la guancha

Gorros contra el cáncer

Benito Cruz, el señor de 89 años que teje sin parar, se ha involucrado en un nuevo proyecto, que ningún paciente oncológico se quede sin esta prenda de abrigo este invierno
Benito Cruz muestra orgulloso algunas de las madejas que le donaron las personas que quieren involucrarse en su proyecto. DA
Benito Cruz muestra orgulloso algunas de las madejas que le donaron las personas que quieren involucrarse en su proyecto. DA

Su primera donación llegó desde Tajao, en el Sur de Tenerife, y a partir de allí no ha parado. Es mucha la gente que se ha involucrado y quiere colaborar en el proyecto de Benito Hernández Cruz, ‘el señor de los gorros’, como lo conocen en su municipio, La Guancha, para quien tejer se ha convertido en la mejor terapia a sus 89 años.


En realidad, la idea original partió de Leila, su nieta, quien lo inició en esta labor que continuó sin parar mientras estuvo un par de meses ingresado en el Hospital del Norte, en Icod de los Vinos. Fue un médico del centro quien lo bautizó como ‘Benito el de los gorros’ porque a todo el personal y a los enfermeros les regaló uno y hubo quien tuvo suerte y también se ganó una bufanda.


Lo mismo hizo cuando estuvo en una clínica del Puerto de la Cruz. “Estaba echado en una cama y tejía todo el tiempo”, recalca.


Dado que para él se ha convertido en una verdadera pasión, la joven le propuso hacer gorros y donarlos a los pacientes oncológicos, “esos héroes y heroínas que día a día le hacen frente al cáncer”, díce, y a todas las asociaciones que luchan contra esta enfermedad. Lo único que pide es la colaboración ciudadana para que donen lana y Benito pueda tejer el mejor regalo para este invierno: gorros contra el cáncer.


Benito, su hija Ana Elia y Leila forman un gran equipo y para coordinar el trabajo, dar cuenta de los avances y agradecer la colaboración de mucha gente han creado la página de Facebook ‘benitoeldelosgorros’ y en Instagram, el perfil benitocruz2021 en los que van subiendo los avances diarios y agradeciendo a cada una de las personas que donan lana ya que sin ellas sería imposible sacar el proyecto adelante.


Bajo el hastag #ponteungorroesteinvierno, la intención de Benito es donar esta prenda, tan necesaria en los meses de invierno, a los dos hospitales de Tenerife o bien, que la gente pueda comprar sus gorros y el dinero recaudado se destine a las diferentes asociaciones.


La Covid-19 ha complicado un poco las cosas y el protocolo sanitario y de seguridad que se sigue para luchar contra la pandemia es muy estricto. Todavía no les han dado respuesta desde las instituciones sobre si aceptan o no su proyecto, aunque la familia garantiza el cumplimiento de todas las medidas sanitarias durante el proceso y que cada gorro se entregará cerrado, en una bolsa individual y previamente lavado. Además, el único que manipula las lanas es su abuelo, subraya Leila.


Benito no es ajeno al cáncer ya que su esposa falleció de esta enfermedad. Sabe que muchas personas sufren y batallan en silencio y su objetivo ayudar a mitigar ese dolor.


Leila quiere dejar claro que su abuelo no se quedaría con nada puesto que la iniciativa no persigue ningún objetivo económico sino que es totalmente altruista y que no es solo de su abuelo, que es quien crea el gorro, “sino de todo aquel que desee participar y en ese sentido, cuántos más seamos, mejor”.


Las personas que quieran sumarse pueden contactar con Benito a través de su página de Facebook o bien a través del teléfono de Leila (663 95 32 65).


Asegura que en apenas diez días la respuesta que ha tenido #ponteungorroesteinvierno es maravillosa. Uno de los actos más emocionantes ha sido el de una chica que les donó las lanas de su abuela, fallecida hace diez años, porque pensó que el mejor destino que tendrían serían las manos de Benito.


Otra mujer, cuenta Leila, recolectó dinero de muchos de sus conocidos y donó lana que compró en los establecimientos de la Isla “que también lo están pasando mal con la pandemia. Es una cadena de favores en la que todos ponemos nuestro granito de arena”, insiste la joven.


“La donación de lana es para que él siga haciendo más gorros, tenga la satisfacción de colaborar con esta idea y al menos hacerle sentir que ha hecho algo bonito por otras personas. Es un gran gesto del cual se carece hoy en día, ayudar y empatizar”, apunta.


Mientras tanto, a sus 89 años, Benito sigue, sin parar, tejiendo sueños, como los gorros contra el cáncer.

TE RECOMENDAMOS