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Un campamento de verano en la casa de al lado

La Asociación de Vecinos La Arboleda, en el barrio de Salamanca, puso en marcha este año sus primeros talleres autogestionados

La pandemia, un verano más, ha vuelto a poner a los padres en jaque a la hora de conciliar trabajo y familia cuando acaba el periodo lectivo. Muchos campamentos, con la subida de Tenerife a nivel 3 de riesgo COVID, fueron cancelados, otros tuvieron que reducir el número de plazas, y los que siguieron adelante de carácter privado, no son accesibles económicamente para muchas familias. Por eso, iniciativas como la que puso en marcha a principios de julio la Asociación de Vecinos La Arboleda, cobran un valor especial por lo novedoso y por su compromiso con la comunidad. Y es que el campamento de verano organizado por La Arboleda estuvo autogestionado por las propias familias, de forma que padres, hermanos mayores, tios o abuelos, cedían su tiempo, en vez de dinero, para formar parte de los monitores que se encargaron de atender, durante dos semanas (la última de junio y la primera de julio), a una decena de niños del barrio.

Bruno, Marina, Erikc, Isabella, Raúl, o Lucas son algunos de los niños que acudieron a este campamento que no solo se desarrolló en el local de la asociación de vecinos, sino también en el cercano parque Secundino Delgado, y que tuvo un cierre de oro con una jornada en el Parque Marítimo, gracias a la colaboración de Participación Ciudadana que cedió las entradas para los chicos.

A voz en grito cuentan todo lo que hacen, lo que les gusta y lo que no, entre esto último, “lo peor es recoger las hojas del jardín”, cuanta uno de los chicos mientras que el resto asiente con la cabeza de manera ostensible. Pero también juegan a la alerta, al pañuelo, juegos de mesa… Por las mañanas, además, tienen una actividad en común para que cuenten como se sienten.

Desde la directiva de La Arboleda explican que “no solo hacen juegos y talleres, también intentamos inculcar algo de responsabilidad, por eso, por las mañanas cuando llegan, lo primero que hacemos es recoger las hojas del jardín y regar las plantas”. Hay que decir que el jardín de la asociación de vecinos es muy pequeño, tanto como la docena de niños que acudieron al campamento. “Tenemos cuatro de 12 años, cinco de 8 y dos de 6 años, y están divididos en grupos”, explica su presidenta.

La representante vecinal explica que esta iniciativa surgió a raíz de la difícil situación económica que pasan muchas familias. “Pensamos en poder ofrecer un servicio frente a las necesidades que esta crisis está generando, un lugar donde los padres pudieran contribuir dando tiempo en lugar de dinero, por ejemplo, ofrecen un turno a la semana, y el objetivo es toda la familia, tíos, abuelos o vecinos, todos podemos ser monitores, todos tienen algo que aportar”.

Pero no solo las familias colaboraron en esta iniciativa. “También contamos con la colaboración de la ONG Cooperación Internacional que está asentada aquí en el barrio. Ellos fomentan el voluntariado juvenil, y nos apoyaron con la colaboración de voluntarias. Es la otra cara de la participación ciudadana. Y eso es lo que nosotros buscamos con esta iniciativa, hacer proyectos colaborativos en los que se implique el barrio”.
Precisamente por la novedad de la iniciativa, Gabriella reconoce que la participación de los padres ha sido menor de lo que esperaban, cuatro se animaron a participar, “a eso hay que sumarlos los socios de la Junta Directiva, y los voluntarios de la ONG”.

En cuanto a las medidas COVID, “los tenemos divididos por grupos, pero, de todas formas, son muy poquitos, y todos están en el CEIP Salamanca, así que ya compartían espacio en sus propios grupos burbuja”. Admiten desde la asociación que el cambio de nivel de Tenerife, casi les desbarata los planes del campamento, pero, “si al principio lamentábamos que hubiera tan pocos niños, luego nos alegró porque, al ser tan pocos no tuvimos que suspender el campamento”.

Un vídeo de aventuras fantásticas hecho por los niños

El colofón a las dos semanas de este original campamento de verano celebrado en el barrio de Salamanca fue el estreno de un vídeo de aventuras fantásticas que filmaron los propios niños durante las dos semanas que duró el campamento y que se realizó en distintas localizaciones. Así, además de en la sede de La Arboleda, también se rodó en el García Sanabria y en el Secundino Delgado. Las marionetas, fueron las protagonistas de tan especial producción.

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