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Un buque cisterna y desaladoras exprés para salvar las plataneras de La Palma

La Dirección General de Aguas confirma que las dos plantas desaladoras llegarán al puerto el martes y se trasladará un buque cisterna desde la Península para aumentar el caudal

El único tubo que hasta ayer permitía el riego de las 600 hectáreas de platanera en la línea costera de Los Llanos de Aridane ha quedado inutilizado por la presión de la colada del volcán y por las altas temperaturas. Se quedan sin agua fincas que no aguantarán más de un mes sin riego. En unos 15 días entrarán en un “estrés hídrico acusado” que dará al traste no solo con la producción, sino con las plantas.

Gigantescas explotaciones de platanera y kilómetros de otras cubiertas por el plástico de los invernaderos deben ser salvadas, pero la complejidad del traslado e instalación de las dos desaladoras que el lunes salen del puerto entraña una enorme complejidad. La infraestructura llegará la noche del martes al puerto palmero, pero su traslado no podrá realizarse con seguridad, y ante el efecto de la ceniza en la red viaria, hasta el miércoles.

Por su parte, el Ministerio para la Transición Ecológica confirma el traslado de un buque cisterna desde la Península que permitirá aumentar de forma sustancial el caudal de agua para riego.

El director general de Aguas del Gobierno de Canarias, Víctor Navarro, aseguró horas después de la rotura de la tubería de que “desde el momento en que vimos que la fragilidad del tubo iba a ser inminente, iniciamos este proceso”. La instalación de las desaladoras en Puerto Naos, con una capacidad para producir 5.600 metros cúbicos, requiere de una obra de toma y vertido, además de un sistema de procesamiento para la producción de agua dulce, depósitos reguladores y un sistema de conducciones de distribución para que el agua desalada llegue a estas fincas.

Este proceso de tramitación, adquisición y colocación de las desaladoras, que en circunstancias normales tiene una media de duración de un año, pretende ser puesto en marcha en menos de 15 días, lo que supondría, asegura Navarro, “todo un éxito”. Frente al trabajo de la Consejería de Transición Ecológica y de la Dirección General de Aguas se encuentra el miedo de los agricultores a la ruina, que tendría efectos directos sobre el sector servicios del Valle de Aridane, del que dependen miles de familias, y que se retroalimenta de la riqueza de las rentas que genera el sector platanero. La consejera de Agricultura del Gobierno de Canarias, Alicia Vanoostende, trasladada desde hace días a La Palma, explicó que “se está haciendo lo posible y lo imposible por atender esta urgencia, además de otras obras que se van a contratar por parte del Consejo Insular de Aguas para lograr la elevación de agua de riego desde Aduares para llevarla a un red que atraviese Cumbre Vieja y que discurriría tras el volcán para bajar por Cuatro Caminos, en Los Llanos de Aridane”.

La principal alternativa propuesta por el consejero de Aguas, Carlos Cabrera, y cuya obra ya está adjudicada, pasa por la elevación del agua desde la zona de Las Hoyas hasta la Balsa de Cuatro Caminos.

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