medio ambiente

Ocho plántulas de seba vuelven al mar en Tenerife tras crecer en un laboratorio

Las plantas han sido cultivadas a partir de semillas recogidas en El Médano y La Jaquita y han sido plantadas a entre 8 y 12 metros de profundidad en Abades
Ocho plántulas de seba vuelven al mar en Tenerife tras crecer en un laboratorio
La plantación pretende restaurar una zona concreta, pero también visibilizar el problema y demostrar que proteger las praderas debe ser una prioridad. Innoceana

Innoceana, organización internacional sin fines de lucro dedicada a la protección, investigación y restauración de los ecosistemas marinos, y el Cabildo han comenzado esta semana en Abades (Arico) la primera fase de plantación de las plántulas de seba (Cymodocea nodosa) germinadas y cultivadas durante los últimos meses en el laboratorio de Innoceana.

Las semillas proceden de las praderas donantes de El Médano y La Jaquita, en el litoral de Granadilla. Su recogida se realizó manualmente y de forma distribuida, evitando concentrarla en un mismo punto para no perjudicar la capacidad natural de regeneración de las praderas de origen.

Después de completar satisfactoriamente la germinación y alcanzar el desarrollo necesario, las primeras ocho plántulas fueron trasladadas al medio marino y plantadas, quedando “bien ancladas”, en Abades, una de las zonas incluidas en la autorización concedida por el Ministerio para la Transición Ecológica.

La actuación se desarrolló a una profundidad de entre 8 y 12 metros y busca reforzar áreas de un sebadal que han ido perdiendo densidad con el paso de los años. Las plántulas se colocaron en agrupaciones, empleando sistemas de fijación biodegradables, y ahora su evolución será objeto de seguimiento durante al menos tres años, según informó la organización.

El objetivo es comprobar si esta metodología permite redensificar los parches degradados y reforzar progresivamente las funciones ecológicas del sebadal: servir de refugio y zona de cría para numerosas especies, estabilizar los fondos arenosos, mejorar la calidad del agua, capturar carbono y aumentar la resiliencia de la costa, indica Innoceana.

Sin embargo, desde este colectivo proteccionista del medio marino se insiste en que la restauración no puede presentarse como la solución principal a la pérdida de sebadales. En ese sentido, recuerda que Canarias ha perdido más del 50% de estas praderas en las últimas décadas debido a presiones que -advierten- continúan produciéndose. Entre ellas, citan el fondeo de embarcaciones sobre la seba, los vertidos y las aguas residuales, el desarrollo costero, las obras en el litoral y el deterioro general de la calidad del agua.

Esta plantación pretende, por tanto, restaurar una zona concreta, pero también visibilizar el problema y demostrar que proteger las praderas que todavía se conservan debe ser siempre la prioridad.

A largo plazo, la visión de estos jardineros del mar es “inspirar” a administraciones, instituciones científicas y empresas para crear una red de viveros de sebadal en Canarias. Estos espacios permitirían recoger semillas de manera responsable, germinarlas y cultivar plántulas que posteriormente puedan utilizarse para reforzar praderas degradadas en diferentes puntos del Archipiélago.

“Estamos devolviendo al mar las primeras plantas que hemos germinado en nuestro laboratorio, pero queremos dejar claro que no podemos plantar sebadales al mismo ritmo al que los seguimos destruyendo”, subraya la organización.

TE PUEDE INTERESAR