puerto de la cruz

Carmen Nieves lleva casi un mes sin ver a su madre, de 87 años y con párkinson

Pide cambiar el protocolo COVID para los mayores ya que, tras la entrada a la Fase 4, a veces ni siquiera puede hablar con ella por teléfono
Carmen Nieves Cabrera y Petra Batista Herrera
Carmen Nieves Cabrera y su madre, Petra Batista Cabrera, de 87 años, ingresada desde el 16 de julio en la clínica portuense. Cedida

Petra Batista Herrera tiene 87 años, párkinson y diversas patologías que requirieron su ingreso hospitalario el pasado 16 de julio en la clínica Hospiten Bellevue, en el Puerto de la Cruz. Una semana después, la implementación de nuevas medidas contra la Covid por la entrada de Tenerife a Fase 4 debido al alto número de contagios, impidieron que sus hijas, Carmen Nieves y María José, y el resto de la familia, volviera a verla.

Desde ese momento, las visitas solo se permiten en casos excepcionales, pacientes terminales o en riesgo inminente, según el protocolo establecido por el Gobierno de Canarias.

El 23 fue el último día que Carmen vio a su madre con el “desajuste emocional” y la desesperación para ambas que esta situación conlleva. Las pocas veces que ha conseguido hablar con ella ha sido gracias a la “buena voluntad” de los sanitarios, que las contactan a través de su teléfono móvil personal y para quienes solo tiene palabras de agradecimiento.

Por estas razones, pide un protocolo de vistas para personas mayores hospitalizadas y un servicio interno específico que las vincule con su familia para evitar el llamado síndorme o delirium hospitalario, que las afecta desorientándolas, que se acrecienta cuando son aisladas de sus referentes y que puede tener graves repercusiones tanto en su salud física como mental. Ella teme que su madre se vea afectada porque en una ocasión llegó a pedirle que “no la abandonara” porque en su cabeza ronda “ese pánico” pese a que tiene una familia que la cuide.

Esta vecina de La Orotava sigue dos vías para intentar cambiar esta situación, una con la clínica Bellevue y otra, con la Consejería de Sanidad.

En el primer caso lo hizo inmediatamente a través de una carta de sugerencias en la web gracias a la cual recibió la llamada de una relaciones públicas “que se sorprendió” por lo que le contó, pero “que no sirvió de nada” pese a que le aseguró que “se iba a solucionar”.

La comunicación es fluida, según la clínica

Sin embargo, desde este centro sanitario han desmentido esta realidad y subrayan que “la comunicación de la familia con la paciente es fluida y que la primera está informada puntualmente de su evolución”.

Carmen lo niega y por eso solicita la creación de un servicio de atención al paciente que lo vincule con su familia, y “que no existe actualmente en Bellevue” ya que, asegura, “es el personal sanitario el que además de sus labores clínicas, recibe cuando puede las llamadas de los familiares a los pacientes” que, como es el caso de su madre, no pueden coger el teléfono de la habitación por sus propios medios.

En el escrito que envió el martes a la Consejería, le sugiere que exista una persona facultada para ser el enlace del paciente con la familia, con un número de móvil y un horario específico.

Carmen sabe que es complicado visitar a su madre en fase 4. Pero por la edad y patologías de su progenitora, pide hacerlo al menos una vez a la semana cumpliendo determinadas condiciones, como la presentación del certificado de vacunación, un test de antígenos y un EPI, además de guardar todas las medidas de seguridad.

“Los mayores no deben vivir solos, sobre todo en estos momentos, cuando más necesitan a su familia. El protocolo del Gobierno está mal y seguirá mal si no nos quejamos”, sostiene.

“Las medidas son, justamente, para proteger a este colectivo, uno de los más vulnerables”

Desde la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias entienden “perfectamente” la situación de Carmen, que también se repite en muchas familias, pero asegura que los protocolos son, “justamente, para proteger a los mayores, uno de los colectivos más vulnerables en la lucha contra la Covid y los familiares son posibles vectores de contagio”. Reconocen que “no es de recibo que estas personas no puedan tener sus visitas reguladas, pero es para evitar un mal mayor, dado que en fase cuatro, con el nivel de contagio que hay en la calle, proteger a los mayores y sobre todo, si están hospitalizados, es la prioridad”. El departamento regional espera, en breve, que los contagios empiecen a bajar, se pueda pasar a la fase 3, y como consecuencia, implementar otras medidas complementarias.

“Entendemos lo que están pasando los mayores y sus familias en esta pandemia, es durísimo, pero es para protegerlos”, insisten.

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