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Antonia San Juan: “Trabajar de nuevo con Félix Sabroso está siendo un acontecimiento; saca cosas de mí que ni yo conocía”

La actriz y directora grancanaria, a punto de estrenar el montaje teatral 'La gran depresión', junto a Nuria Roca, asume este viernes y sábado la narración de 'El carnaval de los animales', que interpreta la Orquesta Sinfónica de Tenerife
La actriz canaria Antonia San Juan. / DA

La Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) ofrece este viernes y el sábado (19.30 horas) en el Auditorio capitalino un concierto dedicado al Carnaval en el que, dirigida por Víctor Pablo Pérez, recorrerá las melodías más emblemáticas de las carnestolendas tinerfeñas a través de dos piezas arregladas por Agustín Ramos. Pero además, la OST interpretará El carnaval de los animales acompañada de los pianistas Miguel Ángel Dionis y Javier Lanis, y la narración de Antonia San Juan, quien, asimismo, es la autora del guion. Con la intérprete grancanaria, Medalla de Oro de las Islas, Premio Taburiente de la Fundación DIARIO DE AVISOS y a punto de estrenar montaje teatral, La gran depresión, conversó este periódico.

-La música y la interpretación se unen en El carnaval de los animales. Ha elaborado el guion y ejerce de narradora en el concierto de la Sinfónica de Tenerife. ¿Qué elementos quiere subrayar en esta puesta en escena de la obra de Camille Saint-Saëns?
“Quiero narrar un texto irónico, mordaz, corrosivo, terapéutico y por momentos cálido. He intentado que el guion tenga mucho que ver con el Carnaval y todo lo que ello significa, con el criterio que han seguido toda la vida las murgas y, sobre todo, siguiendo mi línea y lo que la gente espera de mí”.

-¿Existe mucha diferencia entre trabajar junto a un colectivo tan amplio, los músicos de una orquesta, y, por ejemplo, interpretar un monólogo?
“Usted mismo ve la diferencia. En un monólogo estoy sola encima de un escenario y aquí estoy arropada, protegida, envuelta… por estos profesores”.

-Este concierto quiere ser un homenaje al Carnaval, precisamente en medio de un tiempo tan extraño, en el que distanciarnos unos de otros se ha convertido en una medida sanitaria. ¿Cómo vive esta situación de pandemia? ¿Le ha servido, al menos, para dedicarle más tiempo a la creación o en ese sentido no han cambiado demasiado sus hábitos?
“Primero que nada, quien no haya aprendido de esta pandemia sufrirá en el futuro una gran condena. Esta situación la vivo con tranquilidad y con aceptación, como he vivido todas las cosas en mi vida. Creo que es la manera más sana de hacerlo y además no hay otra. Exasperarte y renegar solo hace que te pudras por dentro. La inteligencia consiste en tener una gran capacidad de adaptación. Evidentemente, me ha servido para dedicarle más tiempo a todo. El primer confinamiento fue fructífero a todos los niveles. Aunque yo vivo en la más absoluta disciplina, en este caso había algo que se imponía y que yo acepté y convertí en oro”.

-La comedia siempre es necesaria, ¿pero percibe en el público, cuando sube a un escenario, una mayor necesidad por esa función que le hará olvidarse por un rato de los problemas o ahora incluso resulta más difícil hacerle reír?
“Da igual el tipo de espectáculo: comedia o drama. El público necesita disipar. La gente necesita relacionarse, ilusionarse en un mundo donde solo se habla de estadísticas asociadas a la cantidad de contagios y de muertos. El espectáculo no tiene que ser solo risa, debe servir para la evasión”.

-Este mes estrena en Fuerteventura La gran depresión junto a Nuria Roca. ¿De qué manera presentaría esta propuesta escénica y cómo está siendo el trabajo previo junto a ella en su debut teatral?
“Hablar de Nuria Roca… Todos los adjetivos se quedarían cortos para alabar su bondad, su entrega, su cariño, su sencillez. He tenido muchos buenos y buenas compañeras en mi trabajo, pero puedo decir que hasta el día de hoy no me he encontrado con nadie más cálido que ella. La gran depresión es una comedia de dos amigas que se reencuentran tras ocho años sin verse. Entre ellas hay muchas emociones: de enamoramiento, de recuerdos, de reproches”.

-En este proyecto vuelve a coincidir con Félix Sabroso. ¿Cuáles son los motivos que explican esta ya larga colaboración y en qué se enriquece su labor como intérprete al trabajar junto a él?
“Mi trabajo con Félix Sabroso se remonta a mi llegada a Madrid, donde comenzó nuestra colaboración escribiendo monólogos que yo hacía en los bares, y luego continué haciéndolos en el teatro: Otras mujeres, Las que faltaban, Lo mejor de Antonia San Juan, Mi lucha… En casi todos, el 80% de los monólogos son suyos y escritos para mí. Pero ahí yo siempre me he autodirigido. Esta es la primera vez que Félix Sabroso me dirige y está siendo un gran acontecimiento, porque está sacando de mí cosas que ni yo misma conocía. Es una nueva faceta que se ha abierto entre los dos”.

-¿Es muy distinta la Antonia San Juan actriz a la Antonia San Juan directora? ¿Es más autoexigente cuando interpreta o, por ejemplo, deja más libertad a los intérpretes que dirige que a ella misma?
“La Antonia San Juan actriz, si es dirigida, se pone a disposición del director y lleva propuestas para que este utilice o deseche a su gusto. Digamos que cumplo con el pacto que firmo y me entusiasmo con el proyecto. La Antonia San Juan directora pide a los actores contratados lo mismo que da ella cuando es contratada. Sobre todo literalidad, porque una manera distinta de puntuar el texto escrito por mí puede hacer que caiga en otra cosa totalmente diferente y dar un mensaje equivocado. Esa rigurosidad se debe a que tengo un oído muy fino y el actor puede improvisar y, sin darse cuenta, caer en machismo, misoginia… Con lo cual es cierto que no permito ni cabe la improvisación”.

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