TACORONTE

Carlos Medina: “El tripartito tiene un aprobado justo en este primer año y medio, aún queda mucho por hacer”

En julio, Carlos Medina, primer teniente de alcalde de Tacoronte y concejal de Economía y Hacienda, Obras y Servicios, Aguas y Electrificación, debe convertirse en el nuevo alcalde del municipio, tal y como está firmado en el pacto de gobierno suscrito entre su partido, el PSOE, Nueva Canarias y Sí se puede

Carlos Medina
Carlos Medina. / Sergio Méndez

En julio, Carlos Medina, primer teniente de alcalde de Tacoronte y concejal de Economía y Hacienda, Obras y Servicios, Aguas y Electrificación, debe convertirse en el nuevo alcalde del municipio, tal y como está firmado en el pacto de gobierno suscrito entre su partido, el PSOE, Nueva Canarias y Sí se puede, en junio de 2019. Sin embargo, como consecuencia de ese mismo acuerdo, Medina y Sandra Ramos, ambos secretarios general y de organización en el municipio, respectivamente, han sido expulsados de las filas socialistas. Una suerte que no corrió su compañero y concejal de Urbanismo, Tarsis Morales, con quien Medina ha intentado hablar “por activa y por pasiva y ha sido imposible”.

Pese a estar viviendo un momento difícil políticamente no pierde la calma y tiene claro que luchará para hacer valer su derecho como militante y como representante político al que amparan derechos fundamentales otorgados por un acta de edil.

-¿Fye muy complicado elaborar los primeros presupuestos de la pandemia de Covid-19?
“Bastante complicado, porque el contexto presupuestario de 2020 nació en una realidad económica y social y durante el año hubo que irlo derivando a la realidad que nos encontrábamos en cada momento en función del estado de alarma y por lo tanto, hubo que replantearlo hasta tres y cuatro veces. Afortunadamente, como el Ayuntamiento no nació con presupuesto corriente a 1 de enero de 2020, tuvimos cierto margen de maniobra para priorizar lo que fuese necesario y atender la cantidad de cosas que nos íbamos encontrando. Ha sido una experiencia intensa, de mucha incertidumbre, donde tomábamos decisiones sin saber lo que nos íbamos a encontrar”.

— En ese sentido, ¿los tres grupos que están en el gobierno tenían claro que se iba a priorizar el área de Bienestar Social?
“Bienestar Social y acciones a las que había que dar respuesta y un marco presupuestario. En ese contexto fue necesario dotar al Ayuntamiento de medios de higienización, medidas preventivas para el personal y asumir responsabilidades para las que no estaba preparado como ningún otro. A ello se le sumaron los mecanismos para que los trabajadores pudieran desarrollar sus tareas y que el vecino no se viese afectado. Ese fue otro gran reto, porque había áreas que casi no tenían personal”.


-¿Cuál es su valoración de este primer año y medio de gobierno?

“Si dijese que en lo personal no estoy del todo satisfecho por cómo han ido las cosas y porque creo que podríamos hacerlo bastante mejor no sería del todo justo ni fiel a la realidad. 2020 vino marcado por un confinamiento y una situación extraordinaria, nueva, que no provocaron que funcionasen los ritmos de la administración al tiempo que se hubiera querido. Pero es verdad que en situaciones extraordinarias los políticos y las políticas deben ser quienes lideren respuestas más eficaces en los tiempos y en las formas para el ciudadano. El Ayuntamiento necesita una modernización y una organización que realmente dé respuesta al día a día del vecino y que éste lo vea como administración que atiende sus demandas. No digo que un suspenso pero sí un aprobado justo y eso significa que tenemos mucho que hacer en los próximos años”.

-¿Entonces, ¿qué nota le pondría al tripartito?
“Un seis raspando. Hay que ser autocrítico, la excelencia la podemos poner como un sueño utópico o como un objetivo a alcanzar. Evidentemente, la situación que nos encontramos en el Ayuntamiento no nos permitió un punto de partida ni siquiera del cero. Nos hemos encontrado situaciones del mandato pasado como expedientes de terceros y concesiones en el mercado municipal de dos o tres años atrás que no se habían resuelto. No me gusta hablar de la herencia recibida porque uno asume la responsabilidad cuando llega a una institución, pero el punto de partida de este gobierno, incluso fue mucho más atrás del cero”.

-Sin embargo, CC se ha jactado de dejar un Ayuntamiento saneado y con superávit…
“Y es cierto, porque tenemos dinero que no somos capaces de gastar por falta de procedimiento y de estructura, ni ellos, ni nosotros, ni su antecesor. Si no se gasta, sobra, pero un ayuntamiento está para invertir, y para eso falta procedimiento, estructura administrativa y organización interna. Si hubo preocupación por parte del alcalde anterior no la llevó a la práctica y nosotros sí nos hemos preocupado por organizar la casa en la medida de nuestras posibilidades con lo difícil que es incorporar nuevo personal. En los dos próximos meses lo hará una medida de entre 10 y 13 personas en distintos departamentos. A ello se suma la oferta pública para cubrir plazas de policías locales, que es un hito en la historia del municipio, son hechos demostrables y que están ahí”.

-¿Cómo funciona el pacto de gobierno?
“Goza de buena salud a pesar de la situación política en la que me encuentro inmerso junto con mi compañera de filas Sandra Ramos. Lo que creo que no nos podemos permitir es la inestabilidad en la gestión”.

-¿No se arrepiente de haberlo firmado pese a que le costó su expulsión del PSOE un año después?
“Tomé una decisión que estuvo avalada por un debate abierto que se dio en la agrupación. Todo el mundo sabía en las reuniones que tuvimos a la hora de barajar las diferentes opciones el pacto que íbamos a suscribir y se apoyó. Había que romper o cambiar la forma de gobernar el municipio en mandatos pasados, en los cuales la candidata de Cs, Virginia Bacallado, había participado, y eso fue lo que se decidió. Otra cosa es lo que ocurrió después, pero son consecuencias de las responsabilidades que uno asume y que tendrá el recorrido que tenga que tener. Lo que nunca hemos entendido es que no se haya permitido que el PSOE local pudiese tener opinión en esos acuerdos que se llegaron para otras administraciones. Fue muy difícil explicarle a nuestro electorado cómo se permitía que en La Laguna, Tegueste, e incluso a posteriori en el Gobierno de Canarias se pudiese llegar a pactos progresistas y en Tacoronte no, condicionados por la gobernabilidad del Cabildo o del Ayuntamiento de Santa Cruz que al final se perdió. Sinceramente, espero que el PSOE recapacite. Sobre todo, después de ver la medida cautelar que ha dictaminado el juez en el caso de Arona que es bastante similar, porque al final quien pierde es la credibilidad al PSOE.

-¿No le parece incoherente que el PSOE al mismo tiempo haya aceptado a dos exconcejales que en su momento fueron expulsados por desobedecer las órdenes de la Ejecutiva y presentar una moción contra de CC, formación con la que sí había firmado un pacto?
“Evidentemente, cuando un partido político quiere mostrar credibilidad se tiene que sustentar en las coherencia y en las medidas justas para con sus representantes politicos o militantes. Creo que a la situación de Tacoronte los responsables orgánicos del partido no le han dedicado ni cinco minutos porque con lo mismo que me expedientan a mí y a Sandra Ramos indultan al otro concejal del PSOE Tarsis Morales y aun no sabemos qué es lo que ha ocurrido. Hay muchas preguntas sin respuestas por parte de los responsables, tanto a nivel insular como regional. Yo creo que es una decisión incoherente pero mi opinión no se escucha ni se tiene en cuenta. A mí no me ha llamado nadie para intentar buscar una solución pactada a esta incertidumbre política que salpica a la administración y al PSOE en Tacoronte, porque con el mismo argumento que me expedientan, he escuchado declaraciones de la responsable insular del PSOE dando por válido el pacto”.

– ¿Sigue pensando que hay una campaña en su contra?
“Es que todas estas medidas que no obedecen al diálogo sino a razonamientos ilógicos y en las que no veo transparencia en el desarrollo de los expedientes disciplinarios, por lo menos la conclusión a la que llego es que los que molestan son Carlos Medina y Sandra Ramos. Si es así y quieren que me aparte, quizás podamos llegar a soluciones y acuerdos pero es que no ha habido diálogo”.

-¿Y los afiliados que dicen?
“Hay un enfado importante en una parte de la militancia y un silencio, también importante, en la otra. La gente no entiende lo que ha ocurrido. La agrupación que lleva muchos años teniendo un local fijo de debate y desde que entramos en esta situación, solo se ha abierto una vez para dar explicaciones a tres de los ediles del grupo municipal. No ha habido reuniones con los militantes, ni una explicación o un espacio donde se puedan expresar más allá de los grupos de wazap y el silencio de los responsables del partido, solo sé que se ha creado una gestora”.

-¿Esta situación le impide ser el alcalde a partir de julio?
“Si soy expulsado definitivamente del PSOE, la Ley Canaria de Municipios impide que un concejal no adscrito pueda ocupar una mayor representatividad que la que tiene en este momento. Lo verdaderamente importante en este caso no es que yo coja la Alcaldía sino que se genere esa estabilidad dentro del grupo municipal y que se respeten las condiciones pactadas en su momento. Evidentemente, mi posición será la de dar estabilidad al grupo de gobierno”.

-Si finalmente lo expulsan, ¿abandona la política para siempre o fundará una nueva agrupación como sus excompañeros?
“No lo sé. A día de hoy he dejado entrever que a partir de 2023 necesito un espacio. Son doce años compartiendo mi trabajo con mis responsabilidades orgánicas y políticas, pero faltan dos años y no sé lo que puede pasar”.