Cultura

Javier Castillo, escritor: “Es alucinante que una historia que ha surgido en mi cabeza se convierta en una serie de Netflix”

El escritor malagueño ha publicado hace poco más de un mes su quinta novela, 'El juego del alma', que hasta ahora "es la que más está gustando"

Javier Castillo. | DA

Este será el segundo año consecutivo en el que Javier Castillo no firmará personalmente su libro. La pandemia le ha vuelto a robar al chico del tren las palabras, los abrazos e incluso, como él mismo reconoce, “ese brillo en los ojos” de sus lectores. Esta vez, con El juego del alma, la última novela de suspense del malagueño que, sin ánimo de destripar la trama, vuelve a superarse en una lectura que, conforme avanza, entrecorta la respiración. El éxito del escritor de 34 años es evidente aquí, en España, y al otro lado del charco donde, precisamente estos días hizo su aparición estelar en la mismísima Times Square de Nueva York. “¿Alguien me pellizca?”, preguntaba Castillo tras verse reflejado en las pantallas más famosas del mundo. Un sueño que probablemente continúe viviendo desde que la semana pasada confirmó que Netflix daría vida a su querida Miren Triggs en La chica de nieve.

La chica de nieve se convirtió en el libro más vendido durante el confinamiento.

“Recuerdo aquel momento muy desesperanzador porque creí que nadie leería La chica de nieve. Las librerías estaban cerrando, la novela ya se había agotado en Amazon y, además, era imposible reponer más ejemplares, ya que solo operaban los camiones con productos esenciales. Fue todo un caos porque lo publicamos el 12 de marzo, tan solo un par de días antes de que se decretase el estado de alarma. Aunque, afortunadamente, ese primer volumen de gente que lo compró fue alucinante. Con el tiempo, cuando las propias librerías comenzaron a vender de forma online, tuvo una acogida abrumadora. Fue muy bonito acompañar a tanta gente con La chica de nieve durante uno de los momentos más históricos de nuestra generación, que espero que no vuelva a ocurrir. Es un regalo que me llevaré siempre. Durante el confinamiento recibí mensajes de personas que me comentaban cómo les ayudaba la historia a evadirse del dolor y el drama. Son esos mensajes tan emotivos los que me llevo para siempre, independientemente de las cifras de venta. Al principio, creí que haber publicado en marzo había sido un error, pero resultó ser todo lo contrario”.

-Tal es así que esta primera historia de Miren Triggs se convertirá en una serie de Netflix.

“Aún no me lo creo. Es muy ilusionante que una historia que surge en mi cabeza y aquí, en mi despacho, tome forma. Y no solo eso, sino poder identificar a la protagonista, Miren Triggs, que es muy especial. Además, que vaya a llegar a 190 países, como por ejemplo Corea, es un sueño; el mío y el de cualquier escritor que consiga que algo suyo se convierta en universal”.

-¿Cómo surge la historia de su última novela, El juego del alma?

El Juego del alma surgió de una idea muy simple: me imaginé a Miren huyendo en la playa en mitad de la noche sin saber qué le iba a ocurrir y a punto de morir. Quería enfrentar a la protagonista a sus propios miedos para que rompiera ese cascarón que se formó a raíz de lo que le sucedió. A partir de ahí, empecé a desarrollar el resto de la trama. Aunque lo cierto es que cuando estaba escribiendo La chica de nieve ya lo tenía pensado”.

-¿Podría contarnos de qué trata el thriller sin desvelar la trama?

“Una chica aparece crucificada en una nave abandonada situada en un suburbio a las afueras de Nueva York. A su vez, Miren Triggs, periodista de investigación de uno de los principales diarios de la ciudad, recibe un sobre de manera inesperada en cuyo interior hay una fotografía polaroid de otra adolescente amordazada en el interior de lo que parece ser una furgoneta. Es entonces cuando comienza a indagar en una desaparición que sucedió 9 años antes y en la que ella ya estuvo involucrada. Y lo hace, además, ayudada por un antiguo profesor de periodismo con el que mantiene una cierta tensión…”.

-Comenzó a escribir El juego del alma cuando la pandemia de coronavirus irrumpió en nuestro país, ¿le resultó complicado?

“Fue duro. Durante los meses de confinamiento estuve muy desconcentrado. Pese a que me encontraba en casa, existía una continua tensión con el exterior. Pensaba constantemente en si me llegarían las mascarillas o si tendría guantes para ir a hacer la compra. Me sentía bloqueado para escribir. Finalmente, logré encontrar una rutina y centrarme en una historia muy poderosa, que pienso que a la gente le encantará”.

‘El juego del alma’ es la quinta novela del escritor malagueño. | DA

-¿En qué consiste esa rutina?

“Me ducho a primera hora, ponga música que genere un ambiente tétrico, como la de la serie Dark o la película Interestelar, y me preparo un café que nunca me llego a tomar, solo cuando está frío para aprovechar un descanso en el primer proceso de escritura. Luego sigo escribiendo durante toda la mañana hasta el mediodía. Por la tarde reviso lo que he escrito y por la noche organizo lo que voy a escribir al día siguiente. De modo que evito enfrentarme a la página en blanco. Nunca desconecto y suelo estar en mi mundo, respondo con monosílabos… Me vuelvo un poco loco [bromea]. Suelo tardar un año en finalizar una novela, ya que sacrifico muchas cosas para conseguirlo e intento cumplir con mi cita anual. De hecho, ya estoy escribiendo la próxima. Intento planificarlo todo muchísimo y busco que la lectura sea amena, pero intensa. Dejo preguntas en el aire, doy giros, sorprendo… Una incógnita constante que hace que el lector no pueda parar de leer”.

-Todas sus novelas tienen un ritmo frenético que invita a continuar leyendo. Siendo tan metódico y dedicando tanto tiempo a escribir, ¿qué siente cuándo un lector devora la novela en apenas unos días?

“Es como el chef que se pasa el día cocinando y el comensal lo engulle en tan solo cinco minutos [afirma entre risas]. Sinceramente, muy agradecido. Creo que es el mejor piropo que se le puede decir a un escritor porque significa que la historia ha enganchado al lector”.

-Publicó El juego del alma hace apenas un mes. ¿Qué tipo de reacciones ha recibido hasta el momento?

“En general, es la novela que más está gustando. Especialmente por la cantidad de tramas que aborda y cómo confluyen al final. Además, el personaje de Miren es único. Tiene ese dolor, fortaleza y rabia que se complementa con su fragilidad; siempre a punto de desmoronarse”.

-Imagino que con las restricciones sanitarias, al igual que sucedió con La chica de nieve, no podrá organizar firma de libros.

“Las firmas de libros es lo que más echo de menos. Recibo mucho cariño a través de las redes sociales, pero no es lo mismo. En persona, noto el brillo en los ojos y siento la calidad de un abrazo. Ahora mismo, me paso un año entero escribiendo solo y tras entregar la novela continúo solo. Antes vivía una especia de fiesta de celebración mediante los encuentros y las firmas. Tengo muchas ganas de vacunarme y recuperar la normalidad; celebrar la vida”.

-¿Ha ideado alguna alternativa esta vez?

“He intentado acercarme a los lectores de alguna manera. He firmado unos 5.000 ejemplares repartidos en librerías. En ocasiones especiales, como el pasado Día Internacional del Libro, escribí varias dedicatorias para que todo aquel que quisiera pudiese descargarla y pegarla en su libro. Aunque honestamente yo valoro más el propio momento que la firma. A mi garabato no le doy valor, pero entiendo que es una forma de acercarme al lector”.

-Comenzó su carrera a través de una plataforma digital, pero desde hace años trabaja con una editorial tradicional, Suma de Letras. ¿Cree en la convivencia entre el libro electrónico y el de papel?

“Creo que el libro electrónico y el tradicional se complementan perfectamente, ya que lo que importa son las historias. Soy lector de e-book cuando voy a la playa porque el brillo es perfecto y no me gusta que las hojas se llenen de arena. Incluso, ahora existen otros formatos, como el audiolibro que también suelo utilizar, sobre todo cuando practico deporte. Me permite estar una hora leyendo con cascos. Además, están narrados por voces profesionales. Algunas de mi novelas están interpretadas por la voz de El mentalista, y es alucinante. Creo que el libro de papel no morirá nunca porque cuenta con características que no tiene el electrónico, y viceversa”.

-Hay autores que incluso regalan sus novelas en formato electrónico.

“Es un buen plan para enganchar a los lectores. Yo, en particular, no lo hago porque trabajo en una editorial que conlleva más gastos que una persona que autopublica, es decir, el beneficio de mis libros también se reparte entre el equipo de marketing, comunicación, edición, transportistas… Aunque reconozco que es una buena práctica. De hecho, cuando comencé en este sector vendía mi primera novela a 2,99 euros. Ahora intento equiparar el precio del libro electrónico al de papel”.

-De entre sus obras, ¿tiene alguna favorita?

“Estoy entre la primera, El día que se perdió la cordura, y la última, El juego del alma. Aunque creo que me decanto por la segunda por el personaje de Miren Triggs. Sobre todo, por su complejidad psicológica y lo especial que es. Y la novela en sí, que conlleva muchos misterios con un final apoteósico”.

-¿Y libro favorito?

“Tengo dos. Risa en la oscuridad, de Vladimir Nabokov y Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez”.

-Después de un millón de ejemplares vendidos, un contrato con Netflix y un anuncio en la mismísima Times Square de La Gran Manzana, ¿qué queda del chico del tren?

“La ilusión. Escribo con la misma e incluso con más porque le veo sentido a todo. Me siento delante del ordenador y estoy radiante de felicidad, pensando en cómo sorprender a la gente. Cuando haces algo con tanto cariño se nota entre líneas, en cómo finalizan los capítulos, en la luz… A pesar de ser una novela de suspense, tiene muchísimo mensaje de esperanza. Así que sí, sin duda, la ilusión”.