caso pomares

Francisco Pomares: el cazador cazado

El candidato de CC a la Junta de Control de RTVC falsificó su currículum para ganar una plaza de profesor en la Universidad de La Laguna. Nadie le conoce en las productoras en las que asegura que ha trabajado
Francisco Pomares, durante su intervención de ayer. Fran Pallero
Francisco Pomares, durante su intervención. Fran Pallero

El papel lo aguanta todo… hasta que te pillan. Un buen día, alguien dobla una esquina y se da de bruces con un documento inesperado. A partir de ahí, una inspectora lo analiza y un juzgado lo admite como prueba de cargo, y es justo en ese instante, cuando la parábola de El cazador cazado, obra póstuma de Moebius, el gran ilustrador francés del cómic, cobra todo el sentido.

Esta es la historia del periodista Francisco Pomares, obligado a dar explicaciones acerca de su sospechoso currículum, con el que ganó una plaza de profesor en la Universidad de La Laguna. El controvertido asunto, destapado por DIARIO DE AVISOS, cobra vigencia al proponer CC al informador para un puesto (altamente retribuido) en la Junta de Control de RTVC, cuya tramitación se ha suspendido en el Parlamento por los interrogantes que suscita el pasado del candidato.

El Rectorado ha confirmado la existencia de dos certificados aportados por Pomares en un concurso de méritos para un empleo público en la Facultad de Periodismo. Los certificados falsos atribuidos a las empresas audiovisuales Report Line y Plató del Atlántico recogen literalmente que Pomares en los años 2005 y 2006 desarrolló y escribió el guion de una conocida película, y que además ocupó un alto cargo como director de Desarrollo de Proyectos de TV en otra de las productoras.

El papel lo aguanta todo, excepto cuando no se calibra la magnitud de la mentira que se estampa en un documento falso creado con fines deshonestos. Cuando el autor de la fechoría se pasa de frenada, además de incurrir en delitos de falsedad documental, castigados severamente en el Código Penal español, este se enfrenta al más estrepitoso ridículo de su vida personal y profesional. Qué necesidad.

Deconstrucción de una farsa

Mentira número 1

Francisco Pomares jamás ha trabajado para Plató del Atlántico ni para Report Line, empresas con más de 20 años de experiencia en la producción multimedia. No ha existido jamás ningún vínculo profesional ni personal con estas sociedades.

Mentira número 2

La “Dirección de Desarrollo de Proyectos” que figura en uno de los certificados jamás ha existido en el organigrama de Plató del Atlántico, como se puede comprobar con total transparencia en las auditorías de la empresa desde su apertura en enero de 2004 y en los registros de personal y contrataciones.

Mentira número 3

Francisco Pomares no ha creado ninguno de los programas que recoge el certificado fraudulento. Hora 23 es una creación de Salta Media, S.A. (Telecinco), concebido y dirigido por Santiago Botello y Josu Aurrecoetxea. Madre solo hay dos es una comedia creada y escrita por Jaime Pérez-Llombet, Alexis Hernández y Lucas Fernández en 2001 y grabada en 2002, dos años antes de que Plató del Atlántico existiese. Por último, El Expreso de Mediodía fue desarrollado y dirigido por el creativo de televisión César Armas. Decenas de profesionales que han participado en estos programas se han puesto a disposición de las compañías afectadas y de las autoridades para denunciar “el atrevimiento de este señor, que jamás ha pisado nuestra empresa”, aseguran.

Mentira número 4

Francisco Pomares no participó ni asesoró en la creación y escritura del guion de la película Óscar, una pasión surrealista. El libreto de la producción internacional fue escrito por el guionista Eduardo del Llano y por el director de la película, Lucas Fernández, en 2003 y 2004 (un año antes de la fecha que recoge el certificado). En el listado de profesionales que figuran en los títulos de crédito del film, auditado por el Ministerio de Cultura y certificado por el ICAA, no aparece el nombre del periodista.

Mentira número 5

La más grave: las firmas de los dos directivos que aparecen en los certificados han sido falsificadas. La rúbrica atribuida a la directora de Producción de Report Line no tiene ningún parecido, concordancia o similitud con la original. La del administrador de Plató del Atlántico es una burda imitación de la rúbrica auténtica. Sobre este asunto se pronunciarán los expertos designados por el juzgado competente.

La única verdad

Primera.- En el año 2005 y 2006, Francisco Pomares desempeñó el puesto de director de La Opinión de Tenerife. Nadie en su entorno, ni siquiera sus jefes de Editorial Prensa Ibérica, tuvo conocimiento de su cargo “inventado y paralelo” de director de Desarrollo de Proyectos en Plató del Atlántico. Además, en el supuesto de haber sido cierto, el estricto régimen interno de esta empresa editora, de acreditada seriedad, no se lo hubiese permitido.

Segunda.- Pomares presentó en el Parlamento hace tres semanas una versión modificada de su currículum, en la que curiosamente, en el apartado de experiencia audiovisual ignora su supuesto cargo de director de Desarrollo de Proyectos en una productora canaria, en la que habría creado tres programas de éxito. Obviar esta información resulta incomprensible por parte de un candidato que pretende demostrar su conocimiento de la industria. También olvidó mencionar que había escrito el guion de una película estrenada en 27 países, paradójicamente, ganadora del Premio al Mejor Guion en el Festival de Cine de París en 2008. “Las mentiras tienen las patitas muy cortas”, aseguraron los auténticos guionistas al conocer las invenciones de Pomares.

Tercera.- En 2005 y 2006, Pomares ostentaba y ejercía su condición de accionista en las productoras Socater y Mediareport, competidoras de Plató del Atlántico. A pesar de ello, mantiene en su certificado que fue directivo de Plató del Atlántico. Es como si un conocido accionista de Pepsi intentase convencernos de que ejerce como alto directivo en Coca-Cola. Inverosímil e incongruente.

La rectora acatará lo que diga un juez

Las productoras afectadas requirieron oficialmente a la rectora, con expresa reserva de las acciones civiles y penales que ya se han iniciado, para que actuara, como debió haber hecho en su momento su antecesor, por su clara y evidente posición de garante a efectos penales, quedando especialmente advertida y obligada a garantizar el cumplimiento de la legalidad. La rectora acordó el viernes, según resolución dirigida a las productoras denunciantes, que “cuando se produzca un pronunciamiento de los Tribunales sobre la falsedad documental, la Universidad tomará las medidas con carácter inmediato”. Este cúmulo de mentiras y falsedades se dirimirá muy pronto en la jurisdicción penal de Santa Cruz de Tenerife, con las consecuencias propias de un escándalo de esta naturaleza. El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad, sentenciaba Aristóteles. Así es el suplicio del “cazador cazado”.

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