos esperando a ver la evolución por si se estabilizaba pero hemos pasado de tener 500 llamadas a tener días con 600, y no disminuye. La progresión no ha bajado, hay que reforzar la atención y los trabajadores sociales”.

-¿Se ha pensado en incrementar las cuantías de las tarjetas de alimentos?
“Lo estamos valorando. Hay que darle un giro porque es verdad que hay familias que no llegan con los 120 euros actuales que se recargan cada dos meses. Por eso hemos sacado tarjetas extraordinarias. Ha habido familias que a su tarjeta ordinaria se les ha entregado una más, pero sí es algo que debemos estudiar y de hecho lo estamos haciendo porque con 100 euros nadie come un mes y menos dos”.

-Las ONG están haciendo una labor impagable, incluso algunas reconocen abiertamente que atienden gente que servicios sociales aún no ha valorado. ¿Se va a modificar la forma de trabajo con ellas?
“He estado recorriendo desde hace semanas las sedes de las distintas ONG y creo que el protocolo que tenemos funciona bien. Nosotros lo centralizamos todo a través del Banco de Alimentos, al que le damos una subvención de 50.000 euros, que quizá haya que incrementar, y es el banco el que hace la distribución entre las diferentes ONG. También es el que se encarga de inspeccionar de que todo funcione de forma correcta. Hay que reconocer que la labor que las ONG están desarrollando en esta crisis es admirable, se han portado de manera increíble, pero también tenemos que poner sobre la mesa que esa no es la fórmula que queremos que se instaure en el municipio. Nos gustan más las tarjetas de alimentos, que dignifican más a las personas. Seguimos creyendo que debemos intentar cambiar las políticas sociales del municipio, hacer políticas más intervencionistas y no tan asistencialistas como las que se han hecho estos años”.

-¿Va a tener dinero el IMAS para cubrir las necesidades?
“Ahora mismo no hay problemas de liquidez. Contábamos con crédito en el IMAS y también es verdad que se nos van a retrasar algunos de los contratos que teníamos previstos y eso nos va a permitir disponer de esas partidas ahora. No solo eso, la disponibilidad de toda la Junta de Gobierno es absoluta, el IMAS es prioritario para la alcaldesa. El resto de áreas ya nos han dicho que cualquier necesidad será suplida de manera inmediata, además de la financiación de otras administraciones”.

-¿Qué tipo de familias son las que se están acercando a los servicios sociales?
“Se nos acercan familias que han vivido al día, que no han tenido la posibilidad de tener ahorros y que nunca se habían atrevido a venir a los servicios sociales. Hablamos de señoras que se dedicaban a limpiar casas, personas que trabajaban en los taxis, la señora que atendía en la peluquería a cuatro o cinco personas y que con eso tiraba. Hay una parte de la sociedad del municipio que no ha tenido la suerte de tener ahorros para vivir sin necesidad de trabajar durante unos meses, esos son los que se están acercando, los del día a día, familias muy trabajadoras, pero con unos empleos que no les permiten tener ahorro. Las debemos tratar con un respeto y cariño absoluto, porque los servicios sociales son un derecho, y si hay que acudir hay que hacerlo igual que acudimos a la sanidad o la educación pública”.

-¿Cuál es la previsión de aquí a final de año del IMAS?
“Se mantendrán los teléfonos, se va a trabajar con las tarjetas de alimentos extras durante el tiempo que haga falta. Espero que la situación se vaya recuperando, que haya familias que pasarán el bache y podrán empezar a recuperarse. Se nos van a quedar familias pero intentaremos darle un vuelco y destinar trabajadores sociales a trabajar con ellas”.

-¿Cómo es el día a día de Marta Arocha?
“Han sido dos meses de una intensidad enorme, de muchísima responsabilidad, de pensar que puede haber gente que pase hambre…, pero tengo un equipo fantástico en el IMAS al que tengo que agradecer el trabajo que han hecho. Nos gustaría poder haber hecho más, pero los recursos son finitos. El día a día es trabajar y estar pendiente de la estructura del IMAS”.

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