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El emblemático granero de Icor corre peligro de venirse abajo

El propietario del inmueble más significativo del histórico caserío ya tiene permiso de Patrimonio insular para actuar en el tejado, pero está a la espera de la licencia municipal
El granero o secadero es la construcción más emblemática de Icor / NORCHI

El caserío de Icor destaca por su gran valor arquitectónico, etnográfico, arqueológico y paisajístico, una joya que se ha mantenido imperturbable a lo largo del tiempo, datando sus primeras viviendas del siglo XVII, como la más significada que mantiene en su parte superior el granero o secadero, que según su propietario actual Ignacio Fuertes, puede situarse en 1628. Precisamente esta construcción, la más fotografiada de tan histórico entorno, corre peligro por las grietas en las esquinas de su parte superior y la caída de parte del tejado.

El caserío de Icor fue creado por familias que se dedicaban al cultivo de trigo, viñas y árboles frutales, y a la ganadería de cabras y ovejas, mientras otras vivían en cuevas guanches que abundan en la zona, una de ellas debajo del gran granero o secadero de tabaco, que hoy quiere recuperar Vanesa Fuertes como pequeño museo con piezas y utensilios de principios y mediados del siglo pasado, hasta un botellín del primer año de la cerveza Dorada (1939).

Vanesa es hija del vallisoletano Ignacio Fuertes, a quien convenció hace cuatro años para pasar su jubilación en Tenerife en lugar de Málaga, como tenía decidido. Vanesa vive en Escocia, pero acude a menudo a Arico para practicar la escalad y de paso echarle una mano a su padre. Y ahí, muy cerca, del barranco donde Vanesa practica la escalada, compró su padre una casa de 1950 y con ella otras históricas, como el granero, más un pequeño huerto en donde trata de recuperar, entre otras cosas, las plantaciones de tabaco que se dieron en esa zona.

Ignacio Fuertes compró hace cuatro años compró varias casas y terrenos en Icor / FRAN PALLERO

Hoy, Ignacio y Vanesa andan preocupados por el estado de ruina del tejado del granero (debajo está el local de la asociación de vecinos) y recuerdan que “en marzo de 2020 presentamos el proyecto al Ayuntamiento y en agosto a Patrimonio del Cabildo y este nos concedió la resolución positiva en octubre, pero nos falta la licencia municipal. Teníamos fecha para febrero, pero nos cancelaron la reunión, que ha pasado al día 21 de este mes, con la jefa técnico de Urbanismo”, señalan, mientras que el padre insiste. “Urge una actuación rápida, sobre todo para poner freno a las grietas”.

El caserío de Icor se halla junto a la Carretera del Sur (TF-28) en una loma sobre el barranco que le da nombre y por debajo de Madre de Agua, donde se encuentran los históricos lavaderos de un asentamiento anterior a la llegada de los castellanos, datando sus casas actuales, bien conservadas, del siglo XVII. Icor está situado a 330 metros de altitud y desde allí se divisa parte de las medianías y corona forestal de Arico y Fasnia, y  en la costa, El Porís, Las Eras y el muelle de Granadilla, y ya muy cerca los parques eólicos, el futuro que rivaliza en la zona con el pasado. Su principal valor son sus casas canarias tradicionales, de planta rectangular y patio interior. Algunas son de dos pisos, con una escalera de madera para acceder a esa estancia, que normalmente hacía de granero. Las paredes son de mampostería y tejado a dos aguas.

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