San Miguel de Abona

La Florida, consternada por la muerte de dos vecinos

Residentes del barrio de La Orotava no terminan de creer el inesperado fallecimiento de la pareja que fue encontrada el sábado en una vivienda vacacional en Tijoco Arriba, en Adeje

“Lo sucedido se ajusta más a una serie policíaca que a la realidad”, escribió ayer en su Facebook el timplista Josele del Pino, sobrino de la mujer fallecida el sábado en Adeje, cuyo cadáver fue encontrado junto al de su pareja en una vivienda de alquiler vacacional sin signos de violencia.

La fallecida, de 40 años y que responde a las iniciales de S.H.A., era natural del barrio de La Florida, en La Orotava, cuyos vecinos no terminan de creerse lo sucedido.

Según apuntó uno de ellos a este periódico, era divorciada y con dos hijos y muy querida en la zona. Se referían a ella como “una chica encantadora”.

Su actual pareja, N.M. de 42, también era del mismo municipio, de la zona de El Ramal, y era exjugador de la cantera de la Unión Deportiva Orotava.

El club también publicó la triste noticia en su perfil de Facebook y trasladó su más sincero pésame a las familias y amigos.

La concejala de La Florida, Delia Escobar, asegura que el barrio “está consternado por la inesperada y triste noticia”. La edil ha trasladado sus condolencias a los familiares y personas allegadas en estos momentos tan difíciles y complicados, “donde no hay consuelo o palabras de aliento que puedan suplir el vacío que deja una pérdida tan grande”.

Del mismo modo se expresó Josele del Pino, quien compartió gran parte de su infancia y adolescencia con la fallecida ya que tenía la misma edad que su tía. “Era muy curioso tratar de explicar, por ejemplo, en el colegio – puesto que iban a la misma clase- que no éramos hermanos, sino tía y sobrino”, comentó.

Los cuerpos de ambos fueron hallados en el baño la tarde del sábado por el propietario de la vivienda, ubicada entre los barrios de La Concepción y Tijoco Arriba, más próximo a este último, un lugar que solían frecuentar ya que, además, en el caso del varón, era amigo del hijo del dueño de la casa.

Los agentes de la Guardia Civil fueron los primeros en desplazarse a la zona. En un primer momento de la investigación, los cadáveres no presentan rastros de sangre ni indicios de muerte violenta. Una de las hipótesis que se barajan sobre el fallecimiento de la pareja es un escape de gas debido al olor que los agentes se encontraron en el baño, aunque no era así en el resto de la vivienda.

Sin embargo, habrá que esperar al resultado de la autopsia que se obtendrá en las próximas horas para conocer la causa del fallecimiento. Hasta ese momento, todas las hipótesis se encuentran abiertas.

La casa que habían elegido para descansar es de color verde y blanca con una parra en su entrada, y de muy difícil acceso, ya que está situada por debajo del nivel de la carretera. Las viviendas más próximas se encuentran bastante alejadas y, quizás, ello explica por qué los vecinos de los alrededores no se enteraron hasta ayer de un que suceso conmocionó a toda la Isla.

La jueza de guardia, titular del juzgado número 2 de Arona, llegó pasadas las 20.00 horas al lugar de los hechos y también lo hizo personal de la policía científica para intentar esclarecer lo ocurrido. Ya el furgón de Servisa estaba aparcado por fuera y luego accedió a la rampa de la casa para facilitar el traslado de los cadáveres. El último de ellos se hizo a las 21.30 horas.

Este trágico fallecimiento se suma a otros ocurridos en Tenerife en lo que va de año. Uno de ellos también en el Sur, en San Miguel de Abona, cuando un hombre de 34 años fue detenido por la Guardia Civil como presunto asesino de sus padres, un matrimonio septuagenario también muy querido por sus vecinos porque regentaba una pequeña quesería familiar muy cerca de su casa.

El segundo fue la muerte violenta de una mujer de 43 años en Santa Úrsula a manos de su expareja, quien tenía una orden de alejamiento desde el 30 de mayo, al haberla intentado agredirla durante el confinamiento.

En este caso, la víctima fue encontrada en el interior de una fosa séptica localizada en una vivienda del barrio de La Corujera. Al parecer, el agresor solicitó la colaboración de una tercera persona -un amigo- para que le ayudara a deshacerse de los restos del cuerpo de la mujer con el objetivo de que no quedara expuesto a posibles testigos.