San Juan de la Rambla

Pedro Ángel Gómez Barreto: “Todavía queda mucho que contar de San Juan de la Rambla”

Pedro Ángel Gómez Barreto ha sido designado por unanimidad del Pleno como primer cronista oficial del municipio, una función que acepta con gran orgullo y mucha ilusión y a la vez “con una gran responsabilidad”

Pedro Gómez Barreto es natural del Puerto de la Cruz, pero actualmente vive en La Orotava y es “ramblero de corazón”, municipio en el que residió durante 22 años y trabajó otros 33. Sergio Méndez
Pedro Gómez Barreto es natural del Puerto de la Cruz, pero actualmente vive en La Orotava y es “ramblero de corazón”, municipio en el que residió durante 22 años y trabajó otros 33. Sergio Méndez

Portuense de nacimiento, orotavense de adopción y ramblero de corazón. Así puede definirse a Pedro Ángel Gómez Barreto, un hombre con una trayectoria profesional amplia y variada en su mayor parte ligada a San Juan de la Rambla, municipio del que acaba de ser designado cronista oficial. El primero, por si fuera poco.

Nunca pensó que podía existir esa posibilidad y ni siquiera aspiró a ella. Es más, el acuerdo adoptado el 18 de marzo por unanimidad del Pleno municipal “lo cogió totalmente por sorpresa”. Sin embargo, acepta su nueva tarea con gran orgullo y mucha ilusión pero a la vez “con una gran responsabilidad”, la misma con la que siempre ha desempeñado sus funciones en la Secretaría del Ayuntamiento, donde trabajó durante 33 años tras ganar las oposiciones.

Además, Pedro ejerció como secretario accidental y hasta juez de paz cuando la situación así lo requirió y siempre fue un enamorado del protocolo. Tal es así que era el responsable de organizar los actos, eventos y homenajes institucionales, y forma parte de la Asociación Española de Protocolo. “Para mí es una pasión y por eso siempre he intentado que los actos fueran sencillos pero con la importancia que merecían”, apunta.

Se incorporó al Consistorio el 6 de julio de 1984, donde permaneció hasta el 2017, fecha en la que rechazó su trasplante de riñón después de 27 años. Acto seguido, entró en periodo de hemodiálisis y a finales de ese año fue trasplantado con éxito por segunda vez y le concedieron la invalidez absoluta.

Su vinculación a San Juan de la Rambla se la debe a la música y a su padre, quien tocaba el bajo (también llamado tuba) en la Banda Municipal de Música del Puerto de la Cruz. “Era muy bueno”, subraya, pero en esos años la banda de música de San Juan de la Rambla, dirigida por Miguel Díaz Llanos, que recibió en 1096 a Alfonso XIII en el muelle de Santa Cruz, era lo mejor de la zona norte. Le faltaba un bajo, así que “ficharon” a su padre.

Díaz Llanos era al mismo tiempo el secretario del Ayuntamiento. Lo fue durante 45 años y a él se le deben las gestiones realizadas para que el municipio tenga el título de Villa. Con el paso del tiempo, hicieron falta guardias municipales y convenció a su padre, que “era una persona corpulenta y alta” para que se presentara a las oposiciones.

Tras conseguir la plaza, su progenitor se casó y decidió irse a vivir a San Juan de la Rambla, donde Pedro vivió hasta los 22 años. Su casa, el número 1 de la calle Temístocles Díaz Llanos, estaba anexa al edificio municipal y allí pasaba casi todas las tardes al ser “el hijo del guardia”, que en aquella época era sinónimo de respeto y autoridad.

Desde finales de 2017 Pedro está jubilado y eso le ha permitido tener más tiempo y buscar “curiosidades” del municipio que hasta ahora publicaba en redes sociales. Pero al ser nombrado cronista oficial, empezó “a organizar más las cosas porque representas a todos los ciudadanos y ciudadanas y no puedes publicar alegremente sino tener un poco más de cuidado y pensar en lo que la gente quiere leer y conocer dentro del amplio abanico de información que hay”.

Considera que la Isla “tiene una deuda” con San Juan de la Rambla, un municipio pequeño, que no llega a los 5.000 habitantes, pero con una historia “inmensa” de la que “todavía queda mucho que contar” con anécdotas, momentos y personajes dignos de sacar a la luz, que merecen que, por lo menos, los actuales vecinos y las nuevas generaciones, los conozcan.

Como ejemplo, cita una industria de alpargatas, que fue número 1 en Canarias, y los zapateros, un oficio que creó escuela y cuyo prestigio que le valió hasta una dedicación del poeta Pedro García Cabrera en su obra Vuelta a la Isla, en el poemario dedicado al municipio.

Pero también el vino, con un malvasía que a mediados del siglo XVI fue transportado a la Casa Real de Inglaterra, y las canteras. Había tres en el casco del pueblo, muy apreciadas por poseer una roca muy fácil de trabajar que dio origen a muchos bancos y plazas de Tenerife, entre los que se encuentran los divanes de la Catedral de La Laguna o el faro antiguo de Teno, por citar algunos ejemplos.

Asentamientos guanches

No hay que dejar de lado un legado con los antiguos asentamientos guanches, que hoy figuran en el Museo de Historia de Santa Cruz de Tenerife y tienen su origen en cuevas de San Juan de la Rambla, o los empaquetados de plátanos, de los cuales sobreviven tres, la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Pladimsa (Plátanos Díaz Miranda), la SAT Hergonza (Herederos de don Manuel Hernández González), y la Cooperativa Agrícola Rambla), “industrias que favorecieron la economía local, propiciaron trabajo para la gente del pueblo y evitaron que en épocas de vacas flacas mucha gente emigrara a Cuba o Venezuela Todo eso intentaré con todo mi orgullo y honor, sacarlo a la luz”, promete el cronista oficial.

Pedro Barreto considera que el exalcalde republicano Antonio Montes es una figura “que quizás no ha sido tratada con el respeto y el cariño que merece”. Montes solo estuvo seis meses en el cargo aunque previamente fue concejal pero consiguió distribuir el agua de la fuente de Pedro mediante la instalación de chorros que llegaron a todos los barrios y la zona baja del municipio.
En noviembre de 1935 propició una reunión regional de todos los ayuntamientos de La Región para constituir una “Asamblea de Municipios Canarios” para la defensa de la agricultura y economía regional en La Laguna y reclamar al Gobierno central mayor atención.

“Es curioso que el alcalde de un pequeño municipio que en esa época quizás no llegaba a los 2.000 habitantes, se pusiera a la cabeza y promoviera una reunión que fue correspondida por la mayoría de los alcaldes de Canarias”, explica.

Además, Antonio Montes estuvo preso por ser republicano, escapó del fusilamiento y tuvo que emigrar a Venezuela para poder mantener a su familia. Falleció en el país Andino aunque sus cenizas están en el cementerio ramblero.

“Cuando te metes a buscar historias de este tipo es como si fuera una novela, te atrae y te involucras tanto que no lo quieres dejar sino seguir y contarlo”, confiesa.
Al ser un trabajo sin remuneración alguna, resulta satisfactorio poder darlo a conocer ya que lleva su tiempo buscar datos, concretar, cotejar y contrastar opiniones con la propia familia. En este sentido, tiene claro que la mejor información son las fuentes orales.

En su opinión, hay dos cuestiones que merecen un capítulo aparte en la historia municipal: la música y el deporte. En el primera caso, por ser uno de los pocos municipios que puede presumir de tener dos bandas de música: la 19 de marzo, de San José, con su propia academia, y la asociación artística Alcaraván, Medalla de Oro de la Villa por su centenario, que recoge el testigo de la antigua banda de música.

Otra, es la Unión Deportiva Rambla, con una trayectoria de más de 70 años y en la que está trabajando, rescatando las memorias de muchos jugadores que tienen más de 80 años. Así comenzó la amplia trayectoria deportiva de Pedro Barreto, transmitiendo las crónicas de este club desde el bar Tabaiba.

Las fiestas también tienen su importancia. En este sentido, sostiene que “es curioso” que su patrón sea San Juan Bautista pero la celebración más importante durante los primeros años del siglo XX era la de la Virgen del Carmen, quizás por la antigua tradición marinera del municipio. El encendido del risco, la papada y las veladas de zarzuela, a las que acudían vecinos de todos los puntos de la Isla porque “las bandas de música eran muy buenas”, también merecen un reconocimiento especial.

Si hay un acontecimiento que lo marcó durante su etapa como funcionario fue el cambio de capitalidad del casco de San Juan al barrio de San José, donde actualmente se encuentra el Ayuntamiento. Fue en 2004 y generó una división entre los vecinos porque no todos estaban a favor. Una década y media después hace balance: “Entiendo que en el siglo XXI no había ninguna necesidad, es respetable el movimiento de quienes lo propiciaron, pero solo buscó el enfrentamiento del pueblo. Afortunadamente eso quedó en el olvido”.

Puede presumir de haber mantenido una buena relación con los cinco alcaldes con los que trabajó, más allá de cualquier partido político, “porque esté quien esté hay que buscar lo mejor para el municipio”.

Guarda excelentes recuerdos de José Hernández Rodriguez (Progreso Rambla), María Concepción (Conchita) Pérez Santo Tomás, ya fallecida, que se presentó por el PSOE como independiente; Manuel Reyes (AIS), Fidela Velázquez (PSOE) y Tomás Mesa (PP), pero asegura que una de sus mayores satisfacciones fue haber trabajado con dos regidoras. “Conchita -dice con mucho cariño- fue en 1985 la primera alcaldesa de Tenerife y le dio ese toque femenino a la antigua Corporación”, y Fidela, “es otra ramblera de pro”. “Creo que la política merece que las mujeres estén más en primera línea”, remarca.

Una trayectoria profesional reconocida y ligada al deporte

Técnico Superior de Administración y Finanzas, Pedro Gómez Barreto recibió en dos ocasiones la distinción de Mención de Honor Funcionarial que otorga el Ayuntamiento. También fue distinguido por el Cabildo de Tenerife por su amplia dedicación al deporte ramblero durante más de 30 años. Su vinculación al mundo deportivo y la labor desarrollada durante más de 40 años, le ha hecho merecedor de la Insignia de Oro de la Asociación de la Prensa Deportiva de Tenerife, de la que además, es miembro fundador. También la organización del Trofeo Teide le otorgó una distinción especial por su colaboración con el citado trofeo de fútbol veraniego. Con apenas 17 años formó parte de la desaparecida emisora Radio Juventud Canarias y colaboró con publicaciones insulares y cadenas de radio y televisión, además de colaborar con los equipos de fútbol y fútbol sala del municipio, y organizar torneos de ajedrez y ciclismo.