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Recuperan los restos óseos de unos 169 aborígenes canarios

El yacimiento ha permitido confirmar que los perros accedían a los fardos recién depositados para alimentarse, lo que abre una espita para la investigación compleja, delicada y muy interesante
El Cabildo recupera 10.000 huesos del mayor repertorio humano de aborígenes de Canarias. Cabildo de Gran Canaria
El Cabildo recupera 10.000 huesos del mayor repertorio humano de aborígenes de Canarias. Cabildo de Gran Canaria
El Cabildo recupera 10.000 huesos del mayor repertorio humano de aborígenes de Canarias. Cabildo de Gran Canaria

El Cabildo de Gran Canaria recupera unos 10.000 restos óseos correspondientes a unos 169 aborígenes de la isla provenientes de la cueva número uno del Cementerio de los Canarios en Guayadeque.

Según informado la Corporación insular, este lugar se ha convertido en un hallazgo inédito en Canarias por ser el más numeroso pese a que aún quedan por explorar las otras siete y que hay enterramientos que no se tocarán.

Además, el yacimiento ha permitido confirmar que los perros accedían a los fardos recién depositados para alimentarse, lo que abre una espita para la investigación compleja, delicada y muy interesante.

Los huesos recuperados atesoran información valiosa, de modo que el consejero insular de Presidencia, Teodoro Sosa, confirmó que la Institución abordará la siguiente fase del estudio de los restos de esta cueva de 17 metros de longitud.

El arqueólogo insular Javier Velasco y la historiadora de Tibicena Verónica Alberto definen el yacimiento como un depósito funerario excepcional, prácticamente un regalo, que no solo hay que conservar, pues los huesos corrían peligro de desaparición, sino investigar para que cuenten la historia que atesoran.

Dichas historias irán sobre los hábitos como acuclillarse y sus enfrentamientos, o de sus enfermedades y momentos críticos, pues hay picos de fallecimientos al año y medio, a los cuatro años y otros momentos, así como la incidencia de infecciones y enfermedades por consanguineidad, pues la misma comunidad, formada por mujeres y hombres de estaturas entre 1,52 y 1,72 metros, vivía y se enterraba en este lugar.

El objetivo de la intervención ha sido precisamente proteger los huesos de un daño irreparable, sin embargo los que permanecen sepultados, en la medida en la que no corran peligro, deben permanecer en su lugar, mientras que el resto permitirá asomarse a los primeros siglos después de Cristo, datación que será concretada en la segunda fase.

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