SANTA CRUZ

El Regente, en San Andrés, vive en vilo por la amenaza del barranco

Las recientes lluvias volvieron a poner en alerta a los vecinos de este caserío de San Andrés, que siguen reclamando que se haga una limpieza urgente en el barranco de El Cercado

La lluvia es un bien escaso y siempre es una bendición cuando cae, pero también puede suponer un grave problema. Hay zonas de Santa Cruz de Tenerife que están abandonadas por las instituciones y que tiemblan cada vez que caen dos gotas. Una de ellas es El Regente, un caserío ubicado en la zona alta del barrio de San Andrés. Este idílico enclave de Anaga, en el que viven unos 60 vecinos santacruceros, lleva demasiados años viviendo con el miedo a que el barranco de El Cercado se desborde, como sucede cada vez que llueve con fuerza. La borrasca que acaba de atravesar nuestro Archipiélago volvió a poner en alerta roja al Regente.

El principal problema que tiene el acceso al barrio es que la carretera que bordea el barranco tiene poca altura, apenas un metro y poco, sobre el cauce y se inunda con facilidad cada vez que llueve intensamente. Ya se han producido varios episodios en los que la integridad de los vecinos y sus bienes se han visto seriamente comprometidos. En la mente de todos ellos están grabados los enormes destrozos que provocó la gran riada sufrida en el año 2002. Pavimento roto, coches volcados y el barrio incomunicado fue el resultado de aquel enorme temporal que se cobró vidas humanas en la capital chicharrera. Pero no es el único ejemplo. El temporal de octubre de 2014 destrozó la carretera de acceso a El Regente, quedándose igualmente incomunicado y sin luz ni agua. Pero, quizás, no haya que irse tan lejos para ver muestras de la enorme intranquilidad que padece El Regente cada vez que llueve con fuerza. El pasado 3 de diciembre volvió a llover con intensidad tanto en dicha zona como en la cumbre, por lo que el barranco de El Cercado estuvo a punto de desbordarse nuevamente. Los vecinos temieron por los vehículos estacionados en las inmediaciones, que corrieron el riesgo de ser arrastrados por las escorrentías.

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Tres días después de ese suceso, la concejala del Distrito Anaga del Ayuntamiento de Santa Cruz, Inmaculada Fuentes, reconoció que había un riesgo evidente: “El Ayuntamiento está llevando a cabo las actuaciones que le corresponden ante la demanda de los vecinos y, además, porque estamos ante una situación que puede ser peligrosa en caso de próximas lluvias, como ha sucedido recientemente”.

Además de mandar a cortar varios enormes cañaverales que nacieron hace mucho en el lecho del barranco, prometió que una pala limpiaría todo el cauce, para impedir que el puente que está en la conocida como curva de Panchito, se obstruyese con tanta facilidad. De eso ha pasado más de un mes y la pala sigue sin aparecer. El cañizo cortado y que no fue recogido se lo llevó la corriente, pero sí que permanecen las piedras y la mucha tierra que arrastra el agua cada vez que el barranco baja con fuerza. En definitiva, una promesa más incumplida por parte del ayuntamiento.

“Los vecinos seguimos esperando que se tomen medidas, porque nos prometieron que van a meter una pala. Hicieron una limpieza superficial que de poco ha servido, porque el cañizo ha vuelto a crecer. Lo que hace falta es quitar las piedras y la tierra que hay para darle fondo al cauce. Desde el 2002 llevamos esperando por la obra de encauzamiento y que se tomen medidas en este asunto. En concreto la limpieza la pedimos en octubre. Se nos contestó en diciembre que ese mes se empezaría a limpiar y a día de hoy seguimos esperando”, comenta a DIARIO DE AVISOS Kiara de la Rosa, una de las vecinas de El Regente.

Kiara confirma que las recientes lluvias que cayeron a causa del paso de la  borrasca Filomena por Canarias volvió a alertar a los habitantes de su zona: “Cada vez que llueve nos pasamos el día o en la ventana o en la azotea, para ver si el barranco corre peligro de desbordarse. Desde que vemos que hay peligro, tenemos que correr para ir a quitar los coches”.

La titularidad de los barrancos en la Isla corresponde al Cabildo, sin embargo, es el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife la Administración pública que es responsable del mantenimiento de este barranco.

Otra cuestión es el proyecto para ampliar el barranco a su paso por la casa de Panchito, que sí que corre a cargo del Consejo Insular. No obstante, el estudio de esta necesaria obra se hizo hace 20 años y los precios requieren ser actualizados. Actualmente, no existen plazos para su ejecución porque no hay presupuesto comprometido para ello. Por este motivo, el Consejo Insular plantea una actuación cofinanciada por el Ayuntamiento, o esperar a la llegada de los fondos europeos para intervenir en esta zona. “En la reunión que mantuvimos con la gente del Cabildo se nos informó que no había dinero para la obra, que ascendía a un millón y medio de euros, pero por lo menos podríamos dormir tranquillos cuando llueve si se lleva a cabo la limpieza.

Lo último que nos han dicho es que no es seguro meter una pala en el barranco a causa de la situación meteorológica que hemos tenido. Lo que pasa es que cuando ha hecho buen tiempo tampoco la han metido y así seguimos esperando. Cuando no es por una cosa, es por otra”, afirma Kiara de la Rosa, quien igualmente se queja de la escasa comunicación que existe con los representantes del Ayuntamiento. “La concejala vino aquí el tres de diciembre, cuando el barranco estuvo a punto de desbordarse. Esa noche se reunió con nosotros y le mostramos que la limpieza que se había hecho era completamente insuficiente, pues el barranco no se desbordó por un palmo. Ese fue un encuentro puntual, pero no se ha reunido con los vecinos para explicarnos la situación”, declara.

En definitiva, el principal problema de El Regente no es ni el barranco ni la lluvia, sino el abandono que sufren sus vecinos.