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Vistabella, las lecheras, y el arte del muralismo

El distrito Ofra-Costa Sur impulsa la recuperación del Mirador de Vistabella con un mural que homenajea la relación de este punto de la capital con las campesinas de la época
Vistabella, las lecheras, y el arte del muralismo SERGIO MÉNDEZ
Vistabella, las lecheras, y el arte del muralismo SERGIO MÉNDEZ

Ofrece una perspectiva única de Santa Cruz. Nació con el objetivo de convertir esta zona de Vistabella en un referente de los espacios municipales al aire libre, pero el paso de los años, el vandalismo, y el olvido municipal, convirtieron al Mirador de Vistabella en un lugar degradado. Por eso, que desde el pasado lunes, quienes hasta allí se acerquen disfruten no solo de las vistas, sino también del arte que Mural Basement ha plasmado en sus paredes, en las que homenajea a las lecheras, es, sin duda, una buena noticia. Y es que, poca gente sabe que Vistabella era punto de paso para estas mujeres que durante años recorrieron a pie muchos de los caminos de la cumbre de Anaga para llevar leche fresca a los hogares de Santa Cruz.

Allí, por ejemplo, debían pagar (o esquivarlo) el pago del fielato, impuesto a las mercancías que se les exigía para vender en la capital. También allí, cogían la guagua de vuelta a sus casas con los desperdicios de comida que muchas familias les entregaban para alimentar a los animales, transporte que muchas veces las dejaba en tierra por el fuerte olor que desprendían los restos de comida.

Toda esta historia es la que pretende contar el mural que la concejal del distrito Ofra-Costa Sur, Gladis de León, junto con la empresa Mural Basement, ha impulsado para, no solo recuperar este espacio, sino también para conocerlo mejor. “Este es un proyecto que queremos extender por el resto de Santa Cruz, porque es una forma de evitar que los espacios se vandalicen, si les damos un uso, se suele respetar”. Admite de León que también será necesario dotar al Mirador de otros servicios, por eso ya piensan en cómo sacar una concesión para una cafetería en la zona.

En cuanto a la temática, explica que, “nos pusimos en contacto con los muralistas y les pedimos opciones. Fueron ellos los que, con su investigación, propusieron el tema de las lecheras. Después de varias propuestas, las mujeres que aparecen en el mural están inspiradas en las que pintó Pedro Guezala, cuyo trabajo está expuesto en el Museo de Bellas Artes. Les sugería que las tomaran como modelo y así lo hicieron, pero envejeciendo sus rostros, puesto que, la Guezala se le llegó a criticar porque la cara de sus campesinas eran muy de señorita de ciudad”.

Por su parte, los creadores de este mural, que también han realizado una intervención en la parada de guaguas, explican que desde este mirador, “puede observarse un tramo del sendero montañoso que, partiendo desde lo alto de Los Valles, desemboca en Cueva Roja y por el cual transitaron a diario, durante la primera mitad del siglo XX, las lecheras que vendían su mercancía en Santa Cruz”.

Cuentan que en su proceso de documentación se encontraron con que “Vistabella, además, guarda una relación importante con el oficio de estas mujeres que, por generaciones, tuvieron que pagar o esquivar el tributo a las mercancías que se les exigía en el Fielato de Vistabella. Este edificio, muy próximo al Mirador, fue construido en 1900 para ser usado como almacén de mantenimiento del tranvía Santa Cruz-Tacoronte. A día de hoy sigue en pie y su uso está cedido al Centro de Iniciativas Turísticas”.

En cuanto al trabajo artístico realizado, detallan que “la obra de rehabilitación del mirador consistió en la reparación y limpieza de sus estructuras arquitectónicas y en un revestimiento mural en el que aparecen cuatro lecheras, el inicio del Camino de Las Lecheras y flora de la zona”. Como explicó la concejala, “el mural se basa en la obra pictórica del artista tinerfeño Pedro de Guezala, coetáneo a la época de mayor actividad de las lecheras, a las cuales retrató en varios de sus cuadros. En el mural también se incluyó como elemento natural predominante a la pitera, planta a la que el pintor también estudió en varias de sus obras”.

Precisamente, la historia del oficio de las lecheras, del Camino, del Fielato y de Pedro de Guezala se explican junto al mural en cuatro paneles interpretativos, que ayudan a comprender el alcance de la intervención.

Otra de las rehabilitaciones llevadas a cabo por Mural Basement fue la restauración de la antigua parada de guaguas que se encuentra a la entrada del Mirador y en la cual se explica la historia de la evolución del transporte en la zona (el tranvía que llegaba a Tacoronte, la llegada de las Jardineras y de las guaguas perreras, llamadas así porque costaban una perra). Todos estos medios de transporte también fueron usados asiduamente por las lecheras. La historia se explica en una placa, junto a un mural en blanco y negro de tres lecheras frente a una Jardinera.

Mural Basement, dirigida por el artista plástico Erik Air, contó con el asesoramiento del Museo de Bellas Artes y de grupos como Montañeros de Nivaria, impulsores de la recuperación del Camino de Las Lecheras.

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