política

Sobre los presupuestos, la vivienda y las gafas del poeta Allen Ginsberg

Gobierno y oposición discuten sobre el compromiso con Canarias de las cuentas estatales, pero para unos son un buen punto de partida que mejorar en las enmiendas y, para otros, malas como un dolor
Imagen del pleno de ayer/Fran Pallero

Como ocurre habitualmente, el pleno comenzó ayer con una pregunta al presidente Torres del líder de ASG, Casimiro Curbelo, que ahora lleva unas gafas de montura oscura que suavizan su aspecto de patriarca gomero. Si se dejara una barba desordenada, tendría incluso un aire al poeta Allen Ginsberg: “He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa…”, escribía en ‘El Aullido’, obra esencial de la generación ‘beat’ estadounidense.

Pero Curbelo, evidentemente, no iba a hablar de contracultura. Lo suyo era ayer la financiación autonómica. Suenan los tambores sobre la revisión del modelo, que tocaba hacer en 2014 y ahí sigue. Torres le contó al líder gomero que no cree que se hagan los cambios en esta legislatura, por mucho que las comunidades estén agrupándose en bloques para defender sus intereses. Canarias, en todo caso, quiere profundizar en sus singularidades fiscales, que es el camino que se inició en 2018, al desvincularse el REF del régimen común. Y que en el cálculo de los fondos que corresponden a cada uno se primen la población, la tasa de desempleo y la tasa de pobreza.

Lo que sí es para ahora son los presupuestos generales del Estado de 2022, sobre los que se habló ayer varias veces. Con tanto dinero europeo, todo el mundo sabe que vienen cargados de perras, aunque a la oposición le toque decir que son terribles. Según la presidenta del PP, Australia Navarro, fomentan “la desigualdad, el clientelismo y no son de fiar”, y aseguraba que Canarias queda en el lugar número 13 en inversión. Para el diputado de CC, Pablo Rodríguez, se trata de un presupuesto “malo, negativo” que no cumple el REF. Y basó su rechazo en que no existe un plan integral para el fenómeno migratorio o partidas específicas para La Palma, las obras hidráulicas o el transporte en el sector primario. Torres recordó ayer que estamos por encima de la media de las comunidades en inversión del Estado. Y luego empezó a comparar partidas del presupuesto actual con el inicial de 2018, el último que CC le apoyó al Gobierno de Mariano Rajoy. De seis millones para la pobreza hemos pasado a treinta, de 255 millones para la bonificaciones al transporte para los residentes a 409, de 15 millones para infraestructuras turísticas a 50, de 15 millones para el POSEI a 18… Y así unas cuantas, hasta que Rodríguez se quedó un poco chiquitito. “Ni son maravillosos ni son catastróficos”, afirmó el vicepresidente del Gobierno Román Rodríguez, que habló casi más en clave de líder de Nueva Canarias, destacando que presentarán enmiendas para mejorarlos en el trámite parlamentario.

A veces, en lugar de buscar grandes titulares, resulta más efectivo que la oposición fiscalice políticas concretas. Ayer, por ejemplo, la diputada tránsfuga Vidina Espino le preguntó ayer a Torres por la política de vivienda un año después de que se aprobara un plan de vivienda. “Dígame un solo caso, una sola urbanización que se haya construido en Canarias desde que aprobamos ese plan”, señalaba Espino mientras recordaba que, en año y medio, según cifras del Consejo General del Poder Judicial, se han ejecutado 3.268 desahucios. Torres respondió que se han evitado más de 200 desahucios y que tienen preparado un decreto para actuar cuando decaiga la protección que el Gobierno central puso en marcha durante la pandemia. Reconoció “un déficit importante” que viene del pasado, pero explicó que en 2021 hay 17.5 millones de euros para ayudas al alquiler, que hay 437 viviendas proyectas que se van licitar ya, más otras 120 que están en fase “preliminar”. También mencionó 600 viviendas de Visocan dentro del programa de vivienda vacía.

Sobre vivienda también habló el consejero de Obras Públicas, Sebastián Franquis, tras una pregunta de la diputada de NC, Carmen Hernández, que destacó el avance que supone la nueva ley estatal que ayer aprobó el Consejo de Ministros. Franquis destacó que la ley va mucho más allá de las limitaciones del precio del alquiler y que pretende proteger a los más vulnerables frente a los desahucios. A quien no le gusta la ley es a Manuel Domínguez, del PP, quien aseguró que no piensa aplicar en Los Realejos, el municipio donde es alcalde, el aumento del IBI del 150% para las casas vacías. Para Domínguez, lo que hay que hacer es dar “certidumbre” para que la gente alquile sus casas, aumentando la oferta en el mercado, y no dando cobertura a los “caraduras” que ocupan casas. Quizá estuviera pensando en Ginsberg y sus compañeros, “fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz”, como dice el poeta. Pero los okupas son, sobre todo, pobres.

Cualquier pleno que se precie debe tener una pregunta del diputado de CC Jesús Machín sobre la reanudación lucha canaria después de la pandemia. Nadie le podrá negar el valor de su perseverancia en estos meses. Si acaso, pedirle que no utilice siempre esa frase hecha del “deporte vernáculo”, que se ha repetido tanto que es como no decir nada. La consejera de Educación, Manuela Armas, afirmó que la vuelta al terrero es algo inminente, excepto en los menores que no están vacunados.

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