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Los empresarios de Santa Cruz, desesperados por la lentitud en los contenedores

Sacarlos del muelle de Santa Cruz se puede prolongar una semana, lo que supone un coste extra de unos 1.000 euros: “Se paran obras porque el material no llega”, afirman
Panorámica del recinto portuario de Santa Cruz de Tenerife. Sergio Méndez

El incremento de precios de los fletes, la falta de recursos humanos y de coordinación entre las distintas administraciones que intervienen en la inspección y movimiento de mercancías en el puerto de Santa Cruz de Tenerife está generando un problema de desabastecimiento importante en las Islas, así como una pérdida de negocio que está arruinando a muchas empresas, debido a los aplazamientos en la recepción de la mercancía.

La semana pasada la Federación de Empresarios de la Construcción de la Provincia de Santa Cruz de Tenerife (Fepeco) alertó del “caos” por el que tienen que pasar las empresas, en este caso, de la construcción, para sacar un contenedor del muelle. A esta denuncia se unió días más tarde la CEOE-Tenerife, que se mostró preocupada por la pérdida de competitividad de Canarias por la “mala” gestión de sus puertos.

La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, por su parte, salió en su defensa y reconoció que falta personal funcionarial, especialmente para las inspecciones del fin de semana, pero que su papel en todo el proceso es de mero coordinador, ya que no tiene competencias en esta materia.

Entonces, ¿qué es lo que está ocurriendo en el puerto de Santa Cruz de Tenerife? Pues básicamente se trata de un problema de retrasos en la entrega de mercancías, sobre todo por la falta de coordinación administrativa. Cuando un contenedor entra en el muelle capitalino, levantarlo, es decir, sacarlo del recinto portuario tras realizar todos los despachos perceptivos, se prolonga una semana, lo que supone un coste extra para la empresa de unos 1.000 euros, según declara el presidente de Fepeco, Óscar Izquierdo.

Los barcos que llegan del continente asiático a los puertos de la Península y Tánger, que luego se derivan a través de los feeder a Canarias, solo tienen conexión una vez por semana. Generalmente llegan los viernes al Archipiélago. El sábado y domingo no funciona la aduana, y el lunes comienza el despacho, dándose prioridad a los productos perecederos.

“Y el martes el contenedor inicia el tour dentro del muelle”. “Scanner, Fito, punto naranja o rojo. Pasar por todo esto supone el traslado del contenedor dentro de las instalaciones portuarias de un lado a otro con el consiguiente gasto que es asumido íntegramente por las empresas”, explicó. “Pero es que, además”, prosigue Izquierdo, “si un contenedor se retrasa en el muelle significa que la obra donde iba ese material se queda desabastecida hasta que llegue y, en muchos casos, parada, lo que supone otra multa para la empresa”.

Por otro lado, tiene que devolver el contenedor a la naviera en un plazo no superior a cinco días desde su llegada a puerto. Todo plazo superior a cinco días será sancionado, “así que es otro coste más para la empresa”.

De acuerdo al Marco Estratégico del Sistema Portuario, la meta a conseguir en 2025 es emplear un plazo máximo de 48 horas en la inspección de mercancía no perecedera o mercancía general, y de seis horas para la perecedera. En el caso de la perecedera, que tiene prioridad, también se encuentra con serios problemas, sobre todo cuando hay un lunes festivo, ya que el contenedor que llega el viernes no se despacha hasta el martes.

“Hay muchas empresas que han tenido que tirar su mercancía”, declara.

Todo esto, denuncia Izquierdo, teniendo en cuenta que se pasen todos los trámites. “Nosotros no queremos saltarnos los controles, lo que pedimos es que se pueda despachar los fines de semana y se contrate más personal, porque en el puerto de Santa Cruz de Tenerife hay un déficit de personal y en Las Palmas de Gran Canaria hay inflación de funcionarios en los puertos”.

“¿Desabastecimiento de alimentos? No, pero lo que sí se está produciendo es desabastecimiento de los materiales de obra, lo que está provocando un perjuicio importante a las empresas que, además, se ven penalizadas por la administración pública y el sector privado cuando se para una obra”. Izquierdo fue más allá y denunció que el puerto capitalino es un “reino de taifas” donde “unos contenedores salen más rápido y otros más lentos”.

Pero es que, además, a todo esto hay que unir los problemas derivados del incremento de precios de los fletes, en más del triple, por la falta de conexiones. “Un empresario que trae un contenedor de mercancía a Canarias tiene que pagar los fletes a las navieras, el despacho, la aduana, fito, la hacienda canaria y la estatal y, encima, el tour turístico del contenedor por todo el puerto. ¿Cree que es rentable traer la mercancía?”, se preguntó.

Antes de subir los fletes, traer un contenedor costaba 1.400 euros, ahora cuesta unos 5.700. Izquierdo denunció que, además de los problemas de desabastecimiento de material de obra, se está produciendo “un problema de stock importante, porque al ser tan elevados los precios están aumentando los grupajes”. “Es hora de que tomen riendas en el asunto y las administraciones se coordinen”, manifestó.

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