ARONA

Mena se abre paso contra viento y marea en Arona

El archivo de la denuncia del exedil de Urbanismo por presuntas irregularidades y el freno de la Justicia a su expulsión del PSOE rearman de argumentos al alcalde de Arona, sin mayoría en los plenos

José Julián Mena, minutos antes de una rueda de prensa. Sergio Méndez

En medio de la tormenta perfecta, el alcalde de Arona, José Julián Mena, ha ganado dos pulsos decisivos que le permiten continuar al frente del Ayuntamiento. El primero fue frenar en los tribunales, cautelarmente, su salida del PSOE después de que Ferraz, con el apoyo de las direcciones regional e insular, dictaminara su expulsión a raíz del incendio declarado en el grupo de gobierno, actualmente partido en dos, tras la destitución de Luis García como concejal de Urbanismo y después de haber obtenido mayoría absoluta en las urnas hace dos años. Una medida que impide una moción de censura y contra la que la dirección socialista ha presentado un recurso que está pendiente de resolver en la Audiencia Provincial. La resolución judicial mantiene a Mena bajo el paraguas del PSOE. 


El segundo pulso lo acaba de ganar después de que la Fiscalía de la Audiencia Provincial no apreciara indicios de delito tras investigar la denuncia presentada por el exconcejal de Urbanismo Luis García, en la que advertía de presuntas injerencias y coacciones externas sobre técnicos de su departamento para influir en la tramitación de determinados expedientes. Después de analizar durante nueve meses la documentación aportada, escuchar las grabaciones presentadas y tomar declaración a varios testigos, la fiscal ha resuelto el archivo provisional del expediente. 


La presentación de la denuncia en los Juzgados de Arona el 1 de julio colocó al Ayuntamiento y a su regidor bajo el foco de los medios de comunicación, que en algunos casos se refirieron a los hechos denunciados como una “presunta trama de corrupción” o una “supuesta red de extorsión”, al igual que sectores empresariales y políticos críticos con Mena. Pero la Fiscalía de la Audiencia Provincial resolvió que aquel incendio era solo humo. 


Mena y su equipo esperan, además, por el pronunciamiento de la Justicia sobre dos asuntos que podrían avalar su decisión de destituir a su edil de Urbanismo, el detonante de la crisis en el grupo de gobierno municipal. Los tribunales han puesto la lupa sobre las obras, el precinto, desprecinto y posterior paralización del centro comercial Artslife & Shopping, en Playa de Las Américas, cuyo expediente fue la principal causa para destituir a Luis García, según se aseguró desde la Alcaldía. De momento, la Fiscalía provincial de Santa Cruz de Tenerife ya ha denunciado un presunto delito urbanístico.


Pero no es la única investigación en curso. También analiza el expediente que permitió consolidar el uso comercial de una nave industrial abandonada en Guaza que, presuntamente, benefició al propietario del Artslife & Shopping, un asunto sobre el que la Fiscalía ya se ha dirigido al Ayuntamiento para solicitar información, según pudo saber DIARIO DE AVISOS.

Movimientos en el PSOE 
Conscientes de que el enfrentamiento visceral entre los dos sectores del PSOE en Arona y el clima de crispación que se escenifica en cada pleno municipal les pasará factura en las urnas (en las últimas elecciones el municipio aportó casi 10.000 votos a la plancha de Pedro Martín al Cabildo), el PSOE ya le ha visto las orejas al lobo y trata de evitar caer al abismo.


Fuentes del partido en Tenerife confirmaron a este periódico “algunos movimientos” internos dirigidos a tender puentes con José Julián Mena. “No podemos ponernos de perfil, así no vamos a ningún lado, el PSOE debe moverse”, manifestó una de las voces consultadas, que admitió que la solución salomónica adoptada por la dirección del partido para cercenar la crisis (expulsar a Mena y García tras pedirles sin éxito que entregaran el acta) “no fue la más adecuada”. Quedan dos años por delante hasta la próxima convocatoria electoral, todo un mundo para un ayuntamiento inmerso desde hace un año en un vendaval político que ha envenenado el ambiente en el salón de plenos y en el seno del PSOE, el partido que los vecinos del tercer municipio de mayor población de Tenerife votaron mayoritariamente en las elecciones de 2019. “No son diferencias políticas, es odio lo que hay entre unos y otros, y cualquier día van a llegar a las manos”, comentaba un ciudadano a otro en uno de los últimos plenos en referencia a la enconada relación entre los dos bandos de concejales del PSOE. 


La guerra sin cuartel que se libra en Arona -con significados empresarios a uno y otro lado de la trinchera-, ha estallado en el peor momento posible, en medio de la pandemia más letal del último siglo, con los hoteles vacíos de turistas, un desempleo desbocado desde hace un año y una cola del hambre que aporrea cada vez con más fuerza las puertas de los Servicios Sociales municipales y las ONG. Las bolsas de pobreza han crecido proporcionalmente a la tensión política. Tramitar una ayuda de emergencia puede tardar meses. “¿Y mientras, de qué comemos?”, se preguntan las familias que no tienen qué llevarse a la boca y que se aferran como una tabla de salvación a las ONG.


Cada pleno municipal es un campo de batalla, donde afloran tácticas y estrategias, pero también odios y venganzas. Pero en cada sesión también quedan al descubierto las costuras del grupo de gobierno liderado por José Julián Mena cada vez que hay que votar, con una oposición que actúa como un bloque. Dos años después de brindar por una incontestable mayoría absoluta, críticos y menistas han cortocircuitado el diálogo y no dan muestras de querer entregar las armas y explorar un posible acercamiento.


El último encontronazo ha sido la paralización de obras ya adjudicadas, algunas de ellas en marcha, en diferentes núcleos de Arona, después de que varios concejales socialistas contrarios a Mena y los ediles de CC, PP, CxA y Sí Podemos Arona, además del concejal no adscrito Luis García, dejaran fuera de las modificaciones de crédito en el último pleno los 4,5 millones de euros previstos para construcciones ya licitadas y adjudicadas con el objetivo –así lo justificaron- de aumentar la inversión en el área de Servicios Sociales. Una medida que Mena calificó de “irresponsable” por cuanto, advirtió, expone al municipio a “indemnizaciones millonarias”.  


El regidor dio incluso un paso más y anunció que el Ayuntamiento estudiará que los concejales que se opusieron a las obras asuman las consecuencias económicas de la paralización de las mismas, al advertir la Intervención municipal del pago de cuantiosas indemnizaciones antes de la votación. “¿Con qué cara les van a explicar a los vecinos que se paran los proyectos y las obras en marcha?”, llegó a preguntar en el Pleno el portavoz municipal, Leopoldo Díaz Oda.

“falta de talante”  
La edil socialista Dácil León, destituida del grupo de gobierno por el alcalde el 22 de enero junto a su compañero Sebastián Roque, reprochó a Mena “falta de talante” y “nula disposición” para llegar a acuerdos con el resto de fuerzas políticas y consensuar el uso del remanente del presupuesto, y pidió “atender urgentemente las necesidades esenciales de los vecinos”. En la misma dirección se expresó CC al indicar que “las personas son lo más importante”, destacando los 3,4 millones que recibirán los Servicios Sociales tras el acuerdo plenario. 


Es solo el último ejemplo del ambiente irrespirable, con aires surrealistas, que reina en el ayuntamiento sureño. En dos años los aroneros tomarán la palabra y pondrán a cada uno en su sitio. De mucho menos tiempo disponen los ciudadanos que demandan una ayuda básica para sobrevivir, porque el hambre no entiende de burocracia o de guerras políticas. Pero también se le acaba el tiempo al PSOE para buscar una solución y no confundir esta vez la puerta de salida a la crisis municipal con la entrada a un laberinto sin escapatoria.