Educación

Ernesto Pereda De Pablo: “La Universidad de La Laguna está peor valorada por su sociedad que la de Las Palmas”

La ULL pugna en un entorno muy competitivo por captar el talento de nuevos docentes, investigadores y alumnos. La oferta de universidades públicas y privadas, presenciales y online, en la región o el país, es amplia y cada vez es más difícil elegir

Ernesto Perera De Pablo. Sergio Méndez
Vicerrector de Investigación y transferencia de la ULL, Ernesto Pereda De Pablo. | Sergio Méndez

La Universidad de La Laguna pugna en un entorno muy competitivo por captar el talento de nuevos docentes, investigadores y alumnos. La oferta de universidades públicas y privadas, presenciales y online, en la región o el país, es amplia y cada vez es más difícil elegir. Por tanto, los ranking universitarios miden su reputación, imagen y prestigio. Según el de Shanghái 2019, la Universidad de La Laguna se encuentra entre el puesto 701 y el 800 del mundo, cuando un año antes estaba entre el 601 y el 700, y en la comparativa en España se sitúa entre el puesto 22 y 27, cuando en 2018 oscilaba entre el 18 y el 20. En varias semanas se conocerá la nueva clasificación de la que ya se adelantaron datos destacados para la ULL en Física, Educación y Medicina Clínica.

-Hay muchos ranking y clasificaciones. ¿Cuáles son los de referencia y en qué se distinguen unos de otros?
“Hay cinco ranking en los que trabajamos y nos fijamos en la ULL, algunos generales y otros más específicos, por áreas de conocimiento. En cuanto a los internacionales, hay cuatro, de los que la referencia es el Academic Ranking of World Universities (el ARWU o más conocido como el de Shanghái), por ser el más antiguo y prestigioso, al abarcar a 1.000 centros. Mide, además de las investigaciones y publicaciones, la capacidad para atraer talento, es decir, el número de premios Nobel que han salido del centro o si tienes contratados. Una segunda clasificación sería el Times Higher Education University Ranking (THE), que tiene en cuenta otros parámetros, como la satisfacción del alumnado. Quizás es el más completo en cuanto al número de cuestiones que tiene en cuenta. En mi área de investigación destacaría el ranking CWTS Leiden, que está enfocado al rendimiento y productividad científica, la investigación y publicaciones indexadas. La Laguna está en el puesto 90 y destaca en las áreas de Física e Ingeniería, Biomédica y ciencias de la salud; Matemáticas y computación, y Ciencias sociales y humanidades. También está el QS World University Ranking, que mide más de 1.600 instituciones. En cuanto a los ranking españoles, está el U-Ranking del BBVA y el Informe del Conocimiento y Desarrollo del Banco Santander, que es muy completo, cualitativo y tiene en cuenta otros aspectos, como la financiación, la movilidad de los estudiantes y la aportación de los centros al desarrollo de la región, en el que los de Canarias salimos mejor valorados”.

-Las mejores universidades son las estadounidenses y británicas. ¿Qué debemos mejorar?
“En el mundo anglosajón es muy común que las universidades hagan del posicionamiento en los ranking algo fundamental. En Inglaterra, en función del puesto, reciben más dinero y si no llegas a una posición, no te permiten atraer alumnos extranjeros, que es una de sus fuentes de ingresos principales. En España, estar en una alta posición en un ranking internacional es una cuestión de prestigio y permite comprobar si lo estás haciendo bien en los parámetros que se exigen. Además, nosotros, por primera vez, hemos tenido en cuenta a la hora de financiar las estancias en el extranjero la posición en la clasificación de la universidad de destino, es decir, se considerará como un mérito preferente para recibir la ayuda”.

– ¿El prestigio de la universidad ayuda en la empleabilidad?
“Tener una buena situación en los ranking puede mejorar la empleabilidad de los egresados. La ventaja que tienen las universidades de prestigio no es solo el ámbito académico, sino el ámbito económico y profesional. Licenciarse en Harvard, Yale, MTI, Oxford, Cambridge, etc., da un plus, es como si salieras de la cantera del Real Madrid o del FC Barcelona. Ese es el valor añadido que hace que sea más fácil encontrar un trabajo con menos esfuerzo, su renombre revierte en ti y se crean unas redes de contacto que no tienen otros licenciados, que tendrán que pelear más. Sin embargo, una vez estás dentro, todos responden por su trabajo y si lo haces bien, a la empresa le da igual de dónde vienes. Cuando sales fuera no hay prejuicios, no hay sesgos, lo que te miran es tu trabajo. En Ciencias te valoran la calidad de tu trabajo y lo que has investigado, y si es buena y ven que funcionas en el trabajo, les da igual tu procedencia. He tenido la suerte de colaborar con compañeros de Cambridge y Oxford, gente que son muy competitivos, que quieren un trabajo bien hecho y fui como un igual”.

-¿Por qué las universidades españolas no están más arriba?
“El problema de las universidades españolas es la dificultad que tienen para atraer talento externo. En primer lugar, por los sueldos, que no son competitivos con respecto a otras universidades, y luego porque tampoco les podemos ofrecer un sistema de I+D +i que luego les permita desarrollar su trabajo. En este aspecto, el País Vasco está haciendo cosas muy buenas a través de un sistema externo que es la Fundación vasca para la Ciencia, Ikerbasque, que ha permitido fichar a más de 40 científicos en sus universidades y centros de I+D+i y captar, retener y repatriar talento, aprovechando que tienen las competencias de I+D+i transferidas”.

-¿En qué lugar está La Laguna a nivel nacional?, ¿cuáles son nuestras fortalezas?
“Estamos mejor que la percepción que tiene la sociedad, sobre todo en la parte investigadora. El ranking de Shanghái 2020, que saldrá en agosto, ha adelantado que nos clasificamos entre las 500 mejores universidades en tres áreas científicas por la publicación de artículos: Física (201-300 del mundo, y octava a nivel nacional), Educación (301-400, y la sexta u octava nacional) y Medicina Clínica (401-500, sobre el octavo y el décimo lugar). En el U-Ranking de la Fundación BBVA, que mide a 70 centros públicos y privados, estamos en el intervalo séptimo de 12 (del puesto 46 al 55), justo debajo de la media. Nos situamos por encima del promedio en Innovación e Investigación en cinco de diez indicadores. Sin embargo, en Docencia solo superamos la media en tres de diez. Otro informe en investigación nos coloca entre el puesto 20 y 25 de las 48 universidades públicas, muy bien, ya que no refleja el presupuesto que tenemos ni la financiación que nos dan. La percepción de la sociedad en general no es justa con lo que hacemos. Debemos quitarnos ese estigma. Hay muchas variables que provocan que los resultados no sean equivalentes: las privadas son universidades mucho más jóvenes, de menor tamaño, estudian el mercado para ver las titulaciones que impartirán. Para poder contratar en la pública tenemos que pasar por un procedimiento público que es garantista y asegura la competitividad. Como vicerrector de investigación me gustaría poder llamar a algún genio y traerlo para impulsar alguna área, pero el concurso competitivo y garantista retrasa meses el procedimiento. Sugerimos a la Consejería un procedimiento de reclutamiento y captación de talento teniendo en cuenta la investigación, por el que pagando un poco más creábamos una figura específica”.

-Tiempo atrás, se decía que existían anuncios de trabajo donde se pedía que se abstuvieran egresados de La Laguna…
“Creo que eso es una cuestión del pasado. Yo salí de las primeras promociones de la Facultad de Física, trabajé y estudié en el extranjero y nunca tuve ese problema, la formación fue buena y no tuve esa percepción. No tenemos noticias de que hayan empresas que veten a nuestros egresados. Y cuando nuestros estudiantes se van fuera, lo hacen muy bien. En ingeniería hidráulica he formado estudiantes que están trabajando en empresas importantes en Chile, Catar, China… Otros trabajan en ferrocarriles o en plantas fotovoltaicas. Lo hacen muy bien porque les damos buena formación. Creo que la Universidad de La Laguna está peor valorada por su sociedad que la de Las Palmas”.

-La economía también influye en nuestras universidades, con un PIB marcado por el sector servicios y pocas industrias que generen valor I+D+i.
“Eso nos penaliza, por ejemplo, en el ranking del BBVA, que considera la empleabilidad. Las universidades públicas canarias estamos muy castigadas porque somos muy generalistas, tenemos que formar en muchos ámbitos del conocimiento, y nuestros estudiantes salen a una realidad en la que el 35 o el 40% del trabajo está en el turismo y una alta tasa de desempleo. Una mayor titulación debería dar mayores oportunidades de lograr un buen trabajo, sin embargo, en Canarias no siempre es así, y la carencia de oportunidades es grande. Un bachiller tiene más posibilidad de trabajar en Navarra o el País Vasco que un egresado universitario en Canarias. No hay una fórmula para cambiar el sistema productivo de la noche a la mañana, y poner más empresas que den valor añadido, pero un sistema económico basado solo en el turismo no es la solución. Canarias tiene una asignatura pendiente que es hacer una apuesta decidida por el cambio de modelo económico, no es una apuesta a corto plazo, con una serie de medidas coyunturales, hay que hacer un cambio en la forma de pensar. Suelo decir que hay que cambiar la vista electoral por la vista generacional, pensar en las próximas generaciones, lograr que la riqueza que nos genera el turismo sirva para mejorar la economía a largo plazo y vaya a otros sectores productivos. Eso lo hicieron en Corea del Sur, que en los años 80 tenía menos PIB que España, y empezaron a apostar por la inversión en I+D, porque genera riqueza, y están ahora entre las primeras posiciones del mundo. Que cuando se hable de la reconstrucción de Canarias se piense en economía del conocimiento. Entiendo que ahora hay que atender lo urgente, hay gente que lo está pasando mal, tiene que ser así, pero paralelamente las medidas que se tomen a largo plazo tienen que tener esa visión de, o cambiamos el modelo, o cada vez que venga una crisis vamos a estar más débiles”.

-El U-Ranking señala que la ULL falla en docencia. ¿Se podrá arreglar con las nuevas contrataciones de profesorado que deben realizar próximamente?
“En mi opinión, la ULL tiene que hacer un esfuerzo, y estamos en ello, para dar la docencia en parámetros como profundizar en la segunda lengua, lo que nos ayudaría muchísimo, pese a que en Canarias tenemos un problema con el inglés, a la hora de atraer profesorado y estudiantes de fuera. Queremos que el nuevo docente sea capaz de realizar investigación, captar fondos y que tenga una red de contactos internacionales, lo que dé un salto cualitativo, sin descuidar la parte docente, que es fundamental. Aprobamos la figura del profesorado emérito, ya que en los próximos cinco años se marcharán 1.200 años de experiencia investigadora, y era un lujo que no podíamos permitir. También apostamos por una docencia centrada en el alumno, que era la idea del Plan Bolonia. Seguimos con clases masificadas y alumnos que siguen recibiendo una lección magistral, ya una excepción. Si el alumno se siente protagonista, con un sistema de tutorías en las que le resuelvan las dudas, será más fácil que puedan terminar con altas notas”.