puerto de la cruz

La ampliación del Museo Arqueológico se hará en tres fases

Las obras, que todavía no tienen fecha de inicio, respetarán la fachada antigua del inmueble y renovarán el área de exposición y el sistema eléctrico, que están obsoletos

Desde que abrió sus puertas, el 29 de mayo de 1991, Juan Hernández lucha para que el Museo Arqueológico Municipal, una seña de identidad cultural del Puerto de la Cruz, se amplíe, sobre todo el área de exposición que ha quedado obsoleta y no permite albergar la importante exposición de cerámica aborigen que atesora el recinto.

Un reclamo que hasta ahora no había sido atendido por los responsables municipales. Después de casi tres décadas de batallar, su directora ha conseguido, por fin, que la escuchen y que se comiencen a dar los primeros pasos para esta actuación tan esperada.

La joya de la corona del municipio cuenta con una “apuesta clara y decidida” por parte del grupo de gobierno (PSOE-ACP) y de otras administraciones, como el Gobierno de Canarias. Su directora de Patrimonio, Nora Perera, mantuvo la semana pasada una reunión con Hernández y los responsables del área de Identidad Portuense para abordar las cuestiones más urgentes de la instalación museística. En ese marco, solicitó al Ayuntamiento que enviara el proyecto para sopesar la financiación de alguna de las tres fases que contempla el proyecto. “Hubo muy buena predisposición”, destaca Hernández.

La primera de ellas consiste en la ampliación del inmueble, una vieja casona de arquitectura tradicional canaria ubicada en la calle de El Lomo, por el patio que linda con la calle San Felipe respetando la fachada antigua. La idea es construir un volumen que pueda alojar los fondos arqueológicos, es decir el almacén, algún pequeño laboratorio de investigación, salas de usos múltiples y oficinas. La redacción de esta fase está en vías de contratación.

Una vez finalizada, el edificio antiguo se vaciará para poder intervenir allí y se trasladará todo el material a la nueva edificación. En este caso, las actuaciones son las más necesarias y urgentes y por eso ya se ha contratado la redacción de este proyecto, que consiste, en términos generales, en la rehabilitación de las humedades, cambiar el sistema de suministro eléctrico y quitar la cubierta del patio central, que volverá a estar al descubierto, con ventilación y luz, como eran antaño en las casas canarias.

En este sentido, conviene recordar que un problema de humedades detectado en junio de 2017 obligó a retirar la exposición permanente La cerámica guanche porque no se podía garantizar su conservación y en su lugar ahora hay cuatro de carácter temporal: El patrimonio arqueológico del Barranco de Agua de Dios (Tegueste), realizada por Cultania, Mucho más que un Tamarco, de la Asociación Cultural Pinolere, y Peces pescados, charcos embarcados y Lapas y burgados, de lo orgánico a lo simbólico, ambas dos realizadas por el museo.

Ese año el grupo de gobierno (PP-CC) no contaba con los recursos económicos para acometer la renovación integral de las vitrinas y proteger las piezas de la humedad, que se postergó para el siguiente con una partida de 120.000 euros en los presupuestos, pero la reforma nunca se llegó a ejecutar. Tampoco en 2018 ni en el siguiente ejercicio.

La última fase del proyecto contempla la construcción de un espacio acristalado donde actualmente se ubica la carpa instalada en el patio del inmueble en la que se organizan actividades como el beñesmén. La idea es que también sea un elemento mueble, que se pueda quitar en caso de ser necesario y que se pueda utilizar como sala de usos múltiples para talleres y conferencias.

Proyección

“Estamos trabajando más en el proceso de planificación y de proyecto más que de acción, con el objetivo de que se haga todo con una proyección que hasta ahora no se ha tenido para el recinto”, declara el alcalde, Marco González.

Tras dos proyectos de ampliación diferentes que nunca llegaron a materializarse, todo apunta a que esta vez la nueva cara del museo será una realidad.

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