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Radiografía de la vejez en Tenerife

El diagnóstico sobre las personas mayores en la Isla, realizado por el Cabildo, muestra un colectivo feminizado en el que el porcentaje de personas que viven solas va en aumento
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El Cabildo quiere apostar por políticas sociales para los mayores que vayan más allá del ocio y el tiempo libre. DA

Si antes de desatarse la pandemia ya preocupaban cuestiones como la soledad, los bajos ingresos, la dependencia o la necesidad de una atención integral, en este último año se ha puesto en evidencia que el colectivo de personas mayores, las que tienen 65 años o más, necesitan de políticas específicas que atienden sus necesidades. En la búsqueda de datos para poner en marcha esos programas que “vayan más allá del ocio y la dinamización”, según defiende la actual consejera insular de Acción Social y presidenta del Instituto de Atención Socio Sanitaria (IASS), Marián Franquet, el diagnóstico que su área ha realizado sobre esta población va a ayudar a dirigir esas políticas a una población diana.

Los datos que arroja dicho informe sirven para constatar algunas cosas que ya se intuían, como que los municipios del norte de Tenerife están más envejecidos; que son más las mujeres mayores; también que son más las mujeres que viven solas; o que la mayor parte de las actividades para este colectivo no se desarrollan en los municipios con más personas mayores. También se apunta que habría que ofrecer alternativas distintas a las de ocio y tiempo libre, ya que el nivel cultural de los mayores es cada vez más alto, aunque predominen las personas con estudios primarios. Se invita a los Ayuntamientos a fomentar modelos de viviendas para mayores, más allá de las residencias, cuyas plazas están todas ocupadas.

En cuanto al índice de envejecimiento, entendido como el porcentaje de población de 65 años o más sobre la población total, está encabezado por Los Silos, con el 24,68% de su población por encima de esos 65 años, cuando la media de Tenerife es del 16%. Le acompañan en ese ranking Puerto de la Cruz, Fasnia, Garachico, Buenavista del Norte, Vilaflor, La Guancha, Icod de los Vinos o San Juan de la Rambla, todos con tasas de vejez por encima del 20%. En cambio, los municipios con menores tasas de población envejecida son los que están en el sur de Tenerife, con Adeje, San Miguel o Arona con índices que no superan el 12%. De estos datos, según apunta Franquet, lo que más le llama la atención es la diferencia entre los municipios menos envejecidos y los que más. “Estamos hablando de una diferencia de más de 10 puntos porcentuales entre Los Silos y Adeje, que es el que menor población mayor tiene. A mí eso, por ejemplo, me habla mucho de la movilidad en la Isla, de forma que la población más joven está donde está el empleo, en el sur, en el turismo, y se van a vivir donde consiguen el trabajo. Esto nos sirve, por ejemplo, para realizar acciones para mayores en función del municipio”.

En cuanto a la tipología de los hogares, el estudio refleja que la mayoría de los que son unipersonales están habitados por mujeres, de forma que, “la soledad no deseada afecta en mayor medida a las mujeres que a los hombres”, y que son hogares que van en aumento: en uno de cada 12 vive una persona sola. En relación con esto, la consejera explica que un ejemplo de lo poco diversificadas que han estado las políticas de mayores, es la falta de programas específicos para atender el maltrato en las mujeres de más de 65 años. “Nosotros tenemos un plan estratégico de políticas de igualdad, en el que trabajamos con mujeres inmigrantes, con discapacidad, jóvenes, pero no hay ni un solo apartado dedicado a la mujer mayor. Y es algo que me llama la atención porque el estudio nos arroja porcentajes muy altos de mujeres mayores, un colectivo del que además sabemos a través de las oficinas de atención a la violencia de género, también por las denuncias y los asesinatos, que son víctimas de esa violencia, con el añadido de la crueldad del tiempo, la de muchos años soportando esa situación”.

El diagnóstico de las personas mayores de la Isla también indaga en cuestiones como el nivel de estudios del colectivo, que se distribuye de forma asimétrica. Destacan las personas que cuentan con estudios primarios o menos y con estudios secundarios. Sin embargo, se apunta que hay una tendencia que evoluciona a personas con mayores niveles de estudios, “quienes posiblemente demandarán actividades socioeducativas y oportunidades de participación social de diferente calado”. En este sentido, apunta la presidenta del IASS que “tendemos a infantilizar a los mayores, cuando, cada vez más, demandan recursos distintos a los de ocio y tiempo libre”.

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La diferencia entre el municipio más envejecido (Los Silos) y el menos (Adeje) supera los 10 puntos porcentuales. DA

Atención a los mayores

Los servicios de teleasistencia y ayuda a domicilio son los dos que el estudio ha encontrado como los más extendidos, aunque, en ambos casos, sigue siendo una implantación que está por debajo de la media nacional. El de ayuda a domicilio está más implantado, y en ambos casos son más las mujeres los que los demandan. Santa Cruz y La Laguna, son los dos municipios con mayor número de atenciones de este tipo, sumando entre ambos más de 3.000 usuarios.

En cuanto a las infraestructuras, se constata que hay muy pocos centros de día, a excepción de Santa Cruz, que cuentan con una decena. Al fijar la mirada en otro tipo de recursos como las viviendas para mayores, la implantación es mínima en Canarias, solo existen cuatro de este tipo, dos en Tenerife. Y en las residencias de mayores, también se apunta la gran variabilidad de tipologías, aunque se constata que no hay plazas libres, y la mayoría están ocupadas por mujeres.

Apunta la consejera que “el diagnóstico nos va a permitir desarrollar líneas de actuación específicas en multiples campos como, por ejemplo, ver dónde y qué tipo de recursos abrimos, porque si tenemos un municipio con un mayor porcentaje de población de más de 65 años, tendremos que abrir infraestructuras adaptadas al colectivo, y hacerlo en mayor medida que en los municipios donde no está esa población, y no solo hablo de accesibilidad”.

“Otra de las cosas que observamos -continúa- es que hay una distorsión entre las acciones que se desarrollan centradas en el ocio, y dónde está la población mayor. Santa Cruz y La Laguna están en la media de persona mayores de la Isla, sin embargo, más del 50% de las actividades se centraban en el área metropolitana, que es cierto que por población debería tener mayor número de actividades, pero luego miras los municipios con mayor tasa de vejez y apenas tenían actividades”.

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Más del 50% de las actividades de ocio ofrecidas a los mayores se dan en el área metropolitana. DA

“El trabajo que se ha hecho con los mayores es muy poco por no decir nulo”

Marián Franquet defiende que los mayores necesitan algo más que ocio y dinamización, que es lo que, a su juicio, venía ofreciendo el desaparecido programa Ansina, el mismo que, recuerda, “ahora mismo sería inaplicable por las restricciones sanitarias”. Afirma la consejera insular de Acción Social que “el trabajo que se ha hecho con los mayores en la Isla es muy poquito, por no decir prácticamente nulo, con un único programa dedicado al ocio y al tiempo libre”.

Con el diagnóstico sobre la mesa, el siguiente paso es el proceso participativo en el que se va a preguntar a los mayores qué es lo que quieren. “Vamos a contar con todas las organizaciones, pero también con los mayores que no están asociados, que son la mayoría. Colegios Profesionales, la Universidad de La Laguna, entidades del tercer sector, todo con el objetivo de conformar el Plan Integral de Atención a los Mayores de Tenerife”.

Mientras tanto, asegura la consejera que se seguirá avanzando en los distintos programas ya en marcha. “El IASS ha presupuestado este año un millón y medio para atender a personas que vivan solas de más de 70 años, o que vivan con otras, pero en una situación de fragilidad social. Ahí tenemos desde cuidado personal (tinte en el pelo, uñas de las manos, los pies…) al mantenimiento de la vivienda (cambiar una bombilla, arreglar un fregadero…) también fomentar la salud y prevención de enfermedades, o la alimentación sana, no solo dando indicaciones de cómo alimentarse, sino también acercarse la comida a las personas que no puedan cocinar”.

En cuanto a la vuelta a las actividades, “estamos amarrados a la situación COVID. En cuanto podamos hacer actividades lo haremos, pero no vamos a hacer nada que ponga en riesgo la salud de las personas”.

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