Política

Román Rodríguez plantea la necesidad de controlar el aumento de población en Canarias

El vicepresidente cree “muy difícil mantener los ratios socioeconómicos con una evolución demográfica” como la de las Islas, donde los habitantes aumentaron un 32% en 20 años

“Hay un problema estructural, de modelo de desarrollo, de formación. De un sistema económico altamente dependiente. Y de un elemento poblacional que yo debo destacar una vez más, casi en solitario. Desde el 2000 al 2020, la población en Canarias se incrementó en un 32%, el doble que la media española, ocho veces más que Euskadi, que, en esos años, aumentó la población en 100.000 personas. Nosotros, en 530.000 personas. Es muy difícil mantener los ratios socioeconómicos con una evolución demográfica como esta”.
Así deslizó ayer el vicepresidente Román Rodríguez la necesidad de plantear un control al aumento de población en Canarias, un tema que aparece y desaparece del debate político del archipiélago. Que ya planteó en su día el expresidente Paulino Rivero. Y que comparten otros sectores del nacionalismo y la izquierda alternativa. Rodríguez marca perfil propio, le hace un guiño a los más ‘paulinistas’ de CC y obliga a otros a tener alguna idea-fuerza en esa batalla por la hegemonía del nacionalismo canario.

Fue quizá la reflexión más llamativa de la mañana de ayer en el pleno del Parlamento, que volvió a gravitar sobre la situación económica, la pandemia y las ayudas del Estado a Canarias: leves diferencias entre sesión y sesión, con un Gobierno de apariencia estable que vende el éxito de haber controlado la pandemia sin que nos hayamos ido por el despeñadero. Y una oposición que apunta a las víctimas colaterales del desastre económico. Pero todo se repite, así que a uno le da por pensar en minucias, como que qué bien que diputados de distintos partidos vengan juntos en una microguagua del aeropuerto, eso no lo imagino en otros sitios; que la mascarilla FFPII ha ido ganándole espacio a la quirúrgica en el pleno; que ese collar grande que lleva una diputada le da un toque egipcio; o que el diputado de CC, Jesús Machín, recién elegido secretario general de los Jóvenes Nacionalistas de Canarias, forma parte de una auténtica dinastía política junto a su padre y su hermana, pesos pesados de CC en Lanzarote.

Pero entonces llegó Torres, el profesor que se preparaba las clases, y empezó calentando con un par de preguntas. Primero, con Manuel Marrero, de Sí Podemos Canarias, entusiasmado con los 1.144 millones de euros en ayudas que el Estado ha mandado a Canarias para asistir al comatoso tejido productivo de las Islas. El 80% serán para las pymes y los autónomos, recordó Marrero, para dejar claro que el principal beneficiario no es el gran capital, sino el abnegado autónomo o la propietaria de una tasca, que es clase obrera por cuenta propia. Luego vino Casimiro Curbelo, que votó diferente que sus compañeros de Gobierno en el último pleno, el de la fallecida Junta de Control de RTVC, pero que ayer estaba cordial con el presidente Torres. Quería ver qué pensaba Torres de todo el follón de la factura de la luz, de la “preponderancia de las eléctricas” y de si no era hora de sustituir “radicalmente” la dependencia de las energías fósiles. Y Torres dijo que sí, que Canarias va a recibir 466 millones de los Fondos Next Generation para energías limpias. Y que ahí está el camino para el “autoconsumo”, la “descarbonización” y el ahorro de la factura de la luz. Ya me estaba imaginando yo la placa fotovoltaica en la azotea.

Menos amable fue Australia Navarro, líder del PP canario, empeñada en que Torres había dicho que a finales de año habremos recibido el 70% del turismo de 2019. Torres le pidió que no “manipulara”. Que dijo que, para diciembre, esperaba que llegara un 70% de lo que llegó en diciembre de 2019. Y que sus previsiones son realistas, pues hay un 30% más de reservas del mercado francés para este verano que en 2019, las mismas en el mercado alemán e Iberia le ha dicho que tiene un 3% más de reservas este mes que en junio de 2019. Torres dice que lo suyo no es “optimismo gratuito, sino apostar por la esperanza de la recuperación económica”. Igual que dijo que los datos del paro, con un 25% de la población activa desempleada, “son inaceptables”. Pero que los de mayo, con una pequeña bajada de 5.106 parados, “marcan una noticia positiva”. Más eufórico parecía el vicepresidente Rodríguez, que ayer habló de que empieza la “remontada” económica, a pesar de “los agoreros”.

Frente al optimismo, Vidina Espino, de Cs, que ayer aseguraba que el Gobierno no daba dinero a los bancos de alimentos y que la ayuda a Cáritas era “insuficiente”, o que 60.000 peticiones del Ingreso Mínimo Vital en Canarias habían sido rechazadas. O que Yolanda Díaz viene a hacerse fotos a Canarias, no a solucionar las cuestiones importantes. Tenemos un problema psicoanalítico con las visitas de los dirigentes estatales a Canarias. Si no vienen porque no vienen. Si vienen, porque lo hacen para aparentar. También hubo una intensa discusión sobre pobreza entre el diputado del PP, Hipólito Suárez, y la consejera de Derechos Sociales, Noemí Santana. Él le dio toda la ristra de datos malos. Y Santana le respondió que en Madrid se ha triplicado la población vulnerable. “Yo vivo en Canarias”, le espetó Suárez desde el escaño.

Sobre la crisis, Torres volvió a repetir el mantra de la izquierda: que esta vez, las cosas se están haciendo de manera diferente, no como en la anterior. No se acuerdan nunca, sin embargo, de que Zapatero reformó el 135 de la Constitución para asegurar a los mercados que pagaríamos nuestras deudas aunque nos faltara el aire. Otro que lo dice mucho es Román Rodríguez, que ayer defendía una reforma fiscal a nivel estatal “en la que paguen más los ricos”, alineada con los niveles impositivos europeos y con la fiscalidad ‘verde’. Aunque aseguró que defenderán las peculiaridades de Canarias y lucharán para que el impuesto al queroseno no afecte a las Islas. La diputada de CC, Rosa Dávila, acaso un pelín hiperbólica, afirmó que el Gobierno español se quiere cargar el REF. España nos roba, que decía el pujolismo.