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Federico Martinón: “La COVID no se resolverá hasta que todos los que deban no se vacunen”

El Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico de Santiago de Compostela y experto en vacunas incide en la vacunación de la población infanto-juvenil ante el coronavirus y es partidario de poner la segunda dosis de AstraZeneca, porque es "remoto que el que ha recibido la primera dosis sin ningún problema lo vaya a tener ahora con la segunda"
El Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, Federico Martinón. | Sergio Méndez

Una de las eminencias europeas y españolas en la investigación y el estudio de las vacunas, Federico Martinón Torres, visitó recientemente Tenerife dentro de las X Jornadas Canarias de Actualización de Vacunas organizadas por Luis Ortigosa. El Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, coordinador de la unidad de investigación en vacunas y ensayos clínicos pediátricos del Instituto de Investigación Sanitaria (Genvip) y que tiene a su cargo un equipo de casi 30 investigadores y más de un millón de euros de presupuesto es partidario de vacunar a los menores contra el coronavirus y también repetir la segunda dosis a los ya vacunados con AstraZeneca.

-¿Cómo van los avances en la investigación de las vacunas para la población infantil?
“Las vacunas en esta población siempre son la punta de lanza del desarrollo. Todos asumimos que son pediátricas y de niños, pero llevamos mucho tiempo incidiendo en que la vacunación es un proceso continuo a lo largo de toda la vida. Ahora con el coronavirus ha dejado claro que es así, que hemos puesto el foco en la vacunación de los adultos. Podríamos decir que cualquier enfermedad infecciosa que pensemos, tiene una vacuna en desarrollo en el mundo con el objetivo de tener vacunas para todas las enfermedades infecciosas pediátricas. Además de las mejoras y la siguiente generación de vacunas de menococos o de meningococo, quizás una de las más deseadas y que está a la vuelta de la esquina es la del virus respiratorio sincitial, que es una infección respiratoria, especialmente en los lactantes, que es una de las grandes peleas pediátricas”.

-Las vacunas han atajado la virulencia de varias pandemias y en algunos casos las han eliminado, como la viruela. ¿Esa labor que no ha visto las generaciones actuales está actuando en contra con su rechazo y el incremento de los colectivos negacionistas?
“Bueno, en el caso del coronavirus creo que estamos viendo que la aceptación a vacunarse es bastante buena, otra cosa es que tengamos dudas, que es normal, y más todavía con la intoxicación a la que estamos siendo sometidos. La OMS reconoce la infodemia como una parte consustancial de esta pandemia. No olvidemos de que antes de que que empezara la pandemia, la desconfianza en las vacunas era una de las diez amenazas más importantes establecidas por la OMS contra la salud global. Tener dudas es normal, lo importante es que a pesar de las dudas tomemos las decisiones correctas”.

-Usted ha vivido en primera persona atender y ver morir niños de enfermedades evitables
“En la situación que estamos viviendo hay que poner en valor las vacunas, y estamos viendo cómo puede recuperarse el mundo administrándose una vacuna. Esto es una lección importante que tenemos que tener presente. Lo que nos dedicamos a todo esto hace muchos años tenemos más miedo a cualquier enfermedad que están ahora controladas por la vacunación que a la COVID. Imaginen si no estuviésemos vacunando del sarampión, una enfermedad que es de cuatro a cinco veces más contagiosa que el coronavirus, y puede ser hasta 10 o 50 veces más letal, dependiendo de la edad y el contexto. A veces olvidamos la bonanza y la capacidades que tienen las vacunas. Esta situación debería ayudarnos a entender y poner en valor que cualquier enfermedad que es prevenible por vacunación es un problema que nos quitamos del medio, demasiados tenemos fuera de nuestro control”.

-Hay que poner sobre la mesa las diferencias entre países ricos y pobres en la implantación de las campañas de vacunación. Estamos viendo sus efectos negativos en esta pandemia con el avance de variantes muy potentes que amenazan también a la población de los países ricos
“Efectivamente, el coronavirus esta es una pandemia mundial y teníamos que haber aprendido que hasta que la última persona en el mundo que deba vacunarse no lo haga, el problema no va a estar resuelto. Las vacunas son un medio para buscar la equidad y el equilibrio entre los diferentes países, pero si las vacunas no llegan a todas partes, no seremos capaces de vencer esta pandemia. No podemos olvidar que este virus se originó en otra parte lejana del mundo y que, de la misma manera que la pandemia surgió así, podemos tener rebrotes o actualizaciones del virus como consecuencia de su evolución en cualquier lugar del planeta, donde dejemos que se siga multiplicando y tendremos que volver a empezar. Debemos tener una mentalidad muchísimo más global y tener presente que, aunque resolvamos las cosas en una región o país concreto, si no lo resolvemos globalmente, es una cuestión de tiempo que el problema vuelva a nosotros”.

-¿Hay que vacunar o no del coronavirus a toda la población pediátrica e infanto-juvenil?
“Para que controlemos el coronavirus tenemos que vacunar hasta la última persona que necesite ser vacunada y si no vacunamos a los menores de 15 años dejamos al 25% de la población mundial, con lo cual ya es difícil que lleguemos a alcanzar una cobertura lo suficientemente alta que permita bloquear la transmisión del virus. Por otro lado, si dejamos a todos los menores de 15 años sin vacunar, dejaríamos a ese segmento de la edad como caldo de cultivo de la infección por SARS-CoV-2, y el problema no es que la infección en el niño sea menos agresiva que en el adulto, no hay duda y lo sabemos, el problema es que el virus infecta para multiplicarse y para evolucionar y mutar, y aunque a esa población no la mate o enferme gravemente, mientras siga infectando, puede seguir evolucionando y conseguir que en una variante escape y vuelva el problema a los más vulnerables. Por tanto, los niños tienen un riesgo bajo pero no es cero, y tienen un papel fundamental en acabar con la transmisión, evitando dejar un reservorio de población en el que el virus pueda seguir multiplicándose”.

Federico Martinón junto a Luis Ortigosa, antes de participar en las Jornadas Canarais de Actualización de Vacunas. | Sergio Méndez


-¿Cómo van los estudios en esta población pediátrica?
“No vacunaremos hasta que no tengamos la certeza de que son seguras y que funcionan igual de bien que en el adulto. Ya se han comunicado los datos de los ensayos clínicos de Pfizer en Estados Unidos sobre unos 4.000 niños de 12 a 16 años de edad y han contrastado que es segura y eficaz igual que en adultos. Moderna también ha finalizado el reclutamiento de población, y nosotros en en Santiago de Compostela estamos estudiando Janssen en niños de 12 a 18 años y empezaremos a finales de mes el estudio de Pfizer desde los 10 años y descendiendo progresivamente hasta los 6 meses. En la relación entre riesgo-beneficio de las vacunas, es indudable que es mayor cuanto más edad tienes y más factores de riesgo tienes. Es decir, una persona mayor de 80 años se beneficia más de la vacunación que una persona de 50 y ésta a su vez más que una persona de 20. Los mayores problemas son en los más pequeños, por eso cuando vacunamos a los lactantes les ponemos dosis de refuerzo, porque necesitan una estimulación mayor de su sistema inmune”.

-Usted es partidario de aplicar la segunda dosis de la vacuna de AstraZeneca ¿Qué le parece todo el debate que se ha generado y el rechazo de algunos países?
“Se están tomando unas decisiones que no se deben a cuestiones técnicas y científicas sino al manejo de las crisis emocionales de la población, la presión asistencial o la disponibilidad en el mercado de otras vacunas. Soy partidario de poner la segunda dosis de AstraZeneca, en primer lugar porque tanto la OMS como la EMA son favorables a seguir administrando esta vacuna y no cambiar los perfiles de los pacientes a los que se administra, y porque los efectos secundarios graves se han dado entre una y cuatro personas de un millón de vacunados. Es muy remoto que el que ha recibido la primera dosis sin ningún problema lo vaya a tener ahora con la segunda. Tampoco es lo mismo tomar una decisión en Israel con el 90% de la población vacunada o en Estados Unidos donde están las fábricas, que en España donde solo tenemos a un 15% de la población inmunizada”.

-¿Son unos irresponsables al aplicar una sola dosis de la vacuna en Reino Unido?
“La evidencia les está dado la razón. No hay que olvidar que son una potencia mundial en las vacunas y su estudio. No están haciendo experimentos en su población, tienen todo muy bien calculado y un sistema de vigilancia muy estricto que, en el momento en que vean que se producen más casos, entonces entrarán a saco a poner la segunda dosis. Todo eso no se improvisa, están consiguiendo los mismos datos que Israel”.

-¿Cuál sería el ABC de las vacunas infanto-juveniles que deben administrarse a todos los menores del mundo y que por diversas razones no han llegado a los países subdesarrollados?
“Deberíamos ofrecer y poner al alcance de todo el mundo todas las vacunas que sean buenas y seguras. El mejor calendario vacunal es el más completo y tendríamos que esperar que no hubieran diferencias entre un país desarrollado y otro pobre, para eso hay organismos internacionales que buscan el facilitar la llegada de vacunas a unos precios accesibles y que se vayan homogeneizando los calendarios”.

-¿Cuántas vacunas son suficientes o las mínimas para salvaguardar la salud de los menores en España?
“En este momento hay unas 20 vacunas frente a enfermedades que son inmunoprevenibles, en España estamos vacunando frente a 14 enfermedades y en Canarias y en Castilla y León vacunan además frente a la meningitis B. Lo ideal es tener un calendario común, único y de máximos para todas las Comunidades. Faltaría en el plan del Sistema Nacional la vacuna del rotavirus y la del meninococos B, y a partir de ahí podremos seguir avanzando. En el futuro, una fundamental sería la vacuna frente al virus respiratorio sincitial, que está en la última fase de ensayo”.

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