La Palma

De la normalidad a la prevención: ¿qué implica cada semáforo de alerta por terremotos?

El nivel amarillo, en el que está La Palma, obliga a preparar protocolos ante una posible intervención de los equipos de emergencia; al llegar a naranja, se estima que puede haber una erupción a “corto plazo”

El Pevolca (Plan de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias por Riesgo Volcánico), que fue activado el lunes por el Gobierno regional como consecuencia del último enjambre sísmico identificado en torno al volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, prevé hasta cuatro niveles de alerta. Hasta ayer, la Isla Bonita permanecía en el segundo de ellos (amarillo), y en la mañana de hoy, el Comité Científico formado ante eventos de estas características determinará si se eleva un escalafón más o no, si bien, de acuerdo con los expertos consultados por DIARIO DE AVISOS, no se estima que aún las condiciones sean propicias para ello, salvo que el escenario cambie drásticamente.

De acuerdo con el referido Plan, el denominado semáforo verde únicamente implica una “situación de prealerta” ante la “predicción de procesos eruptivos a medio plazo”; una condición que vendría justificada por el origen volcánico de Canarias. Es decir, que las Islas lo traen de serie. “Deben dirigirse comunicaciones a la población” destinadas a mantener “un estado de atención y vigilancia”, como los reportes periódicos que da a conocer el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), que ha venido informando a lo largo de los años acerca de toda la actividad sísmica registrada en el territorio archipielágico, haciendo, además, una labor pedagógica para familiarizar a los isleños con la jerga empleada en el análisis de estos sucesos.

El semáforo amarillo, cuya declaración ha generado confusión entre los palmeros por la celeridad de los acontecimientos -el enjambre se inició el sábado-, se da “cuando el Comité Científico, basándose en el resultado de los análisis, informa a la Dirección del Plan de que los niveles de actividad son lo suficientemente intensos como para comenzar a alertar a la población”. En este sentido, un aspecto clave es la coordinación de los equipos de emergencia, con el único fin de estar prevenidos ante cualquier eventualidad. De hecho, “se definen con mayor precisión las zonas de peligrosidad volcánica”, de modo que, en caso de evacuación, se sepa exactamente a qué núcleos acudir y cuántas personas habitan cada uno, así como dónde están ubicadas las viviendas.

Además, en el marco del indicador amarillo se pueden establecer “medidas de prevención y limitación de actividad” si se considera necesario; punto al que no ha llegado La Palma, visto el carácter preventivo de la medida, como recalcaba la consejera insular de Emergencias y Seguridad, Nieves Rosa Arroyo, que ponía el acento en la importancia de seguir las instrucciones que vayan lanzando oficialmente las autoridades, teniendo en cuenta los bulos que suelen circular a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería instantánea. En concreto, el protocolo establece que “deben activarse los mecanismos para la actualización de la información e iniciarse las tareas de preparación que permitan disminuir los tiempos de respuesta ante una posible intervención”.

En dicho nivel de alerta, es el Cabildo el que, en coordinación con los ayuntamientos -en este caso Los Llanos de Aridane, El Paso, Fuencaliente y Mazo-, “tiene la competencia de la dirección de esta situación” por medio de “sus correspondientes Planes de Actuación Insular por Riesgo Volcánico o, en su defecto, mediante el Plan de Emergencias Insular”. Ya en un supuesto de subida a semáforo naranja, cabe destacar que las competencias continuarían recayendo sobre la primera Corporación de la Isla, con la diferencia de que existiría “una predicción a muy corto plazo” de erupción. Y “en esta situación se lleva a cabo la evacuación preventiva de la población”, “estando todos los servicios operativos listos, emitiéndose avisos y comunicados a las instituciones que corresponda y orientaciones de autoprotección a través de los medios establecidos por el Gabinete de Información”.

REUNIÓN PARA LA COORDINACIÓN DEL CABILDO CON LOS SERVICIOS DE EMERGENCIA

La Consejería insular de Emergencias y Seguridad, que dirige Nieves Rosa Arroyo, mantuvo una reunión de coordinación ayer con los servicios esenciales y representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para repasar cuáles son los protocolos de actuación en caso de erupción volcánica.

A diferencia de los dos episodios más recientes vinculados a volcanes de La Palma, como son el del Teneguía (1971) y el de San Juan (1949), en la actualidad se cuenta con una hoja de ruta específica para no dejar en manos del azar posibles daños personales durante un evento sísmico o volcanológico.

EL SEMÁFORO ROJO: SOLO CUANDO HAYA ERUPCIÓN CON RIESGO CIVIL

El Pevolca describe que solo se podrá declarar la situación de emergencia de semáforo rojo “cuando se confirma la erupción volcánica y esta supone un riesgo para la población o infraestructuras fundamentales”. Es más, detalla que, “en el caso de que la erupción volcánica no suponga riesgo para la vida de las personas, se mantendrá el color naranja”. Bajo el paraguas del máximo nivel, la dirección del Plan tendrá la potestad de decidir si la administración que comanda el operativo es el Cabildo, el Gobierno autonómico o, en última instancia, el Ministerio que resulte competente. En este último supuesto, ya pasaría a ser considerado un escenario de “alarma”.