crisis migratoria

Los inmigrantes empezarán a llegar mañana al viejo cuartel de Las Raíces

Solo el temporal previsto para estos días puede demorar para la semana que viene la apertura de este nuevo albergue para los llegados en pateras; cuando esté acondicionado en su totalidad acogerá a unas 2.400 personas
Imagen de archivo de un cayuco en Canarias. | EFE
La incesante llegada de pateras y cayucos a Canarias desde que se blindó la ruta del Estrecho ha desbordado el sistema de acogida a estas personas. / Efe

Solo el notable temporal que desde hoy afectará a Canarias y, especialmente, a islas como Tenerife y La Palma, se interpone en los planes del Ministerio de Migraciones, que ha fijado la fecha de mañana viernes para la apertura del viejo acuartelamiento militar de Las Raíces, dentro del término municipal de La Laguna, como el principal centro de acogida para los miles y miles de migrantes que, especialmente desde el verano pasado, han logrado llegar en pateras y cayucos a Canarias.

Aunque el acondicionamiento de dicho lugar dista mucho de estar finalizado, el retraso en las obras y la complicada situación que se vive en el sur de Gran Canaria obliga a iniciar los traslados a este emplazamiento lagunero, que, cuando se encuentre a pleno rendimiento, el Ministerio confía en que dé techo a unas 2.400 personas, lo que supone un notable aumento sobre las 1.600 previstas inicialmente para Las Raíces.

Sea como fuere, si el temporal impide que sea mañana, será la próxima semana cuando empiece a llegar un número aún por determinar de migrantes desde, principalmente, Gran Canaria, tal y como reconocieron ayer los representantes estatales que asistieron a una cumbre celebrada en la tarde de ayer, y que contó con la presencia de la directora general nacional de Migraciones, Irune Aguirrezabal; el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana; el presidente del Cabildo tinerfeño, Pedro Martín, y los alcaldes de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Tacoronte, El Rosario y Tegueste (Luis Yeray Gutiérrez, José Manuel Bermúdez, José Daniel Díaz, Escolástico Gil y Ana Rosa Mena, respectivamente).

Esta cumbre es parte de la iniciativa política que el Ayuntamiento de La Laguna lleva a cabo para evitar que el municipio sea el que soporte la mayor carga de la acogida a estas personas en Canarias.

Ayer mismo, el ministro de Migraciones, José Luis Escrivá, reconoció que trabajan para dar cobijo a unos 7.000 inmigrantes repartidos entre cinco islas, pero lo cierto es que, según la planificación inicial, más de la mitad irían a los viejos cuarteles de Las Raíces y Las Canteras.

Aunque no hay un pronunciamiento oficial al respecto, en el Consistorio lagunero (que cuenta con el apoyo del Cabildo en tal sentido) se confía en que finalmente no se utilice Las Canteras o, cuanto menos, que solo se use en momentos puntuales y como último remedio. De ahí que el acondicionamiento de Las Raíces pasara de las 1.600 plazas iniciales a las 2.400 ya citadas.

Sin embargo, es notorio que los planes del Gobierno estatal no son precisamente del agrado de las autoridades regionales, insulares y locales de las Islas, por mucho que muchos de sus principales responsables sean del mismo partido.

Hasta el mismísimo presidente autonómico, Ángel Víctor Torres, ya ha levantado la voz públicamente ante decisiones de sus compañeros en Madrid, si bien suele ser uno de sus aliados a escala regional, Nueva Canarias, desde donde se critica con mayor energía la posibilidad de que las Islas se conviertan en otra cárcel para migrantes, como ha sucedido en islas de Italia o Grecia. Podemos Canarias, también presente en los ejecutivos estatal y canario, se ha sumado a la hora de rechazar tales intenciones, como no duda en hacerlo desde la oposición Coalición Canaria. Al PP le ha tocado el ingrato papel de protestar por lo mismo en las Islas y rechazar las derivaciones a la Península desde Madrid.

Está claro que el Archipiélago se enfrenta a un reto formidable, como es el de evitar convertirse en otra frontera penitenciaria de la Unión Europea en lo que a la inmigración se refiere, con las consecuencias que ello conlleva, empezando por un temible auge del extremismo xenófobo entre los residentes de una comunidad autónoma de por sí marcada por una crisis económica sin precedentes derivada de la actual pandemia planetaria.

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